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PALABRA DE DIOS
1. Enciende tu corazón con la Palabra de Dios y así se difundirá ella como llama entre los bosques.
2. Expresa con palabras de hoy la Palabra de siempre, esta es la tarea, hijo, que a ti te pongo. Extraer de la Palabra eterna, las palabras para hoy, sin cambiarle su sentido.
No te pierdas en el bosque de detalles técnicos, sino que sigue fielmente y con sencillez el camino que te lleva a Dios, que Yo te indico.
3. La Palabra de Dios también se encuentra en la selva, en la montaña, en el viento y en el mar. ¿Enviarías tú un niño solo a que busque la Palabra de Dios en la selva amazónica? Eso hacen los que tratan de interpretar las Escrituras sin tener en cuenta las enseñanzas de la Iglesia y la santa tradición.
4. Casi todo explorador que se mete en la espesura de la Biblia, sin conocer la doctrina de la Iglesia, es un perdido más para la Iglesia y un enemigo de la Madre de Dios.
5. Casi todos los “buenecitos” que leen la Biblia, atacan a la Madre de Dios, a la Iglesia de Cristo y al sucesor de Pedro.
6. Esos “buenecitos” son los fariseos modernos que no fuman ni beben. Son santurrones que se escandalizarían nuevamente si hubiesen visto a Cristo tomar vino y comer con pecadores.
7. La Escritura parece la historia del fracaso de Dios para implantar su Reino entre los hombres; pero no, Dios no fracasa.
8. La escritura muestra el llamado de Dios y la ruina del hombre ante el rechazo del amor de Dios.
9. La Palabra de Dios proviene de la inmensa eternidad.
10. La Palabra de Dios es luz que alumbra y fuego que derrite el más duro corazón.
11. Sus Palabras queman solas. Esta es la prueba de que lo dicho es de Dios.
12. Dios es Idea de Sí Mismo. Dios es Verbo, es Palabra que se escucha a Sí Mismo. Cuando el hombre escucha a Dios, se hace palabra semejante a Dios; pero no igual.
13. Dios es Conocimiento que se conoce a Sí Mismo. Cuando el hombre conoce a Dios se hace semejante a Dios, pero no igual, porque Dios es sólo Uno.
14. Dios en su más íntima esencia no es un ser solo y aislado, sino un hogar de tres personas: Padre-Hijo-Espíritu Santo.
15. Dios es Hogar, unido e inseparable, donde todas las Personas andan juntas; donde está Una, están las otras Dos; lo que hace Una, lo hacen las otras Dos.
16. Dios actúa en barra y en equipo: El Equipo Celestial de las Tres Personas Divinas; cada una siendo Dios, no son tres dioses, sino Uno, Único e Indivisible Dios.
17. Cuando Dios actúa pone a funcionar el Motor Omnipotente de Su Trinidad Divina y las Tres Personas actúan.
18. La Creación es obra de las Tres Divinas Personas , de la Trinidad de Dios. La Redención es obra de las Tres, de la Trinidad de Dios. La Encarnación es obra de las Tres, de la Trinidad de Dios: por querer del Padre; por actuación y Gracia del Espíritu Santo; por Encarnación del Verbo Eterno, en las entrañas virginales de María.
19. ¡María es Madre de Dios y Dios es Trinidad! Donde está el Hijo, está el Padre y el Espíritu Divino. Por eso cuando el Verbo Eterno reposaba en las entrañas virginales de María, allá con El tenían que estar el Padre y El Espíritu Divino.
Las entrañas de María fueron lugar de reposo de la Trinidad Divina de los cielos. “El Verbo se hizo carne”; pero el Hijo Dios es inseparable del Padre y del Espíritu Santo Dios. ¡María es Madre de Dios!.
20. La Palabra de Dios, como la llama, siempre atrae las miradas de los hombres, para que confíes en ella.
21. La Palabra de Dios es llama que arde pero no consume.
22. La Palabra de Dios es la tierra prometida;
La Palabra de Dios es tierra santa;
La Palabra de Dios es el Paraíso de la tierra;
La Palabra de Dios es el Reino de Dios sobre la tierra; y en el cielo Sus Palabras son el gozo.
23. Te ha llamado Dios para Él estar contigo. Esta es la prueba de ser ciertas Sus Palabras.
24. Si lo que escuchas te da paz, felicidad y gozo, no lo dudes, eso sólo puede provenir de Dios.
25. Habla sólo empleando la Palabra de Dios y si te preguntan ¿Con qué autoridad hablas? Puedes decir que no eres tú el que hablas, sino Dios. Pero no pongas en boca de Dios palabras tuyas.
26. Quien escucha la Palabra de Dios ya ha visto a Dios, porque a Dios no lo captan los ojos sino el fondo del propio corazón.
27. Si te preguntan quien es Dios, diles que Dios es Su Palabra.
28. Esta es la señal que Dios te da de ser ciertas Sus Palabras:
Sus Palabras son fuego y el fuego quema solo;
Sus Palabras son luz y la luz alumbra sola;
Son calor que quita el frío del alma;
Son paz que dan la calma;
Son camino que se recorre suavemente;
Son verdad que por sí misma convence,
Son vida que todo lo mueve;
Son manjar que a todos alimenta;
Son descanso que quita todo agobio.
29. No tendrán las manos vacías los que tienen el corazón lleno de la Palabra de Dios.
30. Tira al aire la Palabra de Dios, que Él hará que fecunde Su llamada.
31. Lloraste conmovido al comprobar en La Escritura la bondad y lealtad de Dios. Así actúa Él con la gente que Le ama.
32. Dios es Luz y luz son Sus Palabras. Cuando tú practicas la Palabra de Dios te haces luz.
33. Hijo, ya Mis Palabras las tiré al viento y con lo que he regado sería suficiente para que todos los hombres de la tierra fuesen santos.
34. Hijo, Yo utilizo para hablar pocas Palabras y precisas; nunca hables tú más de la cuenta.
35. Hijo, guarda en tu corazón las Palabras que te digo, para cuando te presentes ante Dios, Yo reconozca lo que es Mío.
36. Mi Voz tiene timbre de campanillas de oro, que abre de inmediato las puertas del cielo. Haz oír tú a otros, el sonido de Mi voz para que los hombres no mueran.
37. No quiero que Me ofrezcas tus palabras, sino las Palabras Mías: no Me hables, escúchame.
38. No emborraches tu corazón con el licor profano de libros dudosos. Alimenta tu corazón con el Nuevo Testamento y con escritos de los santos.
39. No todos los libros que hablan de Dios son santos, porque satanás, habla de Dios para distorsionar su Palabra.
40. El aceite que preparo – Mi Palabra – no es para ser mezclado con otras teorías humanas, ni para triunfar humanamente en esta tierra.
41. Que Mis Palabras no sean mezcladas con teorías esotéricas.
42. El aceite santo de la plenitud de Mis Palabras no se ha de fraccionar. Se toma todo o se deja todo.
43. Mis Palabras no son para aplicarlas cada uno a su amaño y acomodo.
44. El aceite santo de Mi Palabra no es para untárselo a las bestias.
45. Mis Palabras solamente las entienden los que buscan a Dios con corazón sincero.
46. A Mis Palabras no le cambien los malvados ni una coma ( , ).
47. Mis Palabras no han cambiado porque Yo Soy inmutable y nada cambio. Lo que dije ayer lo digo hoy y lo diré siempre.
48. Mienten los que dicen que Mis Mandatos han cambiado. Mienten los que enseñan una religión a su antojo y a su amaño.
49. Se engañan los que piensan que Dios se ha vuelto alcahuete. Se engañan los que piensan que Dios no castiga eternamente.
50. Los que no aman a Dios, por lo menos que Le teman.
51. Quiero que Mis hijos que Me sirven, Me amen y Me sigan por amor; pero que sepan también de Mi castigo.
52. Uno de los delitos que se pueden cometer directamente contra Dios es el prevaricato:
-Ofenderme a sabiendas que se Me ofende.
-Pervertir a otros para que cometan una falta. Esto es el escándalo.
-Cometer una injusticia.
-Desviarse del camino de Dios.
-Abandonar la verdadera doctrina, por seguir la novedad de lo dudoso o erróneo.
53. Siembra con esperanza la Palabra de Dios, como lo hace el sembrador, que empeña todo lo que tiene, seguro de recoger. Tú has sembrado la Palabra de Dios en tu propio corazón y ella es semilla que da fruto seguro.
54. No le eches las flores a las bestias, ni la Palabra de Dios a un hombre necio, porque te atacará como una fiera.
55. Resulta rara la Palabra de Dios para los hombres que no escuchan Sus mandatos.
56. Cuando los hombres no escuchan la Palabra del Señor, se buscan consejeros para escucharse a sí mismos.
57. La rebelión a Dios y la resistencia a Sus mandatos son la misma cosa.
58. Los que no son fieles a la Palabra del Señor, sus obras quedarán como gotas de agua diluidas, en el mar estéril de los hombres sin sentido de la vida.
59. Si eres leal con la Palabra del Señor, en todo te irá bien; pero si algo malo tramas, morirás.
60. Hijo Mío, Soy tu Dios: (Mensaje recibido el 30-V-99 de la Santísima Trinidad)
Me conocerás a Mí, hijo Mío, si conoces Mis Palabras.
Me amarás a Mí, hijo Mío, si Me buscas donde Yo estoy:
-En el fondo de tu corazón para Yo hablarte,
-En la Eucaristía para alimentarte.
-En las Palabras de la Escritura para enseñarte.
61. Conóceme, hijo Mío, conóceme en Mis Palabras – Yo Soy Palabra -, porque solamente Me puedes llegar a amar si Me conoces.
62. Solamente conociéndome, puedes darme a conocer.
63. Conóceme, hijo Mío, para Yo participarte, de una forma más perfecta, de la imagen y semejanza Mía.
64. Conóceme, hijo Mío, para Yo darte Mi paz.
65. Conóceme, hijo Mío, para Yo darte Mi gozo.
66. Conóceme, hijo Mío, para Yo darte el cielo aquí en la tierra: el contemplarme.
67. Las almas en el cielo, de una forma perfecta, se dedican a contemplarme, tú lo puedes hacer por medio de la fe, conociendo Mis Palabras.
68. La Escritura es como una película en donde está grabada la imagen y el sonido de Dios; pero me quedo corto. La Escritura es como una obra teatral en vivo donde encuentras al Dios vivo que vive entre los hombres y lo puedes mirar, escuchar, tocar, oler, deleitar y llenarte de Él.
69. La Escritura es una obra en la cual hay dos actores principales: tú y Dios. Tú representas el pecado y tu flaqueza; Dios pone de Su parte Su Justicia, Su Misericordia y Su Perdón.
70. La Escritura es el gran campo de Dios. El campo bueno que construyó el Amor; el campo malo que destruyó el pecado.
71. Recorre la Escritura guiado de la Mano de Dios que te dice: ven, hijo Mío, Yo te muestro lo que Soy; ven, Yo te muestro lo que he hecho; ven, Yo te muestro como actúo; ven, Yo te muestro lo que tengo preparado para ti.
72. Leer es comer la comida que alimenta la mente, baja al corazón y llena el espíritu. Si comes lectura de terror y de misterio, de terror, de angustia y de inseguridad te llenarás. Come, bebe, embriágate de Mis Palabras que están en la Escritura, y de la paz y seguridad de Dios te llenarás.
73. Abominables son ante Dios los sacerdotes que predican mentiras y acomodan por su cuenta la Palabra del Señor. Mentira es decir que lo que va contra la Ley de Dios ya no es pecado.
74. Quien ama a Dios, que escuche Su Palabra; porque quien no escucha, no ama, aunque su boca pronuncie cosas bellas.
75. Quiero hablarte de la creación.
75.1 (Gn 1,1) Al principio creó Dios los cielos y la tierra. Al principio, antes de Dios no había nada, existía sólo Yo. Siempre he existido eternamente. A Dios nadie lo hizo y todo lo hecho ha sido hecho por Dios.
75.2 Al principio existía sólo Dios: Dios que Es Uno y Trino: Un sólo Dios y Tres Personas distintas: Dios Padre- Dios Hijo- Dios Espíritu Santo. Pero no tres dioses sino un sólo Dios; y cada una de las Tres Personas es Dios y cada una tiene todo el poder de Dios, pero no hay tres dioses sino un sólo Dios.
75.3 Antes de Dios no había nada ni nadie, sólo Dios, que en Mi alegría y felicidad quería compartir con otros seres, hijos Míos, Mis tesoros y riquezas.
75.4 Antes del principio, no Me recreaba Yo viendo los cielos y la tierra, porque estos aún no habían salido de Mis Manos creadoras.
75.5 Antes del principio, no había tiempo porque Yo no había hecho el espacio y el movimiento.
75.6 Antes del principio y también después de él, Yo he vivido en Mi propia eternidad.
75.7 Antes, sin principio, he existido siempre Yo, que no he sido hecho. Eternamente siempre Yo he existido.
75.8 Yo no tuve quien Me hiciera, ni tampoco Yo Me hice a Mi Mismo.
75.9 Yo he llenado siempre el “antes” sin tener antecesor.
75.10 Antes, como ahora, Yo lo llenaba todo, porque Yo no tengo límites: Soy Inmenso; Yo no tengo fin: Soy Infinito.
76. Dios creó todo de la nada: de lo que no existía, saqué lo que ahora existe. “De las cosas que no existen lo hizo todo Dios” (2Mac 7,29)
77. El cielo con los ángeles.
Primero hice el cielo con sus ángeles. Yo todo lo que hago, lo hago perfecto y abundante. Hice enorme cantidad de ángeles; los hice todos de una vez.
77.1 ¿Sabes cuántos ángeles existen? “miriadas de miriadas y millares de millares” (Apoc 5,11)
77.2 Yo todo lo que hago, lo hago para Mi propia Gloria (para eso te hice a ti: ¡Para que Me des Gloria! Hice los ángeles porque quería escuchar sus voces de alabanzas y que “no callaran ni de día ni de noche”. (Is 62,6)
77.3 ¡Alábame, hijo Mío! Y serás para Mí, como un ángel en el día y como un ángel en la noche.
77.4 Hice a los ángeles para que siempre Me bendigan (bendíceme tú y serás para Mi como un ángel).
77.5 Hice a los ángeles poderosos para que cumplan Mis órdenes y estén siempre “prontos a la Voz de Mi Palabra”. (Sal 102,20).
77.6 Para eso te hice a ti, hijo Mío, para que estés pronto a Mi Voz y Me escuches y para que así hagas Mi Santa Voluntad; tienes a tu servicio todo el poderío de los ángeles.
77.7 Hice a los ángeles para que marchen delante de ti, te defiendan en el camino que Yo he abierto para ti y te hagan llegar a Mí, por el lugar que Yo he dispuesto para ti. (Ex 23,20 y Sal 110,11).
77.8 Hice a los ángeles para que vayan contigo en el camino que Yo quiero que recorras en la tierra. Mi Camino, ellos lo conocen bien para que no te pierdas. (Tob 7,6).
77.9 Hice a los ángeles para que Me hagan llegar a Mí las oraciones y limosnas de los hombres santos y eso espero Yo de ti: ¡que seas santo con tus palabras y tus hechos! (Apoc 8,4; Hech 10,3-6).
77.10 Socorre al mendigo que está hambriento de comida y socorre al ignorante que tiene necesidad de Mi Palabra y Mi Verdad, para que así Mis ángeles Me den de ti noticias buenas.
77.11 Hice a Mis ángeles para que te guíen y aconsejen “acátalos y escucha su voz” (Ex23,20ss).
77.12 Hice a Mis ángeles para que te carguen en sus brazos y así tus pies no tropiecen con las cosas atractivas de la tierra.( Sal 90, 11-12).
77.13 Quiero que sientas la presencia de Mis ángeles, ellos habitan al lado tuyo, que Me temes, y se encargan de salvarte.( Sal 33,8).
77.14 Le he dado a Mis ángeles el poder de curar la enfermedad y te abrirán los ojos para que Me puedas ver. (Tob 5, 20-21).
77.15 Hazte humilde como un niño, porque Mis ángeles miran en lugar de los humildes la cara de Mi Padre Celestial. ( Mt 18,10).
77.16 Mis ángeles le anuncian al hombre que Me ama, que no tiene nada que temer, porque “Dios ha concedido la vida de todos los que navegan con Él”(Hech 27,23-24).
77.17 Me valgo de Mis ángeles, para que les comuniquen a Mis hijos que Me aman y Me sirven, las cosas que van a suceder.( Apoc 22,6).
77.18 Ven en pos de Mí, hijo Mío, sin temer a las fieras del camino, que Yo haré que Mis ángeles cierren la boca de los leones para que no te hagan ningún mal. (Dan 6, 22-23).
77.19 Yo envío a Mis ángeles a “servir a favor de los que han de heredar el Reino de los Cielos”.(Heb 1,14).
77.20 Yo hice a Mis ángeles para que cuando tú mueras, si has estado desprendido de las cosas de la tierra y has puesto tu confianza sólo en Mí, te lleven al Seno de Abraham. (Luc 16,22)
78. Creación de la tierra.
(Gn 1,2) “La tierra era una soledad caótica”. Primero creé la tierra; pero Yo aún no había creado al hombre. La tierra sin el hombre era todo soledad.
78.1 (Gn 1,2) La tierra estaba llena de tinieblas, porque Yo aún no había creado la luz. Cuando Dios quiere hacer algo grande, el universo entero, lo hace en silencio, soledad y oscuridad.
78.2 (Gn 1,3) “Dijo Dios, haya luz; y hubo luz”. Dios primero actúa y luego muestra con el brillo de la luz las cosas que hace; así debes actuar tú. La Gracia de Dios hace que la luz ahogue las tinieblas de la confusión y el caos de la vida.
La luz es el día primero de la vida. Sin luz todo es noche sin tarde ni mañana. Sin luz todos los días son iguales de monótonos y tristes.
Con luz hay un mañana seguido de una tarde hermosa. El día primero de tu vida, está marcado por la luz de Dios que te mostró el camino, ¡y lo seguiste!.
Cuando el hombre está en pecado, no tiene luz de Dios, sino tinieblas y caos.
78.3 (Gn 1,6-8) La vida sin Dios se sumerge en la corriente tormentosa de las aguas. Si miras abajo todo es agua; si miras arriba todo es agua. Llama a Dios para que separe las aguas de las aguas de tu vida, y comenzarás a vislumbrar el firmamento.
78.4 (Gn 1,9) Separa, clasifica los mares de problemas que te ahogan y aparecerá la parte seca, sobre la cual podrás pararte en tierra firme.
78.5 (Gn 1, 11-24) Como Madre que espera con ilusión la llegada de su hijo primogénito, hice brotar hierba verde de la tierra, y árboles frutales y semillas.
78.6 Llené el cielo de estrellas. Me puse a preparar un lugar bello para que los hombres unidos en Mi Gloria vivieran muy felices.
78.7 Y luego creé los primeros seres vivos de las aguas y los primeros seres vivos de los aires. Los miré y Me gustaron; Me di cuenta que todo lo que Yo había hecho era muy bueno. Entonces los bendije para que Mi bendición los multiplicara y perpetuara.
78.8 Hice luego ganados, reptiles y bestias para que habitaran la tierra.
79. (Gn 1,26) Todo estaba listo para el hombre y Yo hice al hombre. Todo en la tierra y en el cielo lo hice para el hombre; para que después de dejarse guiar por Mis cuidados en la tierra, gozara eternamente de Mis cuidados en Mi Reino de los cielos.
79.1 Cada vez que Yo hacía algo, le decía al hombre: ¡Yo te amo! Yo hice al hombre para que Me conozca, porque al conocerme Me amaría y al amarme Me serviría aquí en la tierra, para luego Yo darle en plenitud el gozo eterno en el Reino de los Cielos.
79.2 Yo te hice a ti para que tú Me conocieras, ¿Y cómo Me puedes conocer si no Me escuchas? ¿Y cómo puedes escuchar si no Me atiendes?
79.3 ¡Ven! Rompe el círculo vicioso de tu vida y dedícate a escucharme; porque al escucharme Me conocerás, te enamorarás de Mí, Me servirás y luego eternamente gozarás de Mí.
79.4 Yo te hice por Amor, porque te amo.
79.5 CANTO A LA CREACIÓN
Todo lo que hice, Yo lo hice para ti, porque te amo:
-Hice el sol para que con su luz tú puedas verme en las cosas que Yo he hecho; y con su calor te cubra de Mi Amor.
-Hice el día para que trabajes en el gozo de Mi Amor.
-Hice la noche para que sientas el descanso de Mi Amor.
-Hice la luna llena para que con ella te llenes de Mi Amor.
-Hice la menguante de la luna, para recordarte que tu vida en esta tierra va menguando y tiene fin; y después vuelve a llenarse eternamente con Mi Amor, ¡Si Me has amado!
-Hice las estrellas que palpitan en la noche los latidos de Mi Amor.
-Hice el aire para que te llenes del soplo de Mi Amor.
-Hice el agua para que bebas de Mi Amor.
-Hice brotar comida para alimentarte con Mi Amor.
-Hice las flores para que te hicieran llegar el aroma de Mi Amor.
-Hice a las aves que vuelan en lo alto, para que con Mi Amor te eleves a los cielos.
-Hice a los animales para que guiados por Mi Amor ellos te sirvan.
80. CREACIÓN DEL HOMBRE Gn 1, 26-31
Me conmueve recordar este momento, el momento en que por fin Yo hice al hombre y puse sus pies sobre la tierra. Se estremeció la eternidad, Mi eternidad que había anhelado la creación del hombre.
80.1 Me complací al ver un ser hecho a Imagen Mía y a Semejanza Mía; el hombre sin ser Dios es hijo Mío.
80.2 ¿ Y cómo hice Yo al hombre original, cuando no había pecado?
a) La voluntad del hombre estaba unida a la Voluntad de
Dios, y Yo Me recreaba en atenderlo y en cuidarlo. Todo lo que el hombre hacía le complacía a Dios, como goza una madre contemplando los primeros movimientos de la criatura que ha salido de sus entrañas. (Esto quiero Yo de ti, que tu voluntad esté unida a la Voluntad Mía)
b) Hice al hombre fuerte para que pudiera dominar toda la tierra, la fortaleza de su voluntad venía de la fortaleza Mía.
c) Todos los seres de la tierra y la tierra misma, le miraban como rey y le servían, porque sabía que el hombre le servía a Dios.
d) Hice al hombre rico porque Yo quería hacerlo gozar de las riquezas Mías; y Yo tenía previsto todo, todo, para que nada le faltase.
e) Hice al hombre docto, para que con su inteligencia pudiera conocer a Su Hacedor y dominar con sabiduría a todas las criaturas.
f) Hice al hombre bueno para que hiciera todo bien y gozara de todo bien.
g) Hice al hombre con un corazón grande para que pudiera recibir Mi Amor y así Me pudiera devolver todo su amor.
h) Quería Yo llenar la tierra de más hombres iguales al primero: ¡Lo sigo queriendo, lo sigo anhelando! Quería Yo que todo se sometiera al hombre, para que el hombre se sometiera a Mí.
i) Hice al hombre inmune de todo dolor y enfermedad; su corazón sentía paz y gozo porque estaba atento a Mí para escuchar y obedecerme.
80.3 Al final de la tarde el sexto día Me puse a contemplar las maravillas de Mis obras, y Me recreé en el hombre, y comprobé una vez más que todo, Yo lo había hecho perfecto.
81. (Gn 2,1-4) Me puse a descansar al día siguiente, el día séptimo; santifiqué ese día y lo bendije. Ya estaba en la tierra Mi Reinado; todo estaba sometido al hombre y el hombre sometido a Mi Santa, Buena y Amorosa Voluntad, igual que los ángeles del cielo.
81.1 La tierra en un principio era un paraíso para el hombre, porque el primer hombre llevaba en su corazón el cielo; llevaba a Dios dentro de sí.
81.2 Pero el pecado rompió todos Mis planes. El pecado rompió todo Mi descanso. (Medita Instrucciones de pecado y sus efectos, números 30,31 57,58,94)
82. Ahora quiero renovar la tierra con Mi Cívitas; ahora quiero Yo regir las voluntades y llenar los corazones de los hijos que Me escuchan, obedecen y Me sirven.
83. Lo que Dios dice, se cumple, porque Yo hago que Mi Palabra no quede infecunda.
84. Dios cuando habla actúa y Su Palabra pone en movimiento toda la creación.
85. Quien no se alimenta de la Palabra de Dios, que sí alimenta, se llena entonces de la grasa de los puercos de las recetas de cocina.
86. La espada de oro que Jeremías entregó a Judas (2Mac 15,16), y le dijo que con ella triunfaría, esa espada es Mi Palabra y con ella triunfarás tú.
87. Hablar con Dios es presenciar el primer momento de la primera creación, porque para Dios todo está en presente, y El te muestra lo que hizo, lo que hace y lo que hará.
88. Dios es comunicación que informa, Palabra que se da. Dios es la forma que le da la forma a todo.
89. El que bebe de las cosas de la tierra se hace tierra. El que bebe de la Palabra de Dios se hace semejante a Dios.
90. Mi Palabra es Vida que da vida.
91. Acuérdate de Mi Palabra, de todos los mandamientos que Yo te he mandado y cúmplelos. No te dejes llevar por tus propios pensamientos y deseos por los cuales tú has dejado de serme fiel.
92. Lleva siempre contigo un Crucifijo, así te acordarás de Mis Mandatos y los cumplirás, porque tú Me perteneces a Mi que soy tu Dios. Tú estás consagrado a Mí.
93. Alimentan más las Palabras del Señor que los frutos de la tierra.
94. No envejecen los vestidos del hombre que cumplen los mandatos del Señor.
95. Fuente de fortaleza, riqueza y larga vida son los preceptos del Señor.
96. Hijo, sigue tu camino, el camino de meditar las Escrituras, y hablar con Dios, porque Yo estoy contigo.
97. Te daré los medios para que puedas trabajar mejor, en el trabajo de meditar las Escrituras, y te daré el ambiente que te gusta más.
98. Hijo, mientras tú desees perseverar en el trabajo que Mi Madre ha logrado para ti, el trabajo de meditar las Escrituras, Yo no te lo quitaré.
99. El trabajo que a ti te llena y apasiona, el trabajo de meditar las Escrituras, te lo di Yo a ti.
100. El trabajo más apasionante que puede existir es meditar y estudiar la Palabra de Dios.
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