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CULTO A DIOS


1. Salomón puso a disposición de Dios toda la riqueza heredada de David, su padre, más la riqueza de él (la mayor riqueza de la tierra), de para exaltar el culto a Dios y darle gloria. 

2. Salomón sigue siendo escándalo para los hipócritas, como Judas, que se acuerdan de los pobres sólo en el momento en el cual alguien dispone de sus bienes para darle culto a Dios. 

3. María bañó con un perfume de gran valor los pies sagrados de Jesús ante el escándalo de Judas y todos los fariseos. 

4. Todo el pueblo se postraba de rodillas para adorar al Señor, cuando Simón derramaba sobre el altar la sangre de uvas (Sirácida 50, 15-17) ¡y era apenas sumo de uvas, que anunciaba la Sangre de Jesús!. 

5. Cuando el sacerdote levanta la sagrada hostia, levanta el cuerpo de Cristo y cuando levanta el cáliz, levanta su verdadera sangre. ¿Te parece que Dios se siente honrado cuando la gente no se postra de rodillas ante él? 

6. Trata a Dios con la confianza como se trata a un papá y no con la parafernalia como se trata a un desconocido. Esto por supuesto, cuando le hables en privado, porque en una ceremonia litúrgica, si conviene que extremes el rigor del protocolo, y lo adores como el Rey que es: Rey de reyes, Señor de señores. 

7. Jesús ha dicho: Estoy que vuelvo a Mi Templo Santo, hijo, para arrojar nuevamente a latigazos a todos los irreverentes que en Mi Lugar Santo me tratan con desprecio y burla 

8. Jesús quiere estar con su sagrario, en las casas de sus hijos que verdaderamente le aman. Que cada uno pida a sus parientes y amigos objetos de plata y piedras finas, para que le honren como Él se lo merece: como rey.

9. Antes, Jesús era el centro de los templos; ahora lo han tirado a un rincón. Antes le ofrecían la riqueza como Rey. Ahora le ofrecen la pobreza y frialdad de sus pobres corazones.

10. Hay templos en los cuales no tienen a Dios como Rey sino como un esclavo despreciado; por eso quiere Él, que sus hijos verdaderos lo lleven a vivir a sus hogares, para que El se sienta honrado, acompañado y adorado.

11. Que sus hijos destinen para Dios el mejor lugar cerrado de sus casas, para tenerlo como huésped de honor y miembro principal de la familia. 

12. Los que honran a Dios con su culto atajan los castigos.

13. Cuando se piden cosas de valor para el culto de Dios, Él hace que se halle gracia hasta de los más impíos.

14. La pobreza y descuido de los templos, no se debe a la pobreza de los pueblos, sino a la frialdad de los corazones.

15. Le gusta a Dios que la gente vaya al templo bien vestida.

16. Cristo sacaría otra vez del templo, a las minifaldas, los escotes y los shorts, como sacó a los profanadores mercaderes.

17. Provoca la ira de Dios los cobardes que bendicen la unión libre de una pareja o el matrimonio civil de los católicos.

18. Prohibió Dios al pueblo de Israel que hicieran imágenes y esculturas, porque era un pueblo con gran inclinación a la idolatría y pretendían cambiar al Dios verdadero por dioses de piedra.

19. Pero Dios no prohíbe las imágenes de los santos, porque a ellos no se les adora, sino que se les venera y se les pide que intercedan ante Dios, ya que cerca de Él están.

20. Dios a los santos del cielo los escucha; son los grandes amigos del Señor y gozan de El eternamente. Es bueno ser amigo del Rey y de los amigos del Rey, porque interceden a favor nuestro.

21. Lo que Dios dice una vez lo dice siempre. El domingo es el día consagrado a Dios y Él quiere que ese día no trabaje ni el ganado

22. Una inclinación de rodillas ante Dios mal hecha, no es reverencia sino burla. Pide tu perdón por aquellos que tratan al Señor como en la casa de Caifás.

23. ¡Duele la forma como reparten la sagrada forma del Señor, que contiene su Cuerpo Santo! Hay lugares donde no lo reparten: lo parten, lo destrozan y lo pisan.

24. La más pequeña partícula que desprende una hostia consagrada, contiene todo el Cuerpo de Cristo, con su Sangre y Carne santos.

25. ¡Están pisoteando la sangre de Cristo, como lo hicieron los soldados con la Sangre que Él derramó en la Cruz!.

26. Les falta respeto y fe a los que reparten la sagrada forma sin usar la patena que recoge las partículas con el sagrado Cuerpo de Cristo.

27. Hoy reciben el Cuerpo del Señor bocas indignas, manos sucias y zapatos polvorientos. Las partículas con el Cuerpo del Señor caen al suelo para ser recogidas por el polvo de los zapatos que le pisan.

28. Ante estos abusos. Lo que hay que hacer, es orar, desagraviar y hablar.

29. Háblale al sacerdote a través del cariño, la amistad y el respeto. Gánate su amistad y luego háblale con delicadeza, con verdad y sin heridas.

30. Los sacerdotes son seres humanos y no seres angélicos; hombres corrientes como tú; se sienten solos como tú. No les gusta sentirse criticados como tú. Son sensibles como tú. Tienen ellos el privilegio y la gran responsabilidad de administrar los sacramentos.

31. No critiques al sacerdote, reza por Él y ayúdale. Nadie acepta la crítica de un extraño; pero nadie rechaza el consejo de un amigo.

32. Quiere Dios que sus hijos apoyen a los sacerdotes, con su cariño, oración, ayuda, consejos y amistad.

33. Adoración a Dios:

Bendita sea la lluvia que refresca 

Benditos los truenos que hacen eco de Tu ira;

Bendita la nube gris que empaña el sol.

Bendita la noche oscura y bendita la noche de luna llena. 

Bendito el sol cuando calienta y alumbra. 

Bendita la creciente que recuerda el principio de la existencia y

Bendita la menguante que recuerda el apagarse de la vida. 

Bendito el nacer, vivir y morir, si vivo y muero en Tu presencia.

34. Te sientes indigno, y en verdad lo eres, de recibir con tus manos impuras la Hostia Santa que contiene el cuerpo del Señor. Pero, ¡tu boca ha ofendido más a Dios! Aunque es más digno que comulgues con la boca, en señal de adoración, respeto y humildad.

35. ¿No sientes nada cuando recibes al Señor en la Sagrada Comunión? “Dios sí”. Tampoco sientes nada cuando tomas vitaminas y sin embargo te fortalecen y alimentan.

36. Póstrate de rodillas en el momento de la consagración, como lo hacen todos los seres del cielo que están ahí presentes.

37. “Decirle al sacerdote que le enseñe a los fieles la forma de tratarme”.

38. “Decirle al sacerdote, que sin herir a nadie en público, no permita que al templo entren personas mal vestidas. Que el sacerdote insista en que se acuda al templo con el vestido adecuado”.

39. “Según se comporte la gente en el templo, descubres su desnudez”.

40. Dios fijó un límite al monte donde Él hablaba, para que nadie se acercara en forma irreverente al lugar santo y ordenó que apedrearan a los hombres y a las bestias que pisaran solo el límite.

41. En los templos está Dios en Su sagrario y está cansado del mal trato que recibe.

42. Se quedó Dios en los sagrarios de la tierra para recibir adoración y recibe humillación.

43. Se quedó Dios en los sagrarios de la tierra para que lo traten como Rey y no como soldado raso.

44. “Quiero estar en las casas de Mis hijos que Me aman, para que ellos Me rindan día y noche los honores que merezco”.

45. “Quiero estar en las casas de Mis hijos que Me aman, en el mejor cuarto de la casa, adornado con lo mejor que tengan ellos, su familia, conocidos y vecinos”.

46. “¡A Dios se le tributa todo el lujo de la tierra!”

47. No se acuerdan de los pobres, los modernos fariseos, cuando ven el lujo de las casas de los narcos, ni el lujo de los hoteles a los cuales van con gusto; ni ante el derroche de los nuevos ricos, ni cuando salen de compras o de viaje. Nadie se preocupa del derroche de las entidades oficiales, ni de los enormes gastos para recibir a un alto funcionario por un día. Solamente se acuerdan de los pobres, los hipócritas, cuando a Dios se le da el tributo que merece.

48. Hay que poner a Dios todo el lujo de la tierra, para que los incrédulos descubran que Dios vive.

49. Trabaja con seriedad en las cosas que son de Dios, que a los que están a su servicio, Él gusta pagarles bien.

50. Dios a ninguno que le sirve le retiene su salario.

51. Dios paga bien y exige que el hombre trabaje bien.

52. “Mi Iglesia no atrae a Mis ovejas, porque no se les presenta las cosas de Dios con la categoría que merecen”

53. El cuidado del culto de Dios empieza con la buena presentación de todas las personas. Dios siempre ha exigido que en Su liturgia y en Su templo, se cuiden los más mínimos detalles.

54. El rigor de los cantos y liturgia eleva a Dios y el descuido aleja.

55. Dios ha dispuesto que los siete días de la semana se repartan así: seis de trabajo intenso y uno de descanso dedicado a Él.

56. Hijo, yo ordené que es ley perpetua para todas las generaciones, la riqueza y esplendor de Mí culto y de Mis templos. Porque no son los templos para el hombre sino para Dios.

57. Para enseñarle a todas las generaciones a rendirle a Dios el culto que merece, yo les ordené a unos hombres pobres, que hasta los clavos de Mí morada fueran de bronce.

58. La riqueza de los templos es para rendirle gloria a Dios.

59. No se hacen los templos con limosnas – Yo mando la limosna -, sino con fe en Dios.

60. Hijo, los templos no los hacen los arquitectos y los albañiles, sino los hombres santos. Ordené que hasta los que debían fabricar los vestidos de los sacerdotes fueran hombres santos.

61. Ordené que todas las cosas de Mi templo fuesen artísticamente trabajadas.

62. Hasta por los asientos de un templo, conocerás la fe de los sacerdotes que lo administran.

63. Cuando Mis sacerdotes se ocupan del cuidado y riqueza de Mi templo, Yo me ocupo de ellos.

64. Cuando aún no estaba Yo con Mi presencia real eucarística, se apedreaba a los sacerdotes que se acercasen a Mi altar, si sus calzoncillos no eran de lino puro.

65. Ahora que estoy presente en Mi sagrario, Mis sacerdotes y los fieles andan por Mi templo, vestidos de cualquier cosa.

66. Quiero que Mis sacerdotes lleven eternamente su distintivo sacerdotal, siete de los siete días de la semana.

67. El hábito no hace al monje, pero el hábito fue hecho para el monje. En la medida que se quitan la sotana se desvisten de Mi amor.

68. El que ante Mi canta, ora. Pero el que ora canta más hermoso.

69. El que dignamente toca cosa santa se hace santo. El que indignamente toca cosa santa es reo de muerte.

70. Traigan a Mis hijos los anillos de oro que tengan en las orejas las mujeres, las hijas, los hijos, los parientes y vecinos. Traigan a Mí las joyas y las piedras preciosas, para hacerme Yo copones, custodias y bandejas que den gloria a Mi presencia real eucarística.

71. No te importe parecer vil y rebajarte ante los ojos de los hombres para honrar a Dios.

72. No ofrezcas a Dios sacrificios que nada te cuestan.

73. La casa de Dios, donde se invoca Mi santo nombre, es frecuentada por bandidos, ladrones, mentirosos y adúlteros. ¡ No van a pedirme perdón, sino a pedirme cosas!

74. Suscitaré hijos con corazón dispuestos a adorarme, con el debido culto y a cumplir fielmente Mis preceptos.

75. Los falsos pastores que con su astucia escalan puestos eclesiásticos, los ejercen con instintos de tirano y de crueldad.

76. Hasta el polvo que pisan los zapatos del templo de Dios, es santo.

77. El culto de Dios debe ser con esplendor, como corresponde a la gloria y al honor de Dios.

78. Los frenos de los caballos de Mis ángeles son de oro, sus vestiduras y sus escudos de oro como corresponde a la dignidad del reino Mío. ¿Cuánto más ha de ser con esplendor el culto a Dios?

79. Te he creado, hijo, para que Me ensalces a Mí, Me ayudes a contemplar Mis obras y Me contemples a Mi.

80. También Me rindes culto, hijo, cuando contemplas Mis obras.

81. Yo soy un artista que siente alegría cuando los demás admiran las obras que he hecho.

82. Los que se acercan a Mi altar y no Me cumplen las normas litúrgicas, Me proporcionan un disgusto.

83. Todo el que se acerca a Mi se santifica 

Todo el que se acerca a Mi se purifica 

Todo el que se acerca a Mí se glorifica 

Todo el que se acerca a Mí se hace inmortal y se hace eterno

84. Reverenciar a Dios es cumplir sus mandamientos y rendirle culto.

85. Las cosas se santifican dedicándolas al culto de Dios.

86. El que haga una ofrenda a Dios que no la cambie.

87. Hijo, Me enojo con aquellos que no cuidan la debida reverencia en Mi sagrario donde estoy Yo con Mi cuerpo, sangre, alma y divinidad.

88. El impuro hace impuro lo que toca. Que no se atreva a recibir Mi Cuerpo Inmaculado en la Santa Comunión, el pecador que no se ha purificado en la Santa Confesión Sacramental. Yo Me aparto del impuro.

89. Solamente cuando se quiere derramar perfume a Dios, le preocupa a los ladrones la pobreza de los pobres, para robarle a Dios la gloria de su culto.

90. No es acepta a Dios la plata mal habida.

91. La ofrenda más grata a Dios es apartarse del pecado.

92. El mejor sacrificio que se le puede ofrecer a Dios es cortar con el pecado.

93. El que es infiel a Mis mandatos comete pecado; que primero se arrepienta si quiere darle culto a Dios. Si además ha causado perjuicio a otro. Debe recompensar primero el daño.

94. Se le da gloria a Dios y se le tributa culto y alabanza confesando ante el sacerdote el pecado cometido sin ocultarle nada.

95. Quiero que Mis hijos Me tengan en sus casas, en el mejor lugar, con toda la riqueza que merezco, con las licencias debidas, porque quiero estar en las casas de aquellos que Me aman.

96. No quiero la limosna del pecador sino su arrepentimiento.



 SANTA MISA

1. Dios decretó la Creación y Él fue el testigo; decretó la Encarnación y María fue testigo; decretó la Redención por medio de Su muerte en la cruz y nosotros con la Madre somos testigos. Cada vez que se celebra una misa, se renueva el sacrificio de la cruz.

2. Cada vez que se celebra una misa se cumple el decreto de la Redención del pecado, con la muerte de Cristo. 

3. Cada vez que vas a misa te bañas con la sangre de Cristo, y te apropias de sus méritos; te haces semejante a Dios porque corre por tus venas la sangre de su Hijo Dios. 

4. Cada vez que vas a misa adquieres de Dios su misma raza; la raza de los hijos de Dios, la de la Madre de Dios, la de David, la misma de Abrahán. 

5. Cada vez que vas a misa te conviertes en Cristo y te haces Padre de Abrahán y de David como lo es Él. 

6. Cada misa cuenta con la presencia de toda la trinidad: El Padre, El Hijo, El Espíritu Santo. 

7. La misa es el mayor espectáculo del cielo. 

8. En la misa está María, al lado de su Hijo, acompañándolo en la cruz y los ángeles y santos del cielo. 

9. Aunque en la misa, la iglesia esté vacía de hombres, está llena de los seres que habitan en la eternidad bienaventurada. 

10. La misa es ocasión para coger con calma al Padre eterno y pedirle lo que quieres. Y a Cristo, que está solo, totalmente solo agonizando en la cruz; al Espíritu Divino y a la Madre de Dios con los ángeles y santos. 

11. Una sola misa bien oída te puede hacer santo y acepto a Dios en el Reino de los cielos. 

12. María es recipiente activo de la Encarnación del Verbo. María es la Madre de la Encarnación. 

13. Cristo es el que celebra el santo sacrificio de la misa y el sacerdote le presta su voz y sus palabras. 

14. El sacerdote celebra la misa en nombre de Cristo; pero no es el sacerdote el que muere en la cruz en nombre de Cristo, sino Él. 

15. El Padre Dios concede todo y no le niega nada al Hijo: Y en la misa es Cristo el que pide en nombre tuyo; el que repara; el que adora, el que agradece. 

16. La misa es el culmen de la vida de oración: pedir- reparar- adorar y agradecer.

17. La sangre de la cruz, la misma de la misa, baña a la humanidad de todos los pecados pasados, presentes y futuros. 

18. Dios se ha mostrado más clemente con los pecados de los hombres, después de la muerte de Su Hijo en la cruz, porque cada misa aplaca su ira; su Hijo le satisface plenamente y le paga en sobreabundancia el pecado de los hombres. 

19. Cada misa redime nuevamente a toda la humanidad. 

20. La misa expulsa a satanás y libera de los espíritus malignos. 

21. Mi Santo Sacrificio de la misa, la renovación incruenta de Sacrificio Cruento de Mi cruz no es pasatiempo, ni fiesta, ni banquete, es dolor de sacrificio. 

22. Hijo, con sangre te parió tu Madre y con sangre te parí Yo a ti. 

23. Ven a Mi Santo Sacrificio para darte vida, para que con Mi muerte vuelvas tú a nacer. 

24. Asiste a Mi Santo Sacrificio con el mismo dolor que Mi Madre sintió por Mí en la cruz. 

25. Recibe la Hostia Santa de Mi Cuerpo con verdadera adoración, y no fríamente y por costumbre. 

26. Únete a todas las misas que se celebran en el mundo, para que te bañes a cada instante con Mi Sangre que se derrama en los alteres por toda la humanidad. 

27. Únete a la misa, porque una sola misa puede redimir de sus pecados a toda la humanidad. 

28. Mi Padre Dios no ha destruido el mundo, debido a la fuerza reparadora de Mi sangre. 

29. Yo estoy en deuda contigo, hijo, ¿sabes por qué? Porque con la sangre de Mi Hijo Me has pagado en sobreabundancia tus pecados. 

30. La sangre de Mi Hijo aplaca Mi cólera y el deseo de castigar la humanidad. 

31. Tienes un arma y un tesoro que te protege y alimenta: ofrécele a Mi Padre la sangre de Su Hijo. 

32. El tesoro no está oculto. El tesoro se alza ante la vista de los hombres y es Mi sangre bendita que derramé en la cruz. 

33. La tierra es portadora de la sangre de Mi Hijo: la sangre que derramó Cristo en la cruz. El cielo entero baja a la tierra cada vez que en los altares se derrama la sangre de Mi Hijo. 

34. La sangre de Mi Hijo limpia la tierra de todos los pecados cometidos por los hombres desde Adán. 

35. La sangre de Mi Hijo sacia Mi sed de justicia y de castigo. 

36. La sangre de Mi Hijo aplaca Mi ira. 

37. La sangre de Mi Hijo Me paga lo que tú Me debes, repara por ti y obtiene para ti el perdón. 

38. La sangre de Mi Hijo Me paga en abundancia y Me deja satisfecho. 

39. La sangre de Mi Hijo Me rinde adecuada adoración. 

40. La sangre de Mi Hijo Me agradece en abundancia.

41. La sangre de Mi Hijo obtiene de Mí lo que tu pidas.

 

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© 2009, Corporación Terranova. Febrero 18, 2009