HUMILDAD Y OTRAS VIRTUDES
1.
Cuando Dios quiere hacer a alguien fecundo,
primero le hace saborear la humillación.
2.
Mientras quieras aparentar,
no eres tú mismo.
3.
Dios a los que ama los
oculta de los hombres. Así hizo con María y con José. En el cielo brilla
la grandeza de muchos santos, que en la tierra no fueron conocidos.
4.
Pon en pasar inadvertido, el
mismo empeño que otros ponen en querer brillar.
5.
¡Que tristeza: te hiciste
expulsar del paraíso, porque tú hubieras actuado exactamente igual que
Adán y Eva!
6.
Sin la gracia de Dios, tú
hubieras matado a Abel, habrías cambiado tú primogenitura, como Esaú,
por un plato de lentejas; hubieras profanado a la esposa de tu padre
como lo hizo Rubén, hubieras vendido a tu hermano como esclavo, hubieras
matado a uno de tus soldados para quedarte con su esposa, como lo hizo
David; hubieras negado a Cristo, y lo habrías vendido.
7.
Humildad es conocerte a ti
mismo y saber que eres capaz de todo mal, porque estás hecho de la misma
materia prima de los malvados: con el polvo de la tierra.
8.
Pero tú al vender a Jesús,
habrías llorado y Jesús te habría perdonado por tus lágrimas y se
hubieran fundido los dos en un abrazo y hubieras mojado su túnica con
tus lloros, para pedir perdón. Y por la gracia de Dios y tu humildad,
habrías sido el único discípulo que habría muerto junto a Jesús en la
Cruz.
9.
Cada vez que has ofendido a
Dios, te has puesto en los zapatos de Judas; y cada vez que has llorado
tus pecados, has actuado como Pedro.
10.
Dios olvida tus pecados;
pero tú no los olvides, para que no repitas, las veces que te has
apartado de Su gracia y has cogido el látigo, para destrozarle sus
espaldas.
11.
Nunca olvides las veces que
has cogido un martillo y unos clavos para hundirlos en las manos
de Jesús y pegarlo a la Cruz.
12.
Nunca olvides, cuando veas
las miserias de los hombres, que tú serías capaz de hacerlo igual, si
estuvieras en sus mismas circunstancias.
13.
Los hombres proyectaron
construir una gran torre – no en honor de Dios -, sino en su honor para
hacerse ellos famosos, y Dios los dispersó.
14.
Para nada valió la
dispersión de la torre de Babel, porque los hombres continúan empleando
su vida en la vana ilusión de aparentar, quedar bien y hacerse famosos.
15.
El deseo de quedar bien y
buscar fama, aparta de Dios. Porque se piensa en hacer honor al propio
nombre y no en darle gloria a Dios.
16.
Quien no es humilde, dedica
su vida a pensar solo en sí mismo, y con tal de darse gusto, se salta
todos los mandatos, se brinca todas las barreras y se para sobre todos
los demás.
17.
¿Sabes por qué te quiere
tanto Dios a ti, para que te llenes de humildad?: Porque lo has hecho
sufrir mucho con todos tus pecados y los padres aman más al hijo que más
los ha hecho llorar.
18.
La estrategia de Dios contra
el demonio, es el silencio y la humildad.
19.
Actuarás con humildad si le
consultas a Dios tus actuaciones.
20.
Si le miras, no te dejará
Dios perder la cabeza ni olvidarle.
21.
Dios te acepta como eres, y
así te quiere mostrar con orgullo a los ángeles del cielo.
22.
El impetuoso no es capaz de
dominarse, porque se precipita como agua contenida. Por su falta de
dominio es capaz de profanar hasta el cadáver de sus semejantes.
23.
Las armas del iracundo son
la astucia, la violencia y la crueldad. Aunque quiera dominar nunca lo
logrará, porque Dios maldice la ira, la violencia y la crueldad.
24.
El perezoso, por no pensar,
lleva en sus hombros cargas pesadas y sus manos son de siervo.
25.
Para el perezoso, el dios es
el descanso y la buena vida.
26.
El amigo traidor es
serpiente que ataca por la espalda.
27.
El glotón es insaciable.
28.
No le vuelvas nunca a ser
traidor a Dios ni desleal; pero reconoce que lo has sido.
29.
Que un pecador ofenda a Dios
le duele, pero no lo coge de sorpresa, porque no se puede esperar más de
un enemigo. Pero lo que sí le duele a Dios es la ofensa del amigo.
30.
No seas egoísta; piensa
primero en las cosas de Dios y los demás que en las tuyas.
31.
Nunca imites a nadie; serás
tú mismo si te dejas guiar por Dios.
32.
Ocúltate tú, para que Dios
pueda brillar.
33.
Con tus ojos no ves nada;
solo en tú corazón lo encontrarás a Él.
34.
La conversión es salir de la
infancia e inmadurez espiritual. Pero lo que tú no has podido hacer en
toda tú vida, Dios lo logra en un instante.
35.
Cada defecto que superamos
amplía el espíritu en medidas desproporcionadas.
36.
Por cada regalo que recibas
de Dios con gratitud, El te dará muchos otros más.
37.
Dios antes de exponer las
chispas de diamantes a la luz del sol, las guarda mucho tiempo en la
profundidad oscura de la tierra. ¡Lo importante no es brillar aquí, sino
allá!
38.
No temas exponer al viento
tus pecados. El pecador esconde sus pecados para su vanagloria y
perdición; el hombre arrepentido los expone para su limpieza,
humillación y salvación.
39.
Revisa tus deseos ¿son para
tu santidad o vanidad?
40.
La oración espanta al
demonio; pero la humildad no lo deja venir.
41.
En el cielo hay almas más
arriba, que muchas otras declaradas santas. Pasaron tan ocultas que
nadie las recuerda. Sabían que lo importante era estar arriba en el
cielo aunque hubiesen estado muy abajo aquí en la tierra.
42.
Te llamarán para pedirte
consejos y solicitar tu ayuda y comprensión: es la táctica que emplea
satanás para fomentar tu soberbia y tentarte el corazón, para que estés
advertido y seas prudente.
43.
No reproduzcas los rumores.
44.
No dejes de hacer el bien
por temor al “Qué dirán”.
45.
Hijo, no Me gusta que las
personas que trabajan en Mi servicio, anden cabizbajas, con aires de
hombre de poco valor y con falsas apariencias de humildad. ¡Cómo si la
humildad fuera el valer poco!
46.
Yo, Jesús, Soy ejemplo de
humildad y mostré a los hombres que Yo valgo mucho, porque Yo Soy Dios,
Hijo de Mi Padre Dios.
47.
Humildad es mostrarse ante
los hombres y ante Dios, cada uno como realmente es, sin mentiras, sin
engaños.
48.
¡Tú vales mucho, hijo Mío,
porque tú eres hijo de Dios!
49.
Que nadie muestre con falsas
apariencias los dones que Dios le da.
50.
No es humilde el que engaña
ni el que miente.
51.
Hijo, no se trata solamente
de hacer las cosas que te pido rápidamente, sino también bien hechas.
52.
Las almas entregadas a Mí
servicio, no atraen a los demás a Mí amor y seguimiento, porque no
muestran la verdad de lo que son, ocultan su verdadera personalidad con
fingimientos.
53.
Se quieren muchos fingir
santos y andan cabizbajos. La santidad no tiene clichés o moldes
prefabricados de andar, reír, mirar, o hablar o formas de expresarse.
54.
El molde de la santidad es
el gozo y la paz del corazón, la naturalidad, la sencillez, la verdad y
la alegría de tener puesta la confianza en Dios. Este es el mismo molde
de la humildad.
55.
Humildad es saberse polvo de
la tierra que en sí mismo vale nada; pero reconocer que ese barro bañado
con Mí Sangre se hace Dios.
56.
A Dios le gusta mezclar Su
Sangre con el polvo de la tierra.
57.
La verdadera justicia de la
tierra y sus castigos siempre ha sido bien aliada de Mis Leyes.
58.
El castigo lleva al temor de
Dios y a la observancia de la ley.
59.
Yo impartí a los hombres la
primera legislación sobre la tierra, la primera constitución y era
severa.
60.
Hijo, a ti que te amo, te lo
digo: para el que acude a Mí perdón Soy misericordioso; pero Soy severo
con los que no acuden a el.
61.
Hijo, baja tú para que Yo
pueda subir.
62.
Hijo, baja conmigo para Yo
subir contigo.
63.
La fe descubre que donde
parecía haber fracaso, se esconde un gran triunfo.
64.
No Me pidas que te quite los
obstáculos, sino que te ayude a enfrentarlos.
65.
Hijo, hazte valer, ante
aquellos que te injurian, por tu ausencia y tu silencio. Y las injurias
desprécialas.
66.
Un enfermo que acude a
varios médicos a la vez nunca se cura y quien busca orientación de
varios guías, no llega a su destino.
67.
Perdónales, que los que hoy
te calumnian, mañana arrepentidos, lamerán tus zapatos con su lengua.
68.
En la medida que alguien se
aleja de Dios, más necesita del ruido.
69.
El silencio y la paz vienen
de Dios, el ruido y la algazara son de satanás.
70.
Hijo, cuando quiero dar
fecundidad y gloria, permito primero la humillación y la ruina.
71.
Primero la humillación y
después la gloria.
72.
La humillación es fuente de
fecundidad.
73.
El deseo de fama es producto
de la vanidad y todo lo vano se deshace.
74.
Tratan de aparentar lo que
no son, quienes se avergüenzan de lo que son.
75.
El cobarde ve malicia en el
corazón valiente.
76.
Cuando triunfes, recuerda
con gratitud a los que te ayudaron a triunfar.
77.
Dale con generosidad a los
pobres que Yo te daré con generosidad a ti.
78.
Mejor es cultivar el arte de
la paz que el arte de la guerra.
79.
Que digan de ti: lo que
empezó a hacer lo terminó.
80.
Los que van tras la vanidad,
en el vacío caen apartándose de Dios.
81.
Sé humilde, déjate humillar.
¿Si Dios permite que te humillen, por qué lo has de impedir tú?
82.
Cuando te veas humillado
acude a Dios que no desprecia al afligido.
83.
Aunque el soberbio se
encumbre hasta los cielos y ponga cara de santo, de allá lo bajará el
Señor.
84.
Si quieres subir alto hasta
los cielos, escóndete en lo profundo de la tierra, que de allá te sacará
el Señor, para elevarte.
85.
El soberbio no siempre hace
las cosas malas; no, algunas veces también hace cosas buenas: trabaja,
se mortifica, se sacrifica, habla de Dios; pero no hace esto por darle
gusto a Dios, sino a sí mismo, por tratar de convencerse a sí mismo que
es un santo.
86.
Dios pone los ojos sobre el
soberbio, para buscarle la caída y humillarlo; y si se humilla será
exaltado.
87.
No te quejes cuando Dios te
deje hundir, es que es lo mejor que puede hacer para quitarte la
soberbia.
88.
Si no te encuentras contigo
mismo, no encontrarás a Dios, porque Dios está dentro de ti.
89.
Enfréntate primero a la
realidad de tu vida, a la verdad que eres y has vivido y encontrarás a
Dios, porque Dios es la verdad.
90.
No te de pena reconocer la
realidad que eres: una sombra de pantano, pero con ese pantano tuyo,
Dios quiere hacer de ti una obra de arte y bañarla con la Sangre de Su
Hijo.
91.
Quien no recibe consejo, ni
dirección, ni guía, se aparta Dios de él; su alma se convierte en
desierto y su casa en tierra inhabitada.
92.
El soberbio resbala ante la
menor cascarita que le exalte su vanidad.
93.
No confíes en palabras
engañosas; ¿crees tú que es posible adulterar y luego venir a Mi templo
a orar y decirte: ya estoy perdonado? ; ¿y luego seguir en
adulterio?
94.
Aprende a descubrir
rápidamente, quien viene a ti con palabras engañosas, que pretenden
apartarte de la Verdad y del Camino.
95.
El soberbio no tiene
capacidad de escuchar, sigue los consejos que le dicta la dureza de su
mal corazón y no se pone delante de Dios, sino que ante Dios se oculta.
96.
El soberbio no acepta la
guía de los hombres que lo orientan hacia Dios; y al rechazar la ayuda
de las personas que Dios le envía, rechaza al mismo Dios.
97.
Quién rechaza a las personas
de carne y hueso que Dios le envía, no puede aceptar a Dios que no tiene
carne ni huesos.
98.
Quién rechaza la corrección,
no puede escuchar la voz de Dios.
99.
El soberbio no acepta
escuchar la voz de Dios, porque sabe que esa voz le habla de corrección.
100.
No hay peor fanático que
aquel que se engaña con mentiras. |