INSTRUCCIONES PARA ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

 


MENSAJE RECIBIDO LA VÍSPERA DE CORPUS CHRISTI (05/06/99)

QUE ES LA CIUDAD DE LA ORACIÓN

COMO MEDITAR LAS INSTRUCCIONES

ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

PROMESAS DE CIVITAS ORATIONIS


Publico estas notas de oración por obediencia, porque me lo ordenó a mí, en la oración, la Madre del cielo y Madre mía

El objetivo de mi Madre es hacer ver a sus hijos y a sus hijas, que en la oración que procura escuchar la voz de Dios, habla Dios y habla Ella, y dan consejos personales que pueden servir a muchos otros.

La que me enseñó a mí a escuchar a Dios, ha sido Ella, mi Madre, la Madre de Dios Santa María.

¡A eso hay que ir a la oración: a escuchar para poder obedecer!

¿Quieres saber como es la voz de Dios? Pues te cuento: es voz casera, familiar, coloquial, sencilla, amable, paciente, delicada, paternal y maternal. Lee y te darás cuenta.

Cuéntales a Él y a Ella tus cosas y verás que te contestarán, como lo hacen conmigo. No te fijes en mí, en mis flaquezas, sino en la paciencia y sabiduría de ellos.

Señor, si he escrito algo que no venga de Ti y no esté de acuerdo con la doctrina de tu Santa Iglesia, perdónalo Tú y que tu Iglesia lo enmiende y corrija según su sabiduría y santidad.

 
MENSAJE RECIBIDO LA VÍSPERA DE CORPUS CHRISTI (05/06/99)

Quiero revivir con una vida nueva, la vida de oración, contemplativa y penitente:

Quiero almas contemplativas que vivan en todo momento una entrega total a la Santa Voluntad de Dios, por medio de la oración; que escuchen a Dios en lo profundo de sus corazones, siguiendo las Santas Instrucciones para Mi Ciudad de la Oración, que Yo vengo transmitiendo a Leomar.

Quiero almas penitentes que hagan de la obediencia a Dios su máximo sacrificio y por tanto se dediquen a escucharlo, para conocer a cada instante cual es su Santa Voluntad.

El fin es santidad de vida, para que así sea posible que Reine Dios sobre la tierra y se cumpla en este mundo su Santa Voluntad.

Quiero construir una Ciudad en el corazón de los hijos que aman a Mi Santa Madre, para darles Mi Tierra Prometida llena de gozo y paz: Mi Ciudad Oración, Mi CIVITAS ORATIONIS.

Quiero que los hijos de Mi CIVITAS permanezcan en familia y conviertan su propia casa en templo de oración donde se escucha a Dios.

Dentro del estado civil al cual Dios llama a cada uno, lo que importa verdaderamente es la dedicación de tiempo heroico para escuchar a Dios.

Quiero que los hijos de Mi Cívitas permanezcan en sus casas para que Dios pueda dirigir a cada uno en forma personal no colectiva; porque Dios habla mejor cuando encuentra al alma sola, y Dios quiere que sus hijos lo escuchen con gusto en su casa y según el horario de cada uno.

Quiero Yo dirigir directamente el alma de Mis hijos y a cada uno le diré en la oración, lo que debe hacer en concreto al copiar y meditar Mis Santas Instrucciones; Mis hijos acudirán a los sacerdotes para buscar Mis Santos Sacramentos.

Si Mis hijos necesitan alguna orientación, que busquen al pastor que Yo he puesto para que cuide a los hijos de Mi Cívitas, a quien le he dado el don de consejo para guiarlos.


QUE ES LA CIUDAD DE LA ORACIÓN


La ciudad de la oración, Mi Cívitas, es un ejército de oración en orden de batalla, comandado por Mi Santa Madre, la Madre de Dios, Santa María. Se dedica a glorificar el Santo nombre de Dios para que sea realidad su Reino sobre la tierra, empezando en el corazón de cada uno y se haga su Santa Voluntad en la creación entera.

Mi Pequeña Cuidad, Mi Ciudad de la Oración, es la más pequeña en número de habitantes; pero la mayor por su extensión, pues a ella pertenecen y de ella han salido todas las almas de oración del cielo y de la tierra.

Llamo a los hijos de Mi Santa Madre, María, a total concentración, disciplina, obediencia y lealtad, para que acudan a escuchar Mis Instrucciones de batalla, para implantar el Reino de Dios sobre la tierra. Instrucciones de guerra para combatir las malignas potestades y para hacerse cada uno dentro de sí violencia.

Instrucciones para imponer la paz en el corazón de cada uno a fin de que Dios reine en ellos. Estas son las instrucciones que, con base en las Escrituras, Yo le vengo dictando a Leomar: Instrucciones para escuchar la voz de Dios.

Que cada uno de Mis hijos y Mis hijas se ponga en pié de guerra para incrementar Mi ejército; que busquen entre sus conocidos, principalmente en el templo, almas selectas, generosas, obedientes, desprendidas y valientes y las traigan a Mi Cívitas para hablarles de entrega total a la oración, para escuchar Mis Instrucciones y vivirlas plenamente.

El único distintivo de Mi Cívitas, será la paz profunda en el corazón de cada uno: Mi paz que Yo les daré.

Pido a los hijos de Mi Cívitas que colaboren, dando cada uno a Dios lo mejor de sí, para hacer publicar Mis Instrucciones y hacer que lleguen en todos los idiomas a todos los rincones de la tierra.


COMO MEDITAR LAS INSTRUCCIONES


Se leen los escritos y los puntos que te impacten los escribes textualmente en un cuaderno; éstos puntos Soy Yo quien te los digo para que los medites y los vivas.

Lleva otro cuaderno acerca de las luces concretas que Yo te inspiro, relacionadas con los puntos que te impactan.

Ya no quiero que Mis hijos estén dispersos en actividades y reuniones que les quitan tiempo valioso para concentrarse a meditar las Instrucciones, sino que atiendan mi llamado y se dediquen por entero a Mi Ciudad de la Oración.

Hijo Mío, a ti te he constituido guía, para que conduzcas a Mis hijos y Mis hijas hacia la Ciudad de la Oración; la comandante del Ejército es Mi Madre y el dueño de la Ciudad Soy Yo.

Mi Ciudad será llamada CIVITAS.


ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

1. Tú hijo mío, no eres vidente sino invidente y no eres oyente sino sordo. Pero tú, hijo mío, eres alma de oración que tiene fe y que escucha a Dios en la oración y Me gustas, Me sientes y Me palpas.

2. Si, hijo, “ Yo envío mis mensajes a la tierra” (como dice el salmo 147,15) pero necesito corazones receptores que Me escuchen, para que hagan correr velozmente Mis Palabras a mis hijos confundidos, atareados, distraídos. Esa es la misión tuya: escuchar a Dios y ayudarles a otros a arreglar el receptor de su propio corazón ¡ Para qué escuchen al Dios vivo que les habla!

3. Dedica tu vida a aprender a escuchar la voz de Dios que te habla en la oración –nunca acabarás de aprender -, pero mientras te dedicas a aprender, sentirás que tu corazón lo está escuchando, es más, descubrirás que ya lo habías escuchado alguna vez y ahora te puedes dedicar a escucharlo a cada instante.

4. A esto es lo más grande que puedes dedicar tu vida: ¡a escucharme!A esto se dedican las almas en el cielo.

5. Dedícate a escucharme y a hacer que los demás Me escuchen.

6. Hijo lleva Mis Palabras a los hombres.

7. Diles a los que pregunten ¿Cómo lo haces?, Que no miren la botella sino el vino.

8. Diles que una botella indigna y fea, quiere compartir con ellos, licores exquisitos de la sabiduría divina. 

9. Hijo, cuando ofrezcas mis licores, no hace falta que muestres el empaque. A Mí me gusta almacenar Mis joyas y tesoros, en bolsas de basura – como tú -, para que sólo los aprecien los humildes.

10. Como el oro, Mis Palabras se conocen y comprueban por su propio peso.

11. No te avergüence mostrarte como eres: un pobre e indigno pecador que Dios llama a su servicio, para que también ellos sientan Mi llamada.

12. Diles que hablas Conmigo en la oración y que Yo necesito hablar con todos ellos y que a cada uno, llamo por su propio nombre.

13. Te escogí a ti, porque a Mí me gusta trabajar con desperdicios, con las sobras, con los restos y residuos. 

14. Que vengan a Mí –como tú lo hiciste -, los que se sientan indignos y humillados, que Yo los aprovecho, los valoro y los exalto, los limpio y los perdono como a ti.

15. Yo me encargaré de curarlos y sanarlos. Los perfumaré, los vestiré con Mis propios vestidos, los engalanaré con Mis joyas y tesoros, los llenaré de besos y los abrazaré contra Mi pecho, para que no Me dejen nunca, nunca más.

16. Dirígete en primer lugar a los que aman a Mí Madre, porque quiero quemar sus corazones para Yo prender Mi fuego.

17. Dirígete a las almas entregadas a Mi Santa Voluntad, para que hagan de la vida de oración su verdadero trabajo, que yo me encargo de su sustento. Si trabajan para Dios les paga Dios. 

18. Quiero hacerme “ un ejército de oración en orden de batalla ”, “ Mi Ciudad de la Oración ”, dirigida por mi Madre, para vencer a satanás y reinar Dios sobre la tierra.

19. Que se alisten, que yo hablaré junto con Mi Madre, en el fondo del corazón a cada uno; sin prodigios ni señales, la única señal son Mis Palabras que Yo haré que resuenen en el alma de las que las mediten, relean y ejecuten.

20. Yo quiero que a ti nada te distraiga, para que permanezcas a Mi lado, noche y día, escuchando Mis Palabras.

21. Quiero valerme inicialmente de cada uno de los que aman a Mi Madre, para soltar al viento Mis Palabras, Mis consejos, Mis tristezas y alegrías y las Instrucciones para que se pongan a Mis órdenes.

22. Di a los hombres sólo lo que Yo te diga. Préstame tu voz humana para Yo hacer oír Mi voz divina; préstame tu pluma para Yo escribir por ti. No hablarás en nombre Mío, sino que Yo hablaré por Mí. Tú limítate a copiar las ideas que Te inspiro; expresa Mis Palabras de siempre con palabras de hoy.

23. ¿Qué pretendo?. Recordar Mi Ley, combatir el pecado y llamar a todos a la conversión y santidad. Que mis hijos cumplan el fin para el cual fueron creados: ser felices en el amor de Dios. Que los hombres quiten los obstáculos para dejarse amar de Dios y así poder Dios Reinar entre los hombres. 

24. Me valgo de ti porque llevas muchos años tratando de escucharme y lo haces con atención y gusto. 

25. A todos hablaré directamente – sin hacerlos esperar- si Me escuchan con gusto, atención y creen en aquello que les digo.

26. Dios habla a cada hombre a cada instante; pero muy pocos son los que están en capacidad de sintonizar Su voz, porque Dios exige absoluta y total concentración.

27. Dios no habla en aquel que ve disperso.

28. Dios se complace y da las gracias a todos los que quieren escucharle.

29. Como hablaba con Moisés y los profetas, quiero hablar con cada uno, no para decirle cosas nuevas, sino para decirle que le quiero.

30. Si los hombres sintieran el verdadero Amor de Dios, sentirían el temor de perder el Amor.

31. Nadie cuida lo que no sabe que tiene. Muy pocos saben que tienen un tesoro: el tesoro del Amor de Dios.

32. Quiero suscitar personas piadosas, llenas de doctrina y de verdad, porque saben escuchar la voz de Dios.

33. Hay muchos que me captan, pero no expresan luego con exactitud las Palabras que les digo y satanás se vale de ellos para confundir a los demás. 

34. Todos los hombres tienen el carisma para hablar con Dios, porque todo hijo puede hacerlo con su Padre; pero no todos los hijos le escuchan con gusto ni están dispuestos a ejecutar lo que El les dice. Entonces el Padre, que aunque a todos sus hijos quiere igual, no les habla a todos con el mismo encanto. 

35. El Padre sabe que hay hijos que no entienden sus Palabras y que luego van a interpretar mal aquello que les dice. Pero el Padre a cada hijo le habla igual.

36. También hay hijos que no escuchan a su Padre y ponen en su boca palabras mentirosas, producto de su imaginación y de sus sueños inspirados por satanás.

37. Los hombres no escuchan a Dios porque se escuchan a sí mismos.

38. El principio de la sabiduría es la atención y concentración; y el atender implica gran esfuerzo y docilidad de corazón. Inventar o imaginar cosas bellas o catástrofes, es fácil, porque se abre las alas a los sueños, y a los hombres les gusta soñar.

39. La ciudad de los sueños, construida con la imaginación alentada por satanás; o la Ciudad de la Oración, construida con la atención de la mente que escucha con amor a Dios, sus Instrucciones.

40. En la ciudad de los sueños habitan los profetas de satanás. En la Ciudad de la Oración habitan los hijos de Dios.

41. Hijo, tú me hablas, Yo te hablo. El que quiera escuchar que escuche. Al que le sirvan Mis Instrucciones que las oiga y aproveche.

42. Oración no es hablar con Dios: oración es entregarse a Dios.

43. Oración es entrar en contacto con Dios para ponerse incondicionalmente en Sus divinas manos.

44. Por cada segundo de oración de un alma de oración entregada a Mi Santa Voluntad, que se dedique a meditar Mis Instrucciones, Yo voy a convertir un alma. No te maraville hijo, que un segundo para ti es un instante y para Dios es toda una eternidad. Y por cada minuto de oración de un verdadero hijo Mío, suscitaré en el mundo un alma de oración para Mis filas.

45. No se trata de leer Mis Instrucciones y decir: ya me lo sé, ya lo leí. Se trata de copiarlas, meditarlas y releerlas.

46. Se trata de hablar Conmigo acerca de una frase que te impacte y que Me digas: “ Señor, trabajemos esta frase, ven Señor, dime aquí en este punto concreto ¿Qué quieres Tú de mí? Y sacar papel y lápiz y escribir, que es ahí donde Yo hablo a cada uno. 

47. Hijo mío, la guerra definitiva contra satanás ha comenzado. Que ninguno Me pierda el tiempo, distraído en cosas distintas que en meditar Mis Instrucciones. Instrucciones para implantar el Reino de Dios sobre la tierra para que Reine Mi Santa Voluntad, la de Mi Padre.

48. Que todos los que acojan Mi llamada se pongan en pie de guerra, guerreando día y noche como escuadrón de oración en orden de batalla, para luchar contra satanás y arrojarlo de la tierra, porque ahora Dios va Reinar sobre la tierra.

49. El nuevo milenio inaugurará un nuevo orden: el Reino de Dios sobre la tierra.

50. Estas Instrucciones te servirán de guía para conocer y amar a Dios, procura meditarlas cada día y ajustar tu vida a ellas.


51. Recorrido turístico por Cívitas: 

Hijo te invito a hacer un recorrido por las amplias vías que conducen al corazón de Mi Ciudad. Yo seré tu guía turístico; cualquier ruta que cojas está conectada con las otras y debes recorrerlas todas, sin dejarme ni una sola. Estas son las Instrucciones que Yo te he dictado. 

51.1 La vía de la Madre de Dios. A Mi Ciudad, Mí Cívitas, llegas de la mano de Mí Madre, esta es la primera vía, y sin Ella no es posible llegar a la Ciudad, ni permanecer en ella. Mí Madre es la Comandante de toda Mi Ciudad.

51.2 La vía de la confianza en Dios. Mi Madre te enseñará a tener confianza en Dios. Si no tienes confianza en Dios no puedes vivir en la ciudad, y al menor pequeño ruido de satanás, saldrás corriendo lleno de preocupación y miedo.

51.3 La vía de la obediencia. A Mi Ciudad te llamo a sujetarte a la obediencia a la Santa Voluntad de Mí Padre Celestial. Es Mi Padre Celestial, quien dirige cada instante de la vida de los habitantes de Mi Cívitas, la Ciudad que ha hecho Mi Padre para Yo reinar en ella.

51.4 La vía del desprendimiento. Tienes que dejar todo lo que tienes, lo que te ocupa y preocupa, si quieres venirte a vivir eternamente a Mi Ciudad. 

51.5 La vía de la humildad. Tienes que volverte humilde y dócil, como se vuelve el barro blando, en las manos del alfarero. Tienes que volverte blando para yo poderte hacer de nuevo. A Mi Ciudad no entran quienes no estén dispuestos a romper con sus adultos esquemas, porque Yo los necesito humildes como niños.

51.6 La vía de la perfección y alejamiento del pecado. Si quieres vivir en Mi Ciudad, tienes que cortar con todas las ocasiones de pecado y conocer el mal tan grande que se deriva de un solo pecado. ¡No puedes venir a Mi Ciudad para ofenderme!. 

51.7 La vía del dolor, es la vía de Mi Cruz. Tienes que aprender a llevar el dolor con alegría, con la inmutabilidad y la paciencia que un guerrero se cura de las heridas, para volver con más ilusión a pelear.

Tienes que perder el miedo al dolor y a las contradicciones de la vida; porque un guerrero no se asusta ante el fragor de los cañones. 

El dolor lo tendrás en Mi Ciudad o fuera de ella; pero en Mi Ciudad Yo mismo me encargaré de vendarte Mis heridas. 

51.8 La vía del culto de Dios. Te llamo a que me trates como Rey y que como tal me rindas culto, sin olvidarte nunca de que el Rey es Padre tuyo. 

51.9 La vía de la llamada de Dios. Te llamo, desde toda una eternidad ya te he llamado; te llamo para que me sigas y entres conmigo a Mi Ciudad, a la ciudad que tenía preparada para ti. 

51.10 La vía de la oración. Es la vía de la acción, porque a través de la quietud omnipotente de la escucha a Dios, el Creador vuelve a hacer la creación entera para que te sirva a ti. Y entre todas las criaturas, la primera en ponerse a tu servicio es Mi Santa Madre, la Madre de Dios, Santa María. 

A Mi Ciudad vienes a trabajar día y noche, sin pausa; pero con un trabajo lleno de descanso: el trabajo de escuchar y copiar de inmediato lo que Dios te dice en tu propio corazón, para ponerlo en práctica. 

51.11 La vía de la sabiduría se adquiere con la escucha atenta a Dios en la oración. No es posible adquirir sabiduría sin ser alma de oración.

51.12 La vía de la Palabra de Dios, la recorrerás a gusto conociendo Mis Santas Instrucciones para escuchar a Dios. Conoce primero Mis Santas Instrucciones, que son la sustancia, el compendio, de las Santas Escrituras y de lo que Yo de ellas quiero que tú vivas. 

Mis Santas Instrucciones están de acuerdo con todas las enseñanzas tradicionales de Mi Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

51.13 La vía de la familia y el amor. Es en tu casa donde Yo quiero construir Mi Cívitas, para llenar tu hogar de paz y gozo; de la felicidad del hogar que Yo tuve en la tierra, Mi Santo hogar de Nazaret. 

51.14 Vía del apostolado. Cuando estés lleno de Mí, querrás llenar a otros. Y quiero que tú traigas mucha gente junto Mí. Si amas a Dios, querrás traerle al Padre Dios todos sus hijos. 

51.15 La vía que te aparta del peligro del infierno. Es bueno que conozcas y lo tengas muy presente, que el infierno existe y que allí tengo un lugar reservado para ti, sino eres santo, sino perseveras en el camino que desde la eternidad Yo tengo destinado para ti. 

51.16 La vía de la muerte, es la vía de la verdadera vida, para los que han sabido vivir la vida en la tierra junto a Mí. No desees la muerte, porque quiero que tu vida Me produzca primero muchos frutos; pero no le temas a la muerte, porque es la vía definitiva que te lleva junto a Mí. 

51.17 La vía del cielo, es el fin último que Yo tengo destinado para ti si Me eres fiel, si recorres paso a paso, tramo a tramo, cada una de las vías de Mi Ciudad. Escúchame en la tierra, hijo, para que Me sigas escuchando eternamente en el Reino de Mi Padre, que Yo tengo preparado para ti. 

51.18 La vía del justo, es la vía de la perfección y santidad. Te invito a que seas perfecto imitándome a Mí que soy perfecto, porque Yo tengo la misma perfección de Mi Padre Celestial. 

Al cielo sólo entran los que se hacen como Cristo, con semejante Santidad a Mi Padre Celestial. 

¿Te das cuenta, hijo, lo difícil que es entrar al cielo y la cantidad de gente que camina elevada a la eterna perdición?

51.19 La vía de la felicidad es el estado del alma del que está dentro de Cívitas, Mi Ciudad amada. La felicidad y la paz de corazón solamente las doy Yo y nada ni nadie más es capaz de darlas. 

La felicidad en esta tierra, es la señal que doy Yo, para indicarles que van bien, a los que siguen Mi llamada, escuchan Mi voz y cumplen la Santa Voluntad de Mi Padre Celestial. 

La felicidad en esta tierra es el aperitivo, para luego celebrar con Dios, la gran fiesta en el Reino de los cielos. 

51.20 La vía de Mi Cívitas, es la ruta que te lleva a la Ciudad de Mis amores. Me he hecho una Ciudad perfecta, para Yo vivir con Mi Madre y los hijos de Mi Madre eternamente. 

Me he construido una Ciudad libre de ruidos y contaminaciones del ambiente, porque en Mi Cívitas reina el silencio y la paz del corazón. 

Me he construido una Ciudad alejada del bullicio de la gente, para que en ella se pueda escuchar con nitidez la voz de Dios. 

Me he construido una Ciudad sobre un monte, muy alto para que a ella lleguen solo los que son llamados a escalar su cumbre.

52. Hijo de las cosas que te he dicho, no te autorizo a ti a quitarle ni una coma(,).

53. Hijo, confía en Mí, que se cumplirán todas las cosas que Te digo.

54. Hijo mío, tu trabajo silencioso, solitario y escondido, de escuchar a Dios, escribir lo que El te diga y enseñar a otros a escuchar Mi voz, será el trabajo de muchos. Y en tu soledad estarás acompañado y en tu anonimato brillará Mi voz. 

55. Tu trabajo, hijo, pondrá a trabajar verdaderamente a otros hijos de Mi Madre e hijos Míos, que en su aparente actividad no hayan que hacer. 

56. Mis Instrucciones para escuchar a Dios, son azúcar refinada, que Yo he extraído de la caña dulce de Mis Sagradas Escrituras. 

57. Enséñale a los hombres a escuchar Mi voz para que emprendan vuelo, Yo les daré las alas para elevarse al cielo. 

58. Hijo, tú no eres escritor, sino escribiente, secretario, que te limitas a copiar las cosas que Yo te indico; y si gustan, no eres tú el que gustas sino Yo; y si no gustan, es porque no gustan de Mí. 

59. Escribe, hijo, las cosas que te digo para proporcionar solaz al alma de aquellos que deseen escucharme. 

60. Escribe, hijo, las cosas que Te digo, con trabajo y desvelo, como quien prepara una fiesta para alegrar el alma a otros. Llama a los hijos de Mi Madre a la fiesta de la paz interior del corazón, que se celebra en Mi Ciudad, la Ciudad de la Oración. 

61. Formas de hablar Dios en el alma:

61.1 Esa voz interior, es Dios que habla. 

61.2 Esa inquietud que sientes, esa intranquilidad interior cuando en apariencia todo está tranquilo, es la voz de Dios que algo te avisa. 

61.3 El corazón siente de inmediato si hay paz o turbación. Es Dios que avisa que vas bien o que haz actuado mal. 

61.4 Ese sinsabor que sientes después de hablar con alguien, es Dios que te indica que algo está mal.

61.5 Se necesita tener el corazón sensible y concentrado para captar la onda divina e interpretar el mensaje. 

61.6 Amaneciste pensando en una persona, sin tú saber por qué, es Dios que acerca de esa persona te está

indicando algo. 

61.7 Esa idea fija de tu mente, que se te viene con frecuencia, es Dios que avisa. 

61.8 Esa luz después de invocar a Dios, es la luz de Dios que te indica lo que debes hacer. 

61.9 El susto que algo te produce sin motivo, es Dios que te avisa del peligro. 

61.10 Esa corazonada es la voz de Dios. 

61.11 Esos hechos tan claros son la voz de Dios, que habla con hechos, acéptalos sin rebelarte contra ellos.

61.12 Ese rechazo interior que sientes ante algo, es la voz de Dios. 

61.13 Esa oposición cerrada de alguien ante alguno de tus planes, puede ser la voz de Dios que te dice que por ahí

no es. 

61.14 Esas palabras que te impactaron, son la voz de Dios que algo te dice. 

61.15 Ese comentario de un niño, es la voz de Dios que habla por boca de los niños.

62. Parece que arriba brilla el sol, pero no, el sol brilla en tu interior cuando sabes captar la luz de

Dios. 

63. En la oración calla y deja que te hable Dios. 

64. Hijo, enséñale a Mis hijos a escuchar a Dios y diles que tengan confianza en Mí, que si se dedican a

escucharme tendrán todo de Mí. 

65. Estas Instrucciones para escuchar a Dios, te servirán de guía para conocer y amar a Dios. Procura ajustar tu

vida a ellas y meditarlas cada día. 

66. No dejes escapar de tu corazón las cosas que Dios dice: ¡apúntalas y ejecútalas! 

67. Lo que Yo hago resonar en tu corazón apréndelo de memoria y cúmplelo. 

68. Te invito, hijo, a que entres y vivas en Mi Ciudad, la ciudad de la Oración. 

69. Hijo, a Mí Me gusta repetir siempre lo mismo. No dejes de apuntar las Instrucciones que te doy aunque ya

hubieses copiado la misma idea, a Mí Me gusta repetir la misma idea de otras

formas. 

70. Repito, hijo, las mismas cosas porque Yo soy paciente para decirte lo que en este momento

necesites. 

71. Hijo, escuchar a Dios es fácil porque depende de Mí; y muy difícil porque depende de ti. 

72. Vuelve y copia hijo: de las cosas que Te he dicho, no le quites ni una coma (,) a ninguna de Mis Palabras.



PROMESA DE CIVITAS ORATIONIS

(Para obtener la visa de residente) 

Promesa para obtener la visa de residente de Mi ciudad amada, de Mi Cívitas. Hazla para que vivas en Mí Cívitas y puedas vivir luego en Mi Ciudad Celestial eternamente.

Ponte de rodillas ante una imagen de Mí Santa Madre, toma en tus manos un pequeño Crucifijo; invoca al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y dime:


Señor, yo ____________________________________,

confiando en la ayuda de Tu Santo Espíritu y en el de tu Santa Madre, te prometo:


· Vivir fielmente Tus Santas Instrucciones para escuchar a Dios, cumplir a cada instante la Santa Voluntad de Mí Padre Celestial y permitirle así que Reine Él en mi propio corazón. 

· Estar unido al guía. Ser leal a Tu Ciudad; no permitir la murmuración ni el malestar, para que Tu Ciudad no se divida y no la ataque el enemigo. 

· Hacer corrección fraterna a los hijos de Tu Ciudad, como prueba de mis cuidados y mi amor por ellos. 

· Hacer apostolado para traer a Tu Ciudad de la oración almas de oración. 

· Entregarme a la reconstrucción de Tu Ciudad con todas las fuerzas de mi alma por medio de la oración, estudio de la doctrina de la iglesia y el apostolado.

(Invocar luego a los Santos Patronos que Yo le he puesto a Mi Cívitas, con esta jaculatoria:) 

- ¡Jesús, María y José mantened mi casa en pie!

- ¡Mater Civitatis, ora pro nobis! 

Se fiel a tu Promesa, hijo, no Me dejes de meditar un solo día Mis Santas Instrucciones. Obedece al guía que te he puesto para que puedas escuchar Mi voz. El carisma de Mi Cívitas es la obediencia.

Se fiel a Mi Cívitas y entonces, de Mi Ciudad terrena, cuando mueras, te llevaré directamente a Mi Ciudad Eterna, para que goces del Reino de Mi Padre que tengo preparado para ti.

Se fiel a tu Promesa, hijo, recuérdala cada día, para que no te olvides nunca del camino que te lleva al cielo. 



PROMESA DE CIVITAS ORATIONIS

(Para obtener la carta de ciudadanía) 

Promesa para obtener la carta de ciudadanía de Mi ciudad amada, de Mi Cívitas. Se hace después de haber obtenido la visa de residente, acompañado de dos testigos que ya posean la carta de ciudadanía de Cívitas. Se envía copia al director de Cívitas. 

Ponte de rodillas ante una imagen de Mí Santa Madre, toma en tus manos un pequeño crucifijo; invoca al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y dime: 


Señor, yo ____________________________________________,

confiando en la ayuda de Tu Santo Espíritu y en el de tu Santa Madre, prometo vivir siempre:

La virtud de la castidad: 

Para los que Dios llama al celibato: Para amarte con exclusividad de afectos, en modestia y pureza de costumbres. 

Para los que Dios llame al matrimonio: Para amar a Dios y a mi cónyuge con exclusividad de otros afectos, en modestia y pureza de costumbres siguiendo en mi matrimonio la castidad matrimonial, según las enseñanzas de la doctrina oficial de la Iglesia Católica.


La virtud de la pobreza:

Que me lleva (no necesariamente a no tener) pero si a estar desprendido de todo lo que tengo y a poner lo que Dios me ha dado en servicio de su Reino para construir la ciudad de Dios entre los hombres.


Obediencia:

Que me lleva a cumplir siempre la Santa Voluntad de Dios sobre mí, manifestada en el Santo Evangelio, las enseñanzas oficiales de la doctrina de la Iglesia, en las Santas Instrucciones para escuchar la voz de Dios, y en las orientaciones del director de Cívitas.


Súplicas a la Trinidad Santa de un sólo Dios

Concédeme, Señor, vivir y morir en Tu ciudad amada, según su espiritualidad, como ciudadano de primera fila, mediante una vida de oración, estudio de la Doctrina de la Iglesia y el apostolado. 

1) Concédeme hacer de la vida de oración mí única ocupación, de la obediencia a tu santa voluntad mi único ejercicio y del apostolado mí particular servicio a la Iglesia y a todos los hombres de la tierra. 

2) Concédeme una larga vida para darte muchos frutos y el hacer de mi hogar el refugio seguro para escuchar a Dios.



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