ENSEÑANZAS DEL EVANGELIO DE MATEO

CAPÍTULO 1: GENEALOGÍA DE JESÚS (Mt 1,1-17).

¿Quieres saber, hijo, acerca de mis antepasados, de los cuales hace mención el Evangelista Mateo? (cfr. Mt 1,1-17). 

En Mi estirpe humana hay mucho pecado, desobediencia, idolatría y sangre. Hay concubinas en Mi ancestro humano. Pero también hay gente santa, como Rut, David y, en especial María, Mi Madre, y su santo esposo, José. 

¡Yo cargué con el pecado de los hombres, y no habiendo en Mí ninguna mancha de pecado, soporté el castigo del pecado de los hombres!. 

Mi sangre judía no es raza pura, en Mi sangre hay mezcla de otros pueblos alejados de Dios y de razas impuras. ¡Impuro es el que rechaza la Palabra de Mi Padre Dios!. 

Por eso he dicho Yo, hijo, que Mi familia verdadera no es la ligada a Mí por los lazos de la sangre sino del Espíritu. 

Mi familia, Mi verdadera familia, la componen aquellos que cumplen la Santa Voluntad de Mi Padre Celestial. Esa es la verdadera raza: ¡la raza de los hijos de Dios por el Espíritu! (cfr. Mt 12, 47-50). 

Me gusta, hijo, que quieras saber de Mis antepasados, y conocer de Mí, hasta los detalles más escondidos de Mi remoto ancestro, para sacar luces para tu vida interior, para unirte más a Mí y amarme más.

Te quiero contar, hijo, acerca de la vida de algunos de Mis padres de la tierra, nada santos. La santidad no se transmite por los lazos de la sangre, sino que la transmite Mi Padre Dios por medio de su gracia, y la adquiere el hombre correspondiendo a la llamada. Llamada que Mi Padre Dios hace a todos los hombres de la tierra. Pero muchos son los llamados y pocos los escogidos –pocos se dejan escoger-. 

Yo vine del Cielo a traer gracia a la tierra para todos los hombres, para todos los hombres de buena voluntad, y a los que Me reciban les doy la potestad de llegar a ser hijos de Dios (cfr Jn 1,12). 

 

JESÚS HIJO DE TAMAR

Tamar, la que se vistió de ramera para seducir a Judá, el suegro suyo. 

“Judá engendró a Farés y a Zara de Tamar” (Mt 1,3). 

Hablemos de la astuta de Tamar. Tamar no era la esposa de Judá si no su nuera. 

Tamar para seducir a Judá se vistió de prostituta, se puso a la vera del camino y sedujo a Judá, su suegro, después de haber corrido mala suerte con los dos hijos de Judá, a quien Mi Padre Dios mató. (cfr Gn 38,14). 

En Mis antepasados, hijo, hubo engaño y seducción, crimen, idolatría y muerte. Si esto es en los antepasados Míos, ¿cómo será en los antepasados tuyos? 

Tamar había corrido mala suerte con los dos hijos de Judá que habían sido sus maridos. (cfr Gn 38,7-10). 

El primer esposo de Tamar se llamó Er, este fue malo a los ojos de Mi Padre Dios, y Él lo mató. Tamar pasó a ser esposa del hermano de Er, llamado Onán. 

Onán odiaba a Er, y no quería darle hijos a Tamar en nombre de su hermano. Cuando entraba en ella se derramaba en tierra. 

Es malo a los ojos de Mi Padre Dios entrar en la mujer y derramarse en tierra. Mi Padre Dios mató a Onán por ese hecho (cfr. Gn 38,9-10). 

Hijo, lo que fue malo a los ojos de Mi Padre Dios ayer, lo seguirá siendo hoy y siempre, porque la Ley de Mi Padre Dios es inmutable y eterna. Por eso Yo advertí que: “No vine a cambiar la Ley o los profetas sino a darle cumplimiento” (Mt 5,17). 

Yo no viene a cambiar nada de la Ley de Mi Padre Dios: Dios no cambia ni se muda. Yo cambié las malas interpretaciones que los hombres le daban a la Ley. 

Tamar iba a ser apedreada como prostituta; pero fue librada. Yo también libré a la mujer adúltera que iba a ser apedreada. 

Pues, bien, hijo, Yo soy hijo del León de Judá, que entró en la que creyó una prostituta: Tamar. Yo soy Hijo de Tamar, según la carne.

Mi Padre Dios no le quitó a Judá su predestinación eterna para que fuese padre carnal Mío, aunque Judá se hubiese valido de una ramera para ello. Así es Mi Padre Celestial,

por el pecado no quita su escogencia eterna, si encuentra un corazón contrito y dispuesto a obedecer. 

Mi Padre Dios anunció a Judá que de Él vendría el Mesías con el hijo de Tamar: 

A ti, Judá, te alabarán tus hermanos.

Se postrarán ante ti los hijos de tu Padre.

Cachorro de león, eres tú, Judá.

Posando, te agachas como león, como leona.

No faltará de Judá el cetro,

Ni entre sus pies el báculo,

hasta que venga “Aquel cuyo Es.”

Y a Él darán obediencia todos los pueblos de la tierra.” (Gn 49, 8-12).

 

JESÚS HIJO DE RUT 

“Booz engendró a Obet de Rut” (Mt 1,5). Rut, también es madre carnal Mía, de Jesús. 

Te quiero hablar ahora, hijo, de Rut, Mi Madre según la carne. Rut, no era Judía sino moabita, el pueblo de Lot, sobrino de Abraham; Lot tuvo descendencia con sus propias hijas. Pero Mi Padre Dios sabe sacar rosas del pantano. Mi Padre Dios no se escandaliza con la miseria humana y ofrece toda la ayuda para salir del pecado y evitar así la perdición eterna. 

La principal virtud de Rut fue la gratitud y lealtad. Mi Padre Dios, que ve desde lo alto, premia todas las virtudes y en especial, premió la gratitud y lealtad de Rut. La virtud que Mi Padre Dios más ama es la justicia; y la gratitud y lealtad hacen parte de la virtud de la justicia: pagar a cada uno lo que se le debe. El ingrato es un injusto que no es acepto a Dios. 

¿Quieres, hijo que te resuma la vida de Rut?

-¡Claro, Señor!. 

Rut vivía en Moab, con su marido y con su suegra Noemí, la cual era una Israelita anciana y viuda. 

Murió el esposo de Rut y la anciana suegra perdió al único hijo que le daba sustento, porque ya había perdido al otro hijo. 

¡Qué desgracia la vida de la anciana! ¿No te parece, hijo? ¡Pero ya verás que no!. Es que Mi Padre Dios, desde toda la eternidad, tenía trazado el destino de su vida, como igual tiene trazado el destino de todos los hombres y el destino tuyo, si lo aceptas. 

Ya no había quedado ningún lazo que uniese a Rut con la anciana viuda y pobre, salvo unos: la gratitud y lealtad, virtudes que hacen parte de la virtud cardinal de la justicia. 

La viuda anciana, Noemí, pensó volver sola a su tierra, a Judá, y dejar en libertad a Rut, joven y bella, para que en Moab se consiguiese otro marido (cfr. Rt 1,15). 

Pero, mira, hijo, la respuesta de Rut, las Palabras que El Espíritu de Dios, puso en su corazón y en su boca: 

“No insistas en que yo te deje sola y me vaya lejos de ti.

Donde vayas tú, iré yo;

Donde mores tú, moraré yo.

Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.

Donde mueras tú, seré sepultada yo.

¡Que Yahvé haga todo esto y que sólo la muerte nos

separe a ti y a mi” (Rt 1,16-17). 

Mi Padre Dios, que no se deja ganar en generosidad, y que e derrite de Amor ante un corazón generoso, leal y agradecido, le concedió a Rut lo que pedía y mucho más.

Rut se fue a Judá con Noemí, y Booz, hombre rico y principal del pueblo la tomó por esposa. Booz está en la genealogía Mía (cfr. Rt 4,13-22). 

¡Yo soy hijo de Booz e hijo de mi madre Rut!. 

 

JESÚS HIJO DE DAVID Y LA MUJER DE URÍAS 

“David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías” (Mt 1,6). David, hijo, sedujo a la mujer de Urías. Hizo matar a Urías para quitarle su mujer. David cometió adulterio y crimen. Fue duramente castigado por Mi Padre Dios con la sangre de sus propios hijos.

El adulterio siempre trae sangre y desunión en el hogar. David sufrió en su casa una guerra permanente por la ambición y el

odio de sus hijos. David destruyó el hogar de Urías y el hogar de él fue destruido por Mi Padre Dios. 

Pero David pidió perdón y lloró su pecado todos los días de su vida. David le decía a Mi Padre Dios lo que tú también debes decirle:

"Reconozco mi pecado y mi crimen está siempre delante de mí”. Y añadía humildemente:

“Contra Ti, Dios, he pecado y he hecho el mal delante de tus ojos” Es el Salmo 50, que te recomiendo meditar frecuentemente.

 

Yo, hijo, no Me avergüenzo de ser llamado “Hijo de David” (Mt 21,9), al contrario, Me honro. David fue un hombre santo; porque santidad es hacer la Voluntad de Dios a pesar de los pecados y flaquezas, y David supo decirle siempre a Dios: ¡sí!, como igual hizo María. 

Pero en Mi genealogía entró por David el adulterio, el odio entre los hermanos, la ambición y el crimen. 

Muchas esposas tenía David, más de quinientas; pero Mi Padre Dios quiso que Yo naciese de la carne de la que fue mujer de Urías. Yo soy hijo de David y soy hijo de la mujer de Urías. ¡Yo soy hijo de la mujer adúltera de Urías!, la que fue cómplice de David en el asesinato de su marido. 

¿Sabes porque Mi Padre Dios permitió todo esto? Para humillar a Satanás que se opuso a que Dios se hiciese Hijo de Hombre, por considerar al hombre indigno de la misericordia de Dios. No esperaba el soberbio Satanás, que entre las esposas de David, Mi Padre Dios, escogiese precisamente a la que él creía más indigna. Pero Mi Padre Dios acoge con Amor a quien llora su pecado. 

Al mártir, inocente y justo Urías, le doy las gracias aquí en el Cielo, por haberme dado a su mujer como madre carnal Mía. ¿Entiendes por qué tuve

compasión con la mujer adúltera?. ¿Entiendes por qué Yo, siendo inocente, no Me escandalicé de ningún pecado?.Porque en Mi ancestro humano ya habían ocurrido todos. 

 

JESÚS HIJO DE SALOMÓN 

Mi padre de la tierra, Salomón, fue el hombre a quien Mi Padre Dios dotó de la mayor sabiduría, para que llevara a término la misión que Mi Padre le había encomendado: construirle un Templo, y lo logró. Pero Salomón pensó que su obra externa lo haría acepto ante Mi Padre Dios, y no cuidó su parte interna: sus virtudes.

Salomón edificó hacia fuera pero por dentro se quedó vacío. Eso le pasa a todo activista que descuida la oración y la lucha personal: dejan obras muy bellas para los hombres; pero no aceptas a Mi Padre Dios. 

La sabiduría d Salomón, los dones extraordinarios que Mi Padre Dios le dio, no los utilizó para ser santo. Yo, Jesús, años más tarde a la hora de Mi Muerte, Me encargué de destruir el Templo, el cual no ha podido levantarse nuevamente hasta la fecha de hoy. 

“Las mujeres torcieron el corazón de Salomón y lo arrastraron a adorar dioses ajenos” (1Re 11,4). Salón introdujo la idolatría entre los reyes de Israel. Yo, hijo, soy hijo de Salomón y de su idólatra concubina.

 

JESÚS HIJO DE EZEQUÍAS 

“Acaz engendró a Ezequías” (Mt 1, 9). Ostentoso e imprudente fue Ezequías. Después de haber recibido grandes beneficios de Mi Padre Dios, mostró los tesoros del palacio: el oro, la plata y todo el arsenal a los extraños mensajeros del rey de Babilonia (cfr. 2Re 20,13). 

Por la imprudencia de Ezequías, dijo Mi Padre Dios por medio de Isaías, que todos los tesoros que había mostrado al rey de Babilonia, serían llevados a Babilonia, y que sus hijos serían hechos eunucos del palacio del rey de Babilonia(cfr. 2Re 12-18). 

Ante semejante anuncio, que cualquier hombre normal se pone triste; Ezequías se alegró porque pensó que no tendría más que guerrear y así tendría paz (cfr.2 Re,19). 

Esa es la reacción de los cobardes ante el anuncio de ser esclavizados: se alegran de ser tomados como esclavos, porque piensan falsamente, que así no tendrán que luchar más. 

El cobarde, hijo, prefiere trabajar como esclavo a luchar como guerrero para defender su propio reino. 

Yo, soy hijo del cómodo, cobarde, ingenuo y ostentoso Ezequías, que fue rey de Judá, la tribu Mía. 

Pero Yo, hijo, no heredé nada de él. Porque Yo no vine a traer paz a la tierra, sino espada. Además advertí, que no se le podían echar las perlas a los cerdos porque se morirían de envidia, como se llenó de envidia el rey de Babilonia. 

Hijo, nunca muestres tus tesoros, tanto los materiales como los espirituales a gente extraña. Los planes de Dios nunca se cuentan a nadie; los planes de Dios se ejecutan y que los demás se den cuenta cuando ya los hayas realizado. 

Hijo, nunca abras el cofre de tu corazón sino a tu asesor, a la persona que Yo te he puesto para que conozca el interior de tu alma, tu Director; y a nadie más. 

Hijo, no respondas a las preguntas de un curioso, porque tú no sabes que uso hará de la información que tú le des. 

 

JESÚS HIJO DE MANASES 

“Ezequías engendró a Manases” (Mt 1,10). Manasés, como ya lo había hecho Acaz, hizo sacrificar a su hijo por el fuego, y se dio a la observación de las nubes y de las serpientes, para obtener pronósticos, e instituyó evocadores de los espíritus (espiritismo, prohibido por Mi Padre Dios), y también instituyó adivinadores del porvenir (cfr. 2Re 21,1-9). 

Manasés derramó mucha sangre inocente, y llenó a Jerusalén de todo pecado (cfr. 2Re 21,16). 

Mira, hijo, la reacción de Mi Padre Dios, por su indignación ante los pecados de Manasés:

“Por haber hecho pecar al pueblo de Judá adorando ídolos, voy a mandar sobre Judá y Jerusalén castigos que quienes los oyeren le retiñirán los oídos.

Fregaré a Jerusalén como se friega un plato, volviéndole de un lado a otro.

Abandonaré al resto de mi heredad y la entregaré a sus enemigos, y serán la presa y el botín de ellos”(2Re 21, 10-15). 

Cuando la cabeza peca, hijo, cuando el pastor desobedece, son castigas las ovejas por culpa de un mal pastor. 

Reza siempre, hijo, por los pastores que Yo he puesto en Mi Iglesia, porque pesa sobre ellos una gran responsabilidad. 

Todas las grandes deserciones que ha habido en Mi Iglesia, que es Mi pueblo, son culpa de un mal pastor. ¡A ellos les pediré cuenta muy grande!. 

Hijo, nunca critiques a un pastor; reza por él; arrópalo con el

manto de la caridad, y si te es posible corregirlo, hazlo. Pero

nunca murmures de un pastor ni le critiques. Por supuesto que

nunca debes seguir el mal consejo de un mal pastor ni imitar su

mal ejemplo, porque la cuenta te la pediré Yo a ti por cada uno

de tus actos.

 

JESÚS HIJO DE AMÓN 

“Manasés engendró a Amón” (Mt 1,10) 

Amón siguió todos los malos caminos de su padre. Adoró a los falsos ídolos de su padre. Se apartó de Yahvé y no siguió sus caminos. (2Re 21,20) 

Lo que está escrito en el Libro de la Ley acerca de la memoria de Amón, está escrito en el libro de la vida para recibir el juicio de Dios; el juicio de condenación y de castigo eterno, de muchos hombres de la tierra (cfr. 2Re 21, 20). 

Que Yo no tenga que escribir de ti esta sentencia, hijo:

Recibió la llamada de Dios para ser su instrumento elegido, para heredar la primogenitura, igual que Amón, Manasés, Acaz, Ocozías, Joram, Josafat, Abías, Roboan y Salomón; pero siguió en todo el mal ejemplo de los hombres pecadores de la tierra. Se apartó de Dios y no siguió sus caminos.¡Que no tenga que escribir de ti esta grave sentencia!.

 

JESÚS HIJO DE JOSÍAS 

“Josías, hizo lo que es recto a los ojos de Yahvé” (2Re 22,2) Josías, siguió en todo el camino de David, su padre, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda (cfr.2Re 22, 2). 

Sigue, hijo, el camino de la santidad y la virtud, el camino del carisma que Yo he trazado para ti, sin apartarte ni a la derecha ni a la izquierda, sin irte a un extremo ni a otro, porque la virtud está en el medio de dos extremos, y así no te saldrás del camino recto.

Tu misión es escucharme y enseñar a otros a escucharme. Josías, hizo alianza con Mi Padre Dios de seguir a Dios y guardar sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las Palabras de esta alianza escritas en la Biblia (cfr. 2Re 23,3). 

Antes de Josías no hubo un rey que como él volviera a Mi Padre Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moisés; y después de él no le ha habido tampoco semejante (cfr.2Re 23,25). Salvo José, el esposo de María, Mi Madre. 

Mira que Josías y José, empiezan por la misma (J). Hijo, que se pueda decir de ti lo mismo que se dice de Josías:

¡Antes de él no hubo un hombre que como él volviera a Dios con todo su corazón…¡ (cfr. 2Re 23,25). Eso quiero Yo de ti. No te preocupes, que Yo te daré la fuerza:

Y que puedan agregar:

Se dedicó a escuchar la Voz de Dios que le hablaba en la sencillez del corazón; sin pedirle a Dios señales ni prodigios. 

Le enseñó a otros a escuchar la Voz de Dios, que a todos los hombres habla. 

Hizo de su casa su propia clausura; y en medio del ruido la calle continuó escuchando la Voz de Dios. 

Yo Me honro, hijo, de tener en mis ancestros a Josías; fue una isla de agua pura en medio de un mar putrefacto. Fue una flor que floreció entre piedras. Los antecesores de Josías habían tenido la misma gracia de él, pero la despreciaron. 

Pero los méritos de Josías no fueron suficientes para calmar la ira de Mi Padre Dios, por todos los pecados que había cometido Manasés. Josías logró dilatar el castigo; pero no detenerlo (cfr 2Re 23,26). 

El faraón Necao se enfrentó contra Josías y el faraón al verlo le dio muerte. (2Re 23,29-30). Josías murió mártir en medio de la guerra. 

Josías corrió mejor suerte que los otros de su pueblo. Mi Padre Dios, al ver la lealtad y fidelidad de Josías, lo quiso librar de las calamidades que vendrían para el pueblo de Judá, debido a los pecados de Manasés. 

 

DEPORTACIÓN A BABILONIA 

Te estoy hablando, hijo, de Mi ancestro, de la historia de pecados de Mis antepasados, los cuales tuve que pagar, para que saques lecciones de sabiduría para tu vida interior.

Mira, hijo, cómo se cumplieron, y se siguen cumpliendo, las Palabras que Mi Padre Dios se encargó de anunciar por medio de los profetas:

Mi Padre Dios dijo por medio del profeta Sofonías que el día que se encienda la ira del Señor, la protección y el refugio serían la humildad, la justicia y el cumplir los mandamientos. 

Agregó Mi Padre Dios, por medio del mismo Sofonías: 

“Sólo quedará en el país la gente pobre y desvalida que pone su confianza en Dios. Ese resto que quede de la ciudad, no cometerá maldades, no mentirá ni engañará. Ese resto de la ciudad que quede podrá comer y descansar sin que nadie los espante”(Sof 2,3; 3,12-13). 

Hijo, Me quiero hacer un resto de refugiados del castigo que se Viene, llamándolos a tomar parte de la construcción de Mi Ciudad Oración. Todo aquel que oye Mi Voz, podrá comer y descansar tranquilo sin que nadie lo espante. 

Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó cautiva a toda Jerusalén, no dejando más que a la gente pobre de la ciudad (cfr.2Re 24,10-14).

 

Nabucodonosor sacó todos los tesoros del templo de Mi Padre Dios y los tesoros del palacio del rey, tal como Dios lo había anunciado(2Re 24,13). Se cumplió, hijo, lo que Mi Padre Dios había anunciado a Ezequías por medio del profeta Isaías (cfr. 2Re 12,13). 

 

LA HUMILDAD DE JESÚS 

Quisiste, hijo, conocer algo de Mi ancestro humano, nada santo, salvo el de unos pocos.

Quisiste conocer la hoja de vida de Mis padres de la tierra, Mi árbol genealógico: tengo poco de qué honrarme de Mi estirpe humana, salvo de José y María. 

Eso fue lo qué más desconcertó a Luzbel, cuando supo que El Verbo Eterno iba a tomar carne de la miseria humana. 

La serpiente antigua, que acusaba a los ángeles del Cielo ante Mi Padre Dios, se escandalizó aún más cuando Mi Padre anunció en el Cielo que su Hijo, el Verbo Eterno de Dios, asumiría un cuerpo humano, lleno de miseria y de pecado desde Adán y, que los ángeles deberían adorar a Dios en forma humana. Eso no cupo en la cabeza del soberbio Querubín ni a una tercera parte de los ángeles del Cielo, los cuales fueron arrojados a la tierra. 

La tierra está llena de las potestades infernales. La tierra es el lugar cruento de combate entre las potestades infernales y las milicias del Reino de los Cielos. A cada hombre lo vigilan cautelosamente una nube de demonios, para buscarle la caída. 

Por eso todo el Reino de los Cielos se ofrece a brindarle protección a cada hombre; a cada hombre de buena voluntad que permita que en su corazón habite Mi Padre Dios, escuche su Voz y siga sus Instrucciones. 

¿Te das cuenta, hijo, la importancia de aprender a escuchar en el corazón la Voz de Dios?.¿Te das cuenta, hijo, la misión tan grande de enseñar a los hombres a escuchar la Voz de Dios?. 

¡Muchos quieren escuchar Mi Voz!; pero muy pocos están dispuestos a quitar los obstáculos que les impiden escuchar con nitidez Mi Voz: ¡He ahí el problema!. La gente reza y hace grandes penitencias; pero no escuchan ni obedecen y para nada les es de utilidad: ¡son sordos soberbios!. 

 

EL SIGNO DE LOS TIEMPOS 

Yo Me hice llamar “Hijo de David”, para humillar a Satanás. Por eso Me llamé Yo mismo: “Hijo del Hombre”, para humillar al maligno en su soberbia y, hacerle saber que ya habían llegado los últimos tiempos, el tiempo del Reino de Dios sobre la tierra, el tiempo en el cual Dios se hizo Hombre para que el hombre se haga Dios. 

No entendía la serpiente, que se creía llena de santidad y de belleza, que el mismo Dios cargara con la miseria humana, con todos los pecados de los hombres. 

Yo, hijo, vine a escandalizar a todo el mundo: al mundo de Satanás y al mundo de los hipócritas que están con el maligno. 

Los hombres le han dado poca importancia a Mi ancestro humano y, leen sin trascender lo que narra el Evangelio de Mateo en la Genealogía de Jesucristo, (Cap. 1, 1-17), porque lo ven como algo aburrido que no entienden.

Gracias, hijo, por haberte interesado en Mi genealogía y en la importancia que ella tiene y significa. 

 

JESÚS HIJO DE MARÍA 

Peguemos con Mateo, un salto de catorce generaciones después de la deportación a Babilonia hasta llegar a Jacob y resumirte Mis ancestros. “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo.” (Mt 1,16). 

 

CONCEPCIÓN VIRGINAL DE MARÍA 

Mi generación, hijo, fue así: María, Mi Santa Madre, estaba desposada con José, y antes de que conviviesen se encontró que Me había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo” (cfr. Mt 1,18). 

Feliz será el hogar de los esposos que cuando novios, supieron respetar la Santa Ley de Mi Padre Dios en la virtud de la pureza. 

Feliz será el hogar del matrimonio que respeta la ley de la castidad en el amor, es decir: relaciones abiertas a la vida y de acuerdo con la Santa Ley de Mi Padre Dios. 

Mi Madre, hijo, es modelo de castidad y de pureza. Mi Madre, estando desposada con José, no convivió con él de la misma forma natural de los esposos; entre ellos no hubo carne; y los dos supieron guardar siempre, por especial gracia de Mi Padre Dios, la santa virtud de la pureza y la virginidad (cfr Mt 1,18). 

El silencio de Mi Madre fue el anuncio de los grandes dolores que vendrían. La que podía gritar al mundo que Ella había sido la escogida para ser Madre de Dios, guardó silencio y se sometió a la humillación y al desprecio. 

 

EL SILENCIO DE MARÍA 

Mi Madre, hijo, al encontrarse que había concebido por obra directa de Dios sin intervención de varón, al saber que se encontraba ante un gran misterio divino, no quiso divulgarlo a nadie. 

Mi Madre, hijo, supo guardar heroico silencio ante José y ante toda su familia y los vecinos. Es que los secretos de Dios no se cuentan ni se explican a los hombres, porque Mi Padre Dios se encarga de ello a su debido tiempo. 

El silencio de Mi Madre fue el anuncio de los grandes dolores que vendrían. La que podía gritar al mundo que Ella había sido la escogida para ser Madre de Dios, guardó silencio y se sometió a la humillación y al desprecio.

 

REACCIÓN DE JOSÉ 

José, al ver a Mi Madre encinta, no quiso exponerla a la deshonra de los hombres, como hacían otros y sometían a la mujer a ser apedreada, cuando ellos mismos no estaban libres de pecado. José, como era un hombre justo, pensó abandonarla en secreto, para que fuera él que apareciese ante los demás como el hombre pecador, y para así no poner obstáculo al misterio de Mi Padre Dios. Mira, hijo: ¡qué alma tan pura! 

Fue mucho el sufrimiento de Mi Madre ante el dolor de José; fue mucho el dolor de José ante el silencio de Mi Madre. 

Mi Padre Dios quiso hacer sufrir a Mi Santa Madre y a José desde el principio de Mi concepción. 

 

JESÚS HIJO DE DIOS 

Cuando José estaba considerando con dolor la posibilidad de abandonar a Mi Madre, porque la amaba mucho, Mi Padre Celestial le envió un ángel suyo, que en sueños le dijo: 

“José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo” (Mt 1,20) 

Mi Padre Dios, se valió del sufrimiento de José, para ponerlo como el primer testigo de la pureza y virginidad de Mi Madre; para que se cumpliera lo que Mi Padre Dios había anunciado: “he aquí que una virgen dará a luz”. 

También Mi Padre Dios ya lo había anunciado por Miqueas:

“la que ha de parir parirá” (Miq 5,2). Esto quiere decir que la Mujer que Mi Padre Dios había escogido para ser Madre de Dios, la que habría de parir, de todas formas y contra la oposición de una tercera parte de los ángeles del Cielo: ¡parirá!. 

Mi Padre Dios no echa atrás sus santos designios ante la oposición de malignas multitudes. 

 

JOSÉ DESPIERTA DE SU SUEÑO

“Al despertarse, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado” (Mt 1,24). 

Al despertarte de tu sueño, hijo, haz de inmediato lo que el ángel del Señor, por medio de la oración te indique, como lo hizo José (cfr. Mt 1,24). Eso es ser alma de oración: ¡escuchar y obedecer de inmediato!. 

Mi Padre Dios se vale de criaturas suyas para comunicar su Santa Voluntad; unas veces se vale de ángeles, y otras veces de los mismos hombres; de seres de carne y hueso, para anunciar a otros, en nombre de Dios, lo que deben hacer. 

Hijo, cuando por medio de tu Director conozcas la Santa Voluntad de Dios para tu vida, que te hace despertar, síguela de inmediato sin pérdida de tiempo. ¡No importa que de momento nada entiendas!. 

La obediencia no se entiende sino después de obedecer; ese es su mérito, porque para obedecer se necesita poner toda la confianza en Mi Padre Dios. ¡Obedece quien confía!. 

 
 

Este es solo el Primer Capítulo de Enseñanzas del Evangelio de Mateo.

 

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