LLAMADA DE DIOS

 


1. Dios no quiere comprar tu amor con atractivos visibles. Dios cuando llama, primero pide todo, para darlo todo, en esta vida y en la otra.

2. Dios ofrece en esta vida, si lo sigues, gozo, paz y el pan de cada día; y en la otra, la vida eterna.

3. Tú eres hijo de Dios, y lo mejor lo tiene Dios reservado para ti.

4. Dios te llama a cosas superiores, infinitas, inmensas, eternas.

5. Dios no te quiere llevar por el camino del sufrimiento sino del amor.

6. Cuando ames la Santa Voluntad de Dios, ya no te preocupará si te hace sufrir o no, sino que tu gusto será hacer lo que Dios quiere de ti.

7. Cuando el potro está domado, ya no necesita que le tuerzan la cabeza al torno y no le causa dolor obedecer las riendas para hacer la voluntad de su jinete, que en tu caso es Dios.

8. Cuando te enamores de Dios, cuando ames a Su Madre, te darás cuenta que no necesitas del amor de las criaturas de la tierra.

9. Si la persona más importante de la tierra, quisiera desahogarse contigo y mostrarte sus tesoros y conquistas, que quiere compartir contigo, ¿Tú le pedirías alguna cosa, cuando es él el que quiere complacerte y darte gusto? Claro que no. Igual pasa con Dios.

10. Quiere Dios que abandones todas tus preocupaciones y que te dediques a escucharlo.

11. A eso quiere Dios que se dediquen muchos: a escucharlo. Quiere Dios que lo escuche cada uno en su propia casa, en el sitio más tranquilo y arreglado.

12. Se puede escuchar a Dios en el monte o la sabana, en la calle o en el tren; pero ahora quiere que lo hagas en tu casa.

13. No hace falta, para escuchar a Dios, que la gente se junte o se acumule - los que quieran hacerlo sin distraerse que lo hagan -.

14. Pero Dios quiere hablar a cada uno ahora, en forma personal, porque Dios a cada uno, tiene algo propio que decirle.

15. Dios no hizo las almas en forma colectiva sino individual y cada una sola, tiene que comparecer en su presencia.

16. Dios a cada uno, de uno en uno, le quiere hablar y le quiere dirigir, para Él Reinar sobre la tierra.

17. Dedícate por entero a meditar las Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia.

Dedícate a escuchar a Dios, reparar, darle gracias y adorarlo.

Dedícate a meditar los misterios de Dios y la doctrina de la Iglesia.

Dedícate a aconsejar, a dirigir los espíritus de los hombres hacia Dios y a dar doctrina.

18. Dedícate a escuchar a Dios, que habla en el fondo de tu propio corazón y Él será tu guía, tu maestro y consejero. La Madre de Dios estará siempre a tu lado para brindarte en abundancia, lo que necesites para cumplir tu tarea.

19. A tu servicio está tu ángel y todos los ángeles del cielo.

20. Los ángeles traerán los hombres hacia ti, para que tú los pongas en las manos de la Madre de Dios y Ella los lleve a Su Hijo.

21. Ten la suavidad de las mariposas y la sagacidad de los prudentes, para que no te dejes engañar.

22. Nunca hables duro ni te irrites. Que todos vean tu paz, suavidad y fortaleza por la convicción de tus creencias.

23. Pero no discutas. El que quiera escucharte que te escuche. El que te quiera despreciar que te desprecie, no te enfades.

24. No escuches confidencias de mujeres estando a solas, o del sexo opuesto al tuyo.

25. No atraerás la gente a Dios con comidas ni licores, sino con Su Palabra y Su Presencia.

26. Busca para llevarlos por caminos de oración, a los que tengan paz interior y capacidad de reflexión.

27. Busca a aquellos que estén dispuestos a salir de su activismo, a dedicar su inteligencia para conocer a Dios y su corazón para amarlo.

28. Ensaya todos los medios con prudencia, recorre todos los caminos con cuidado. Huye del peligro, ve siempre a la segura.

29. Piensa en tu verdadero futuro, trabaja con empeño en las cosas de Dios, para que puedas gozar de la jubilación eterna en el Reino de los Cielos.

30. Tu corazón está comprometido con la Madre de Dios y no se lo vayas a quitar.

31. Te llama Dios para hacer de ti Su confidente y le servirás de consuelo y compañía.

32. Te llama Dios para que emplees tu vida en conocerle.

33. Te llama Dios para que aprendas a conocer el funcionamiento de los sistemas interiores del alma, para que Dios pueda hablar y sea escuchado en el fondo de cada corazón.

34. Tú sabes que te llama Dios y que no te está pidiendo cosas nuevas ni extraordinarias, porque tú has sentido esa llamada desde antes.

35. Tú sabes que Dios llama a los que el Padre había ya escogido desde toda una eternidad.

36. Tú sabes claramente que Dios te llama por encima de tu propia voluntad, que soñabas con otros planes para ti.

37. Dios te derrumbó todos tus sueños porque tiene otros planes para ti.

38. Te necesita Dios a disposición de Él día y noche. Quiere Dios tu tiempo, tu cabeza y tu corazón total y exclusivamente para Él.

39. Cuando Dios te asigna una tarea, no le gusta compartir tu tiempo con otros intereses, por más nobles que parezcan, porque distraen tu cabeza para las cosas de Él.

40. Dios es totalmente absorbente, celoso y exclusivo. Cuando a Dios se le da, se le da del todo.

41. Te llama Dios para que engendres hijos del espíritu, a través de tu vida de oración.

42. Dios siempre llama para cosas importantes. Dios llama para algo. Dios siempre está en plan de salvar a la humanidad y cuando te llama es para que Le ayudes.

43. Dios siempre está apagando incendios: el incendio producido por el alejamiento de Dios. Dios te asigna un lugar del bosque para que tú derrames el agua divina de Su gracia. Si tú no respondes Su llamada, las llamas de satanás destruirán el campo tuyo.

44. Dios te llama y no vayas a vender tu primogenitura por un consuelo transitorio de la tierra.

45. Dios a la gente que Le sigue no la hace mendiga. Dios pide todo, no para empobrecer sino para enriquecer.

46. Dios pide todo a la gente que Le sigue, para Él darlo todo, para que lo tengan todo, para darse Él. Dios es dueño de todas las riquezas de la creación entera y quiere a ti participarte de ellas.

47. Dios quiere reinar pronto en el mundo y nunca como ahora el mundo había estado tan apartado de Dios.

48. Si trabajas para Dios no te preocupes, que el reino de los cielos paga bien.

49. ¡El cielo paga siempre más!

50. Los reyes poderosos de la tierra cuando desean conquistar nuevos pueblos, se ganan el corazón de sus aliados con favores. Pues eso hace Dios y quiere que tú seas Su aliado.

51. Dios Quiere incendiar el mundo con Su Nombre Santo, para reinar en los cuatro costados de la tierra. Necesita cuatro cerillas que con su luz le prendan fuego, para que todos los hombres se sometan a Su Santa Voluntad y Dios quiere que tú enciendas tu luz.

52. La Empresa de Dios sobre la tierra es: que el hombre se someta a Su Santa Voluntad.

53. La Empresa de Dios sobre la tierra parece ahora como un negocio en quiebra en poder del enemigo, que produce poca utilidad para los cielos.

54. Pero esa empresa, Dios la va a recapitalizar con nuevas gracias. Dios hará que en la tierra se haga Su Santa Voluntad. Vendrá Su Reino para producir personas santas que le renten abundantes utilidades a los cielos.

55. Llegó el momento en que la tierra no siga siendo el dolor de cabeza de los cielos. Llegó el momento de cortar de los árboles los frutos podridos de la tierra.

56. El tesoro más grande que puedes entregar a Dios es tu corazón.

57. Dios quiere tu corazón para Él hablar en él.

58. Dale tu corazón a Dios para que Él lo cambie por el Suyo.

59. Los peores enemigos de Dios son los buenos que se quedan en cómoda pasividad, los inteligentes que se quedan en su ignorancia y no buscan estudiar la verdad, los activistas que no tienen tiempo de escucharle y los tercos que no se dejan dirigir de Él.

60. Le causa enojo a Dios los que le piden señales, porque les falta fe. Le causa enojo a Dios los egoístas porque no piensan sino en ellos.

61. Le causa tristeza a Dios los que le buscan por el camino que no es. Le causa tristeza a Dios los que buscan y no encuentran un guía verdadero. Le causa tristeza a Dios los que rechazan Su llamada.

62. Dios espera de ti amor y lealtad.

63. No te retraigas, al sentirte pecador, de escuchar Su llamada. A Dios le gusta trabajar con los despojos.

64. Deja todo y quédate con Dios, para que te dediques a escucharle.

65. Dios quiere llevarte al cielo por el camino de tu casa. Dios quiere que Le busques y Le encuentres en tu propia casa, porque ahí se encuentra Él.

66. Dios da más de lo que pides, Dios da más de lo que esperas.

67. Dios podría implantar Su Reino en esta tierra El solo, pero se quiere valer de muchos y entre ellos ha pensado en ti.

68. No sigas a Dios para que Él se ajuste a tus deseos, sino para que tú cumplas los deseos de Él.

69. Cuando Dios escoge a alguien para que cumpla una misión, aunque nade en las aguas del pecado, lo saca del fango, lo limpia, lo hace Su hijo y lo lleva a vivir al palacio de Su casa. Pues eso quiere hacer Dios contigo, si respondes Su llamada.

70. Al que rechaza la llamada, Dios le endurece el corazón.

71. Dios cuando da, espera correspondencia, Dios cuando da espera recibir, Dios cuando da es porque espera cosas grandes.

72. Dios necesita tu fidelidad y tu obediencia a Sus planes, para Él implantar Su Reino en esta tierra.

73. Nada de lo que ha pasado en tu vida hasta el momento ha sido casual. Dios quería prepararte con todos los sucesos e insucesos. Dios tenía para ti desde toda la eternidad mejores planes.

74. Quién no acepta el llamado de Dios y sigue otro camino, es como un pez salido del agua que trata de correr con las aletas por el suelo y bajo la risa de todos, come el polvo de la tierra.

75. No tiene sentido casarte por casarte; casarte, si así puedes amar más al Señor y puedes darte y entregarte a cumplir Su Santa Voluntad. Pero dile al Señor: que no sean mis proyectos, Señor, sino los tuyos; quiero hacer Tu Voluntad, cuenta conmigo.

76. Ahora Dios tiene para ti Sus planes. Ahora quiere de ti algo concreto. Allí le servirás y brillarás para Él, allí le darás gloria, allí nada te ha de faltar, aunque carezcas, de nada carecerás.

77. Ten paciencia a Su momento – al momento de Dios, porque El marca el tiempo -, El te llamará y te dirá Sus planes.

78. Ahora Dios va a actuar contigo: no lo frenes ahora, no lo frenes nunca, nunca más. Cuando te venga la nostalgia de lo que por Dios has renunciado, piensa en el rostro entrañable de Jesús.

79. Es mejor servirle a Dios que a los señores poderosos de la tierra. Dios no es neurótico, no es descolgante, ni humillante como los hombres que tienen algún poder.

80. Tú le has pedido a Dios que te dé lo mejor de lo mejor y eso recibirás de Él y de Su Madre.

81. La solución está en camino. La solución vendrá y pronto. Espera, confía, ama, agradece, ora, repara. Ofrece pequeños sacrificios al Señor, y el estar aislado en soledad. Quédate las noches orando y leyendo las Escrituras, lo mismo los fines de semana.

82. Si esa capacidad de amar y de entregarte la pones al servicio de Dios, ¡ Cómo serías de santo y cuántas almas salvarías!.

83. La llamada que Dios te hizo a ser santo, no te la ha quitado. Esa llamada te la hizo antes de traerte al vientre de tu madre.

84. Quiere Dios que seas luz para que alumbres, quiere Dios que seas fuego que quemes y calor que quita el frío de la indiferencia a las cosas de Él. Quiere que calmes el hambre y la sed de Dios.

85. Seguir a Dios es aventura apasionante, porque con Él se vive cada día lo más imprevisible. ¡Dios no es apto para cardiacos mentales!

86. ¿Sabes cuál es el proyecto que tiene Dios en estos momentos? Reinar sobre la tierra. Y el trabajo más importante al cual tú debes dedicar todas las fuerzas, es a colaborar con Dios para la implementación del Reino de Dios sobre los hombres.

87. Si quieres seguir a Dios, hasta en tu propia casa encontrarás contradicción, para que seas prudente y no cuentes a todos lo que Dios quiere de ti.

88. “Yo hago llover comida de lo alto de los cielos, para aquellas personas que Me siguen por el desierto de la entrega total a Mi servicio”.

89. “Hijo, te propongo un negocio: dame la entrega total tuya y Yo te pago con la entrega total Mía”.

90. ¿Me dices que lo que Yo te pido a ti y a otros, muchos no lo entienden y les parece exagerado? Yo llamo a todos a Mi seguimiento, el que quiera seguirme, que Me siga al ritmo Mío. Yo camino muy deprisa y no espero. El que no va a Mi ritmo en la montaña, se quedará perdido en la selva.

91. Solamente hay dos posibilidades de escoger: Conmigo lo dejan todo para tenerlo todo. Sin Mí se quedan con todo para perderlo todo. El asunto es cuestión de días: Yo les ofrezco seguirme a Mí con alegría o mañana lo dejarán todo con llanto. 

92. Hijo, cuando Yo llamo, nadie puede gritar más fuertemente.

93. Hijo, cuando Yo llamo a escucharme, se deja todo, que Yo Me encargo de cuidar las cosas o personas que dejaron.

94. Quiero que los hombres que Yo llamo Me sigan libremente sin ponerme condiciones o pedirme pruebas.

95. Hijo, entre todas las formas de entregarse a Dios y de servirme, la que más gloria Me da es la de la entrega a la oración.

96. Hay quienes son capaces de trabajar y orar como Marta, que trataba de escucharme mientras Yo hablaba con María. Pero era María la que Me escuchaba mejor.

97. Era María la que teniendo a Dios en su propia casa, se dedicaba a prestarle la mejor atención: escucharle.

98. Marta Me amaba y se dedicaba a prepararme la comida, pero si Me hubiese escuchado sentada a Mis pies, Yo hubiera preparado la comida.

99. Los que ofrecen su trabajo a Dios le dan gloria, los que convierten su trabajo en oración le dan más gloria. Y los que paran su trabajo y se dedican a escuchar a Dios que los llama para hablarles, le dan mucha más gloria.

100. Como dice tu mamá, hijo mío, cuando tú le pides una cosa y ella está ocupada: “espera, que no soy capaz de hacer dos cosas a la vez”.



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