ESCUELA DEL ESPÍRITU SANTO

 I.EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA EN EL NIÑO 
II. ORACIONES INSPIRADAS POR EL ESPÍRITU SANTO 
III. INSTRUCCIONES PARA ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS


EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA EN EL NIÑO 

En los que se hacen como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos empieza aquí cuando acudimos a la escuela del Maestro Divino, del Espíritu Santo.

Este libro es para almas de vida interior que deseen aprender o recordar las lecciones que llevan a la verdadera santidad.

Este libro pretende enseñarte a escuchar la voz de Dios que habla en el fondo del corazón a cada instante, para que sigas esa voz, cumplas la Santa Voluntad de Dios y permitas que el Espíritu Santo fabrique Su morada, Su Ciudad, entre los hombres, empezando en tu propio corazón.

 

I. EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA EN EL NIÑO

PARA QUE NOS CREO DIOS

Te creó Dios para gozar de Dios y solo podrás obtener esto si lo sabes. ¿Puedes gozar de una buena torta de chocolate si desconoces su existencia y desconoces a qué sabe?

De aquí sacamos una conclusión: Para disfrutar de algo tenemos que saber que existe; al saber sigue el amor y al amor sigue el desearlo ardientemente.

El primer paso del amor es conocer. Dedica tu vida a conocer a Dios, no quiere decir esto que no debas aplicarte con seriedad a tus estudios y trabajo. También dedica tu vida a conocerte.

Dedícate a tener contento a Dios y empieza por tener contentas a las personas que representan autoridad para ti. Ten contentos a todas aquellas personas que te exigen lo mejor porque quieren para ti lo mejor. Ten presente que Dios es lo mejor y lo mejor viene de Dios.

 

DIOS HABITA EN TU CORAZÓN PURO 

Dios habita en tu corazón puro. Dios dirige los buenos deseos de tu corazón y las buenas ideas de tu cabeza. 

Dios habita en tu alma limpia para hacer el papel de Maestro, Profesor, Director y Guía. 

Dios habita en tu alma y por medio de Su Santo Espíritu Divino te indica el camino de la perfección verdadera, te lleva de la mano por ese camino de perfección y te protege de todos los enemigos y peligros que se oponen a que tú mejores.

El mayor enemigo de Dios es el “cachudo” y el Espíritu de Dios te enseña como es de astuto para que tú no caigas en sus trampas, y así puedas recorrer el camino y vencer todas las dificultades.

El otro enemigo de Dios es tu pereza, tus caprichos, tu terquedad, tu soberbia, tu egoísmo y todos tus defectos. El Espíritu de Dios te ayudará a superar todo esto para que tu seas dócil y obedezcas.

Tres cosas debes conocer: a Dios, a ti mismo y al enemigo.

Una cosa debes practicar: todo lo que el Espíritu de Dios te indique en tu corazón, y también por medio de personas que ya conocen el camino que tu deseas conocer. Porque Dios quiere que tú lo practiques y recorras ayudado de otros que pone junto a ti.

 

PREPÁRATE PARA LA LUCHA 

Prepárate para la lucha, para la pelea y la batalla que significa recorrer el camino del Señor. 

Toma en tu corazón un firme propósito de recorrer el camino de la guerra, de prepararte para ella y no abandonarla por miedo o comodidad. 

Para morir nacimos. La pelea es peleando. Vence el que lucha y el que no lucha es derrotado. Ven a pelear que Dios necesita de guerreros triunfadores. No seas cobarde porque a los que huyen los alcanzan las balas enemigas por la espalda. 

La vida es una lucha en la que al final de todas formas iremos a morir y si tarde o temprano hemos de morir, lo mejor es que la muerte nos encuentre guerreando, luchando por superar nuestros defectos y caprichos. 

Muere a tus gustos y caprichos y vive para darle gusto a Dios. Muere para ti para que vivas para Dios.

Sufrir y pelear en la tierra, para gozar de Dios y saborear en el cielo el triunfo de la victoria. ¿No te parece que vale la pena todo esto?

 

TU HAS SIDO CREADO PARA SER FELIZ

El Padre Dios, El Hijo Dios y El Espíritu Santo Dios, los Tres, viéndose tan ricos y felices quisieron tener hijos para comunicarles sus riquezas y alegrías y por eso te crearon a ti, a los ángeles y a todos los hombres de la tierra.

¡Pero! aquí viene el pero. Millones de ángeles viéndose tan ricos quisieron quitarle su poder a Dios, entonces Dios hizo inmediatamente el infierno para estos ángeles soberbios y allí sufrirán eternamente la pérdida de su felicidad y las riquezas de Dios, por eso odian a Dios y a sus hijos.

¡Pero! Aquí viene el segundo pero. La mayoría de los hombres no saben que han sido creados para ser felices y gozar de Dios eternamente. Entonces la gran mayoría de los hombres se comportan como los ángeles soberbios y les espera el mismo destino fatal que a los “cachudos”: ¡el dolor eterno del infierno!

¡Bueno! Compórtate como los otros millones de ángeles que fueron fieles a Dios y gozan eternamente de Dios. Y compórtate como tantos hombres que ahora son felices en el cielo porque supieron en la tierra escuchar la voz de Dios y de los hombres que les enseñaron el camino de Dios.

 

LA TRINIDAD DE UN SOLO DIOS 

Mira, una cosa es bueno que tú sepas: Dios es Padre, Dios es Hijo, Dios es Espíritu Santo y sin embargo no son tres dioses sino Un Solo Dios. 

Son Tres Personas distintas y Un Solo Dios Verdadero. 

Cada una de las Tres es Dios y sin embargo no hay tres dioses sino Un Solo Dios. Este es un misterio que no lo podemos explicar aquí en la tierra. 

A Dios nadie lo hizo ni tampoco se hizo así mismo. Dios ha existido desde siempre y existirá para siempre. 

No hay ninguna de las Tres Personas de Dios que sea más poderosa que las otras. Las Tres tienen el mismo Poder, Belleza, Grandeza, Riqueza y Sabiduría. 

El Padre Dios fue el creador del cielo y la tierra, El Hijo Dios –Cristo- nos libró del pecado de Adán y El Espíritu Santo Dios es el encargado de habitar en nuestra alma, hablarnos e irnos indicando el camino que debemos recorrer para llegar al cielo. 

Al que se le ocurrió la idea de crear a los ángeles, al hombre y todo, fue al Espíritu Santo y por eso Él es el guía que nos lleva a la perfección que exige el control de calidad para entrar al cielo, y quien nos advierte en nuestro corazón de todos los peligros.

 

CONDICIONES DEL ESPÍRITU SANTO PARA HABITAR EN EL ALMA

El Espíritu Santo pone condiciones para habitar en el alma. No es suficiente estar confesados y en gracia de Dios, porque El Espíritu Santo pone muchas condiciones para Él poder vivir dentro de nosotros. 

Lo primero es poner la casa en orden. A nadie le gusta vivir en una casa sucia y llena de rebujos. Pues al Espíritu Santo tampoco. 

La primera condición que pone es decidirnos seriamente a seguir el camino de ¡la guerra!; de la guerra que con su victoria lleva al cielo: decidirnos seriamente a buscar la santidad. 

El Espíritu Santo solo habita en el alma del soldado, del batallador, del guerrero; del valiente y decidido que esta dispuesto a empeñarlo todo, a entregarlo todo, para poder luchar en la pelea y con la ayuda de El vencer. 

El Espíritu Santo no habita en la casa del egoísta que se queda en su casita apegado a sus cosas y cuidando sus afectos. El Espíritu Santo exige un total desprendimiento y total generosidad. Esta es la segunda condición. 

Decídete a amar a Dios por encima de todos y de todo; decídete a amar a Dios por encima de ti mismo y todo lo tuyo. Decídete a obedecer estando desprendido.

 

BUEN EMPLEO DE LA INTELIGENCIA Y VOLUNTAD 

Por el Espíritu Santo fuimos creados por Dios Padre para gozar eternamente. 

Todos los hombres de la tierra fuimos creados para ser felices. Muy pocos conocen las condiciones que Dios exige para que el Espíritu Santo habite en el alma y nos haga felices. 

Muy pocos hombres conocen que existe el Espíritu Santo. Muy pocos hombres en la tierra emplean su inteligencia para lo que fue hecha: para conocer a Dios; pero los hombres se dedican a conocer lo creado y no conocen al Creador. 

Muy pocos hombres en la tierra emplean su corazón para lo que fue hecho: Para amar a Dios, por encima de todos y de todo; pero los hombres se apegan a lo creado y desprecian al Creador. 

Muy pocos hombres emplean su vida en perderla: perder aquí para ganar allá eternamente. La inmensa mayoría de los hombres desperdician su existencia ganando aquí, para luego perderlo todo eternamente allá dentro de poco. 

La mayoría de los hombres viven como novillos, preocupados por las cosas materiales, sin darse cuenta que están en las puertas del matadero eterno. La carne de novillo va a tu estómago y al final se vuelve estiércol. ¡Puro estiércol es la vida de la mayoría de los hombres en la tierra, que al final se aparta y quema!. Este es el gran dolor de Dios y de Su Santa Madre María. 

 

UNA BUENA IDEA DIVINA 

El Padre, El Hijo, El Espíritu Santo, se reunieron en junta directiva para estudiar a fondo la propuesta del Espíritu Santo, de crear ángeles y hombres que participaran de las riquezas y felicidad de Dios. 

La propuesta fue aprobada por unanimidad: ¡hacer la creación! Pero como Dios ve todo lo que puede pasar antes de hacerlo, vio la rebelión del ángel y el engaño que el cachudo haría al hombre. 

Pero como Dios es tan “echado pa delante”, no dio pie atrás en hacer la creación ni se llenó de miedo ante el peligro. 

Dios vio que la idea de hacer la creación era buena, que aunque iban a caer al infierno muchos ángeles rebeldes y que también muchos, muchos hombres se iban a dejar engañar de satanás; también vio que otros muchos ángeles y hombres le iban a ser fieles y lograrían por fin ser muy felices. En especial vio la fidelidad de Su Madre Santa María y por Ella sola se justificó la creación. 

Observa pues tú, cómo actúa Dios para que le vayas imitando: ante una idea buena no se detiene por mas obstáculos que existan y así quiere El que actúes tú en tu vida. 

Ante una idea buena, antes de hacerla, Dios primero estudia todos los peligros y pone entonces todos los remedios. Observa en el capítulo siguiente los remedios que Dios puso para poder hacer la creación.

 

QUE DIOS SE HAGA HOMBRE 

Volvió a haber junta directiva de las Tres Personas Divinas para estudiar la forma de rescatar al hombre seducido y engañado por el malvado satanás. 

Las Tres Personas que son Un Solo Dios; Dios llegó a la conclusión que la única forma de reparar la ofensa infinita que el hombre por el pecado le iba a hacer a Dios, era la que hubiera un Hombre – Dios, que repara. Y para ello no había otro camino que una de las Tres Personas se hiciese hombre, por supuesto que sin dejar de ser Dios. 

Entonces inmediatamente una de las Tres Personas alzó la mano y se ofreció hacerse hombre. La persona que se ofreció fue el Hijo de Dios, que también se llama Verbo, y que constituye la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. 

El ofrecimiento del Hijo fue aceptado por Dios, y entonces quedó aprobado y decretado el que Dios se hiciera Hombre, para que hubiera un Hombre Dios que reparara la falta que había de cometer la criatura pequeña contra su Creador Infinito. 

Con esta reparación el hombre engañado quedaría perdonado y satanás quedaría derrotado y humillado. Y quedó aprobado que Dios se hiciera Hombre en el vientre purísimo de María, la que iba a ser Madre de Dios. 

 

DIOS SI CASTIGA EL PECADO

Es bueno que vayas sacando tus propias conclusiones sobre la forma como actúa Dios, porque así aprendes a conocer a Dios, aunque como Dios es Infinito nunca acabaremos de conocerlo. 

Dios siempre castiga el pecado y no le creas a los que dicen que como Dios es tan misericordioso y lleno de amor, entonces no castiga. El castigo existe, y a los ángeles soberbios los mandó al infierno. Al hombre engañado por el pecado del cachudo lo expulsó del paraíso, y con ello a todo tipo de dolores y a la muerte. 

Dios lleno de misericordia y amor siempre pone y ofrece el remedio para cortar de raíz la causa del pecado y así de cierta forma volver al paraíso. 

Huye del pecado y aleja de ti todo lo que constituye para ti un peligro y tentación de pecar. Acepta todas las ayudas que Dios te ofrece para levantarte del pecado: La santa confesión sacramental, la eucaristía, la vida de oración, la devoción a la Santísima Virgen María, y el proponerte seriamente buscar la santidad. 

Como Dios es la felicidad, quiso hacer a otros para que también fueran felices. La bondad, la felicidad y la alegría se quieren comunicar a otros. La maldad la angustia y la tristeza quieren que otros sean malvados, angustiados y tristes eternamente. Escoge tú cual camino deseas para ti. Se trata de que salgas de la angustia de los hombres por no dejarse amar de Dios.

 

DIOS ACTÚA PARA HACER EL BIEN 

Dios es Amor y la esencia del amor es comunicarse, darse. Dios da y se da a sí mismo, aunque con ingratitud le paguemos. 

El verdadero amor es desinteresado y no da con la esperanza de recibir. 

Sólo el deseo de hacer el bien le movió a Dios a crear al hombre y a los ángeles. Sólo el deseo de hacer el bien le mueve a Dios a actuar. 

Dios a nosotros no nos necesita para nada; somos nosotros los que necesitamos todo de Dios 

Dios le dio gran inteligencia a Luzbel y lo hizo bello y rico, aunque sabía que esa inteligencia, belleza y riqueza las usaría él para llenarse de soberbia y rebelarse contra Dios. 

Desinteresadamente Dios hizo los ángeles y los hombres y la creación entera que todos admiramos. Hizo el paraíso de la tierra para el hombre y a los ángeles los creó en el cielo, para que allí llegase después del paraíso el hombre. 

No detuvo a Dios en su deseo de hacer el bien ni en el deseo de hacernos felices, ni la rebelión del ángel, ni la desobediencia del hombre, ni la muerte que a su Hijo le habríamos de dar en la Cruz. 

 

APRENDE A HACER EL BIEN 

En esa junta directiva de las Tres Personas Divinas, un Solo Dios, una vez que vieron lo bueno de la idea de la creación, los grandes problemas y los sabios remedios, El Padre se ofreció a ejecutar la creación y a formar al hombre del barro de la tierra. 

El Espíritu Santo se ofreció con su Poder Divino, con su Soplo Divino, a llenar de vida, vida inmortal y eterna, el alma que Dios nos dio. Por eso El es llamado “Señor y dador de vida”. 

Entonces dijo Dios “hágase” y todo fue creado. Cuando la creación estaba ya realizada, Dios la miró llena de satisfacción y contempló que todo había sido muy bien hecho. Dios hace todo bien. No hagas tú nada a medias, porque El Maestro vomita de Su boca a los mediocres. 

Mira pues, cómo debes tu hacer el bien, desinteresadamente, sin tener en cuenta si es amigo o enemigo, si te cae bien o mal, si es pariente o extraño, si es agradecido o desagradecido. Y si no actúas así no le gusta nada de lo bueno tuyo a Dios y pierdes el tiempo con grandes obras de caridad y sacrificios. 

Hacer el bien sólo por hacer el bien. Hacer el bien sólo por darle gusto al Bien Supremo que es Dios. Hacer el bien para identificarte con el Bien. 

Hacer el bien para que sirva de provecho, a las almas de todos los demás, porque esto y sólo esto es lo que le da a Dios más alegría, honor y gloria.

Salvar almas es lo que mayor gloria le da a Dios y esto espera Dios de ti.

 

LA PAZ DE TU ALMA

Condición para que El Espíritu Santo habite siempre en tu alma en gracia: paz en tu alma. 

El Espíritu Santo es amante del reposo y la quietud. Y el reposo y la quietud se adquieren cuando tu no buscas ni quieres otra cosa que a Dios, hacer a cada instante lo que Dios quiere de ti, es decir, darle gusto a Dios cumpliendo su Santa Voluntad. 

Cuando tú estás tranquilo y tratando de saber qué es lo que Dios quiere que tú hagas en este momento, te viene una paz inalterable y entonces El Espíritu Santo entra en tu alma como si fuera su propia casa y se queda viviendo para hablarte, mandarte y dirigirte. El Espíritu Santo llena la paz de tu alma con un profundo gozo. 

Cuándo El Espíritu Santo te dice que hagas una cosa, ¡corre de inmediato a obedecerla!. El Maestro exige obediencia de inmediato. 

Si tú pierdes la paz y te pones nervioso o triste o enojado, entonces salta de tu alma de inmediato El Espíritu Santo y pierdes tu profundo gozo. 

Aquí es donde el cachudo mas nos tienta, en tratar de robarnos la paz, poniéndonos molestias que nos alteren y entristezcan, o poniéndonos temores. Jesús nos enseñó que no hay que tener ningún temor por causa del cuerpo: ni el dolor, ni la enfermedad o la muerte. 

No tengas miedo para que no le des gusto al cachudo. El miedo roba la paz y aleja de inmediato al Espíritu Santo de nuestro corazón. El miedo produce desánimo y cansancio para todo lo de Dios. 

 

DIOS HABLA EN TU ALMA 

Dios habita en el corazón del niño, en el corazón niño, en el adulto que se hace como niño porque el niño tiene paz. 

En el alma sin paz no habita Dios. El alma que no tiene paz tiene pecado o imperfección. Dios habita en el corazón puro, libre de pecado o imperfección. 

Cuando Dios habita en el alma, entonces habla y tú escuchas su Voz Divina y tú sigues esa voz, esa luz, esa idea, porque reconoces a tu Dios que dirige tu corazón. 

El Espíritu Divino quiere habitar en nuestra alma para dirigirnos en hacer la Voluntad de Dios; nos enseña, corrige y ayuda para que logremos hacer todas nuestras obras para la gloria de Dios. 

Sin un corazón de niño no podemos agradar a Dios, porque entonces no puede entrar Él en el alma; y si no entra no habla y si no habla no escuchamos su voz y sin sus indicaciones no podemos saber si lo que hacemos es la Voluntad de Dios o la del cachudo. Mira la obligación que tenemos de escuchar la Voz de Dios. 

Dile a Dios que te ayude a quitar todos los obstáculos que te impiden escuchar con nitidez Su voz. 

 

EL ESPÍRITU SANTO ES FRUTO DE LA CRUZ 

El Espíritu Santo es fruto de la Cruz de Cristo que en medio de tan terribles tormentos pide a Dios su Padre, le sea dado al hombre su Santo y Divino Espíritu. 

Dios desde toda una eternidad vio el pequeño número de almas que le serían fieles y le habrían de servir y amar. Cristo en la Cruz pide a Dios envíe Su Santo y Divino Espíritu, para que estas almas fieles quedasen consagradas en la unidad como una sola alma, y esta nueva congregación sea dirigida y enseñada por el Divino Espíritu. 

Esta congregación dirigida por el Divino Espíritu será en adelante, después del Sacrificio de la Cruz, mirada por Dios como hijos adoptivos y no como siervos. 

Los hijos adoptivos heredarán el justo y sobreabundante pago a Dios que Cristo hizo en la Cruz, junto con su misericordia, y del Espíritu Santo obtendrán la caridad y la bondad. 

El Espíritu Santo nos fue dado para que nos enseñe, dirija y gobierne. Sin Él, el hombre no puede ser elevado a la dignidad de hijo a la que Dios quiere elevarnos. 

Cristo quería congregarnos a todos en Él, que es el establecimiento de la Santa Iglesia; y esta no puede subsistir sin el Espíritu Santo. 

 

MORTIFICACIONES PEQUEÑAS

No lo olvides, quien te ha de gobernar, enseñar y dirigir es el Espíritu Santo. 

No lo olvides, El Espíritu Santo es fruto del dolor de Cristo y vendrá a tu alma como fruto de tu dolor, mortificación, vencimiento, generosidad y entrega total. 

No lo olvides. El Espíritu Santo no habita en el alma de un cómodo, contemplado y flojo, ni en el corazón del egoísta. 

El Espíritu santo habita en aquel que tiene alma de guerrero, luchador y fuerte, y que gusta de la vida dura y no la plácida. 

Mortificación es morir a ti mismo, no dándote pequeños gustos en pequeñas cosas que no atentan contra la salud ni contra tu cuerpo. 

Mortificación son tontos vencimientos que a la hora de la verdad no son tan tontos, como por ejemplo: Obedecer a tus superiores de inmediato cuando te digan una orden, levantarte ahí mismo a la hora que debes despertar, bañarte con agua fría si no estás enfermo, comer lo que te sirvan aunque no te guste, comer un poco menos de lo que si te gusta, meditar con intensidad y estudiar, controlar la t.v.., ayudarle a alguien que necesita tu ayuda, sonreír cuando quieras poner cara triste, etc., hazte tu una buena lista de mortificaciones. 

Ofrécele todos tus dolores a Jesús para unirte al sacrificio de la Cruz.

 

LA ESCUELA DEL ESPÍRITU SANTO

Matricúlate en la escuela del Espíritu Santo para que en adelante Él sea tu Maestro. 

¿Dónde funciona la escuela del Espíritu Santo? La escuela funciona en el fondo de tu propio corazón. 

¿Cómo te matriculas en la escuela del Espíritu Santo para que El sea tu Maestro? Haciéndole la solicitud a Él, pidiéndole a El que sea tu Maestro. Debes pedir ardientemente. 

¿Cómo enseña? Sin ruido de palabras. Su voz no entra por los oídos; si no por el corazón y la cabeza. Cabeza a cabeza y Corazón a corazón. 

¿Qué es lo que el Espíritu Santo enseña en su escuela? El Espíritu Santo enseña al alma a morir a sí misma en todo, para no tener vida sino en Dios, este es el camino de la verdadera santidad; vivir para el cielo saboreando el cielo desde ya. 

¿Es buen Maestro es Espíritu Santo? El Espíritu Santa es tan buen Maestro, tan hábil, tan sabio, tan poderoso y sutil, que sin tú saber ni darte cuenta, te sientes cambiando totalmente. 

¿Se requiere inteligencia para entrar en la escuela? Por más torpe que tú seas para entender la Palabra de Dios, entrando en esta escuela, con facilidad se aprende todo. Pero el Espíritu Santo exige el empleo total de tu inteligencia, atención, voluntad y vida. En esta escuela no hay cupo para tibios ni mediocres.

 

EL ESPÍRITU DE DIOS SE COMUNICA

 

Quiero profundizarte más acerca cómo el Espíritu de Dios habla contigo, porque su modo de enseñar no es con palabras que suenan al oído; su modo de comunicarse es por medio de hacerte sentir en tus entrañas una información, un deseo, una idea, una inquietud, una inspiración, una luz brillante que ÉL pone en tu cabeza. Rara vez habla. Alguna vez al principio. Pero de una forma muy lacónica. 

El Espíritu de Dios se comunica contigo para que tú sientas Su amor, obedezcas, creas y pongas tu confianza en Dios. 

La forma de distinguir y de saber que esa idea que tú sientes es de Dios es porque al tú realizarla, al obedecer, te viene una paz profunda y tu corazón se llena de gozo. 

Cuando la idea o la inquietud no viene de Dios sobreviene inseguridad, angustia y tristeza. Aquí necesitas un discípulo de la escuela que te ayude a distinguir. 

Dios no habla en vano. Dios no habla para decir cosas bonitas. Dios habla para pedir. Dios habla para ser obedecido de inmediato. 

Llave que abre las puertas de la escuela de Dios es la obediencia; y el desacato, el retraimiento y el descuido son la forma de cerrarlas para nunca mas abrirlas. A Dios nunca lo pongas a esperar, a Dios se le obedece de inmediato.

 

DESPRENDIMIENTO Y OBEDIENCIA 

El Espíritu de Dios vive en tu alma, pero no adentro sino afuera. Por eso Él dice: “Yo estoy a la puerta y llamo”. No eres tú quien mete en el fondo de tu alma al Espíritu de Dios, sino que es Él el que se mete, porque tú se lo permites y le ruegas que pase. El te mete en Su escuela. 

La clave de esta escuela del Maestro Divino es el desprendimiento y la obediencia. Todo tienes que practicarlo desinteresadamente, sin pensar en ti ni en nada de lo tuyo y de forma inmediata. El Maestro pide que se le dé para El poder llenar. 

La forma de tu ganar méritos ante el Maestro es mostrándole obras. Es haciendo lo que Él pone en tu corazón que hagas. Hablar con Dios es obedecer desinteresadamente. 

Cuando sientas en tu corazón que Dios te pide algo, hazlo. Dios no pide lo que tú no puedes dar. Si Dios pide es porque tú puedes hacerlo. 

En la medida que practiques de inmediato lo que El te enseña, sientes que la luz de tu inteligencia se incrementa; que tu voluntad se hace rápida para actuar y tu corazón se enciende en el amor de Dios. 

Dios te llena de amor para que con Su amor puedas tú amarlo.

 

ESCUELA DE SABIDURÍA Y CIENCIA

En la escuela del Espíritu Santo no admite Dios los mentirosos que se engañan a sí mismos, aquí se busca con lupa la verdad y se va hasta la raíz, porque el mal hay que cortarlo de raíz. El Maestro es radical porque siempre va a la raíz. 

En esta escuela se respira sabiduría y ciencia que van encaminadas al conocimiento de Dios y al conocimiento de ti mismo. Este es el fundamento central de todo lo que aquí se enseña. 

¿Conocer a Dios para qué? Conocerle para amarle y más amarle. Solamente le podrás amar si le conoces. Nadie ama lo que no conoce. El Maestro enseña que el enemigo de Dios es la ignorancia y que esta lleva a las tinieblas y al error; por eso El invita a estudiar buena doctrina. 

El Espíritu Santo te infunde un gran deseo de estudiar y conocer a fondo la doctrina de la Iglesia Católica y solamente lo que está de acuerdo con ella, a meditar el Evangelio y a leer vida de santos. 

El Catecismo de la Iglesia Católica te llevará al Nuevo Testamento y el Evangelio te llevará a conocer y entender el Antiguo Testamento, los escritos y la vida de los Santos los cuales han sido los discípulos destacados de la Escuela Divina. 

Doctrina y Virtudes. Doctrina para conocer a Dios y Virtudes para que tú las vivas. Doctrina sin Virtudes haría de ti un teórico sin vida. Virtudes sin Doctrina, te quedarías en el campo humano sin dar el gran salto a lo Divino. 

El Espíritu Santo te hará dócil y te enviará una persona, discípula de Él, que te conozca y te pueda guiar.

 

SANTIDAD ES ORACIÓN Y MORTIFICACIÓN 

No te dejes engañar en cuanto a los que parecen ser santos y no lo son. Santidad es oración y mortificación. 

Santos no son los que hablan lenguas raras, ni los que hacen milagros, ni los que tienen dones especiales, ni visiones ni revelaciones. Nada de esto es necesario para obtener la santidad. 

El único don que es necesario para obtener la perfección es el don de saber escuchar a Dios en tu propio corazón, pues ¿Cómo vas a cumplir lo que Dios quiere de ti sino lo escuchas? 

Oración no es solamente alabar a Dios “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la Santa Voluntad...”- nos lo recuerda El Maestro-. 

Oración no es pedir, sino escuchar para de inmediato obedecer. En esta escuela no hace falta pedir porque lo que necesitas se te da. 

Oración es escuchar para ejecutar. 

Oración es decir a cada instante, ante lo que Dios quiere de ti, lo que dijo la Madre de Dios después de escuchar: HÁGASE 

Oración es obediencia mortificada porque la obediencia exige morir a ti mismo para que viva Dios en ti. 

Santificación es mortificación en lo pequeño.

 

AMAR A DIOS CON TOTAL DESINTERÉS

 

Buscar a Dios con total desinterés y con olvido de ti mismo, significa que no lo buscas para adelantar en santidad, sino solamente porque Dios es el único que merece ser amado. 

Actúa sólo por agradar a Dios y a nadie mas, ni siquiera a ti mismo y mucho menos a los otros. De lo contrario pasarías de la escuela de la verdad al padre de la mentira que es la escuela del “cachudo”: El aparentar ser santos. 

En esta escuela cada uno vive olvidado totalmente de sí mismo y sólo se busca agradar a Dios y tratar de que sea conocido y amado de todos. 

En esta escuela no se pide sino que se ama. El Maestro Divino nos enseña a amar a Dios como Él nos ama: con total desinterés. Dios nos ama por amarnos. Amémosle con total desinterés. 

Amemos a los demás y hagámosle el bien con total desinterés. 

Si Dios te dice que le pidas, no le pidas nada de cosas y más bien dile: Te pido sólo a Ti y la salvación de todos los hombres del mundo entero. 

 

NATURALIDAD Y SENCILLEZ 

El Espíritu Santo nos exige que seamos como Natanael, modelo de hombre de quien se prendó Jesús, porque en él no había doblez ni engaño. 

La exigencia de la escuela del Espíritu Santo es la naturalidad, sencillez y ausencia de fingimiento o doblez, sino se cierra la escuela. 

El Maestro nos exige que cada uno se muestre como es, que así lo hizo Dios. Que no tengamos miedo a darnos a conocer tal como somos, con absoluta transparencia de corazón. 

La marca de la santidad es la naturalidad y sencillez. Canta si quieres cantar sin importarte si cantas bien o mal, ríe si quieres reír, llora si quieres llorar, baila si quieres bailar, sin importarte el qué dirán. 

Di sin miedo lo que piensas, lo que te gusta o disgusta, lo que te atrae o molesta, porque así el Maestro se valdrá de otros para irte moldeando y corrigiendo. 

Ten libertad de espíritu, acéptate como eres. Haz a un lado la soberbia de la timidez, de la vanidad, fingimiento y doblez. 

Absoluta sinceridad y transparencia. No trates a nadie con doblez ni fingimiento. 

Satanás puso en el corazón de la mujer la mala semilla de la vanidad, doblez y fingimiento y por eso la mujer tiene que estar más atenta para luchar contra este cáncer que la aparta de Dios 

 

FUERA EL PROPIO YO 

El Espíritu Santo se vale de otras personas que nos causan contradicción y disgusto el compartir con ellas, para arrancar de nosotros la propia voluntad y el propio yo. Démosles en nuestro corazón preferencia de aprecio y mayor estima a esas personas. 

Con este amigo no me gusta compartir porque no me cae bien; pues que tú te digas: Voy a buscarlo a él! Por supuesto que todo esto se refiere a personas que no te alejen de Dios y te inviten al pecado. 

¡Que cosa tan difícil es tratar con cariño a quienes nos tratan mal! Y esto es de sumo agrado al Maestro, porque así actúa Él con nosotros que no nos rechaza después que lo hemos ofendido. 

Tolerancia con los defectos de los demás y mucha exigencia con nosotros mismos. Encaminemos nuestra vida a buscar la perfección y a vivir todas las virtudes. 

No rechazar a nadie porque no tiene los mismos gustos nuestros o la misma forma de ser, esto si que es verdadera mortificación y penitencia. 

Duros y exigentes con nosotros mismos y blandos y tolerantes con los demás. No creas que yo escribo esto porque yo lo viva, sino porque el Maestro me lo ha enseñado, pero aquí es donde yo mas patino debido a mi difícil temperamento y a la intolerancia de mi carácter. ¡Cuanta paciencia ha tenido conmigo El Gran Maestro!

 

EL CUIDADO 

Prudencia, silencio, discreción, cuidado, sagacidad. ¡Come callado! Nos enseña el Maestro a vivir la moderación extremada en el hablar y en el actuar. No estés contando a todo el mundo tus secretos ni milagros. 

Usa la cabeza antes de hablar; fíjate qué es lo que vas a decir; fíjate cómo lo vas a decir; fíjate a quien lo vas a decir; fíjate que efectos quieres lograr al hablar. Invoca al Maestro antes de hablar y pídele que ponga en tu boca las palabras adecuadas. 

Recuerda que eres una oveja solitaria que camina por un bosque lleno de lobos y tienes que tener mucho cuidado. Lobos vestidos de ovejas, te saldrán en tu camino, nos lo advierte El Maestro. 

No vayas respondiendo ingenuamente a las preguntas que te hagan los curiosos. Nunca le respondas la pregunta a un curioso, cámbiale de tema. 

No escuches consejos de personas que pretenden aconsejarte, distintas de tu guía, porque el “cahudo” siempre se ocupa de su oficio de despistar, sembrar dudas, seducir y engañar con virtudes aparentes y fingidas. 

El “cachudo” como es tan feo se recubre de una aparente capa de mansedumbre, suave voz, mirada tierna, para sembrar en nosotros la cizaña de la discordia, desunión, desconfianza hacia el guía y la duda hacia el camino que Dios tiene para ti. 

 

LA ASTUCIA DEL CACHUDO

El Maestro nos enseña la forma como actúa el cachudo porque ese es el mayor enemigo de Dios y de nosotros. 

La falsa santidad es el disfraz que más le gusta ponerse al cachudo, porque este es el disfraz que más engaña. 

El cachudo fue castigado con la ausencia de posesión y vista de Dios, lo demás lo conoció perfectamente. El Espíritu Santo lo dotó de una privilegiada inteligencia con la cual conoció toda virtud y perfección; pero como no las quiso practicar se dedica a engañar y fingir con virtudes aparentes. 

El territorio que domina el cachudo es el de la mentira, fingimiento y doblez, es decir todo lo que significa aparentar. 

La privilegiada inteligencia del cachudo, su saber y ciencia, quedó reducida al arte de engañar, seducir, fingir y aparentar. 

Sigamos la verdad. Seamos fieles a la verdad. Busquemos la verdad. Hagámosle frente sin miedo a la verdad. Esta es la fórmula para destruir el poder de la ciencia y sabiduría de satanás y dejarlo avergonzado, humillado, confundido y con su misma soberbia quedar mas abatido. 

Se guerrero de la verdad. No ocultes la verdad, que es lo que el cachudo quiere que hagas so pretexto de prudencia y caridad. 

 

AMOR A LA VERDAD 

Sé guerrero de la verdad y lo que tengas que decir a alguien, dilo sin miedo, sin callarte por temor a herir susceptibilidades ni a que te digan metido. Di la verdad con caridad, con amabilidad, pero con fortaleza y sin miedo. 

Llama a ese amigo que tú sabes que está en la mentira y el error y dile a solas la verdad, para que no se siga engañando. 

Corrige a esa persona que en tu presencia dijo algo equivocado y enséñale la verdad 

Habla la verdad a tiempo y a destiempo, oportuna e inoportunamente, como el Maestro nos lo enseña a través de su gran discípulo que es Pablo. 

Si alguien ha dicho un error en público, en público corrige el error, para que la mentira no siga caminando suelta. 

Si alguien vive en privado mala vida o un error, en privado corrígele y enséñale o recuérdale la verdad porque está ciego. Esto es la corrección fraterna. 

Di la verdad y nunca trates a nadie con doblez ni fingimientos. 

El mundo anda mal porque anda en la mentira, en la apariencia del bienestar, en la ignorancia de la verdad y en el error.

El mundo anda en la esclavitud de la mentira y solamente la verdad puede hacernos libres. 

 

NO PUBLIQUES LOS DEFECTOS DE OTROS

No pregones ni publiques los defectos de los demás. Nunca publiques el pecado de otro. Nunca hables mal de nadie. 

Decir que alguien está equivocado en lo que dice, sí debes hacerlo, porque así tú frenas el error. 

Si una persona tiene defectos y pecados privados que otros no conocen, no te encargues tú de publicarlos y en tu silencio ora a Dios por ella. Si tú puedes hablar con esa persona para ayudarle, eso sí puedes hacer. 

Pero cuidado con dolerte cuando escuchas que alguien admira o alaba en tu presencia a otra persona. Cuidado con sentir humillación y envidia cuando escuches alabanzas a otra persona, porque esta es la envidia espiritual que el que la tiene le carcome el alma. 

El cachudo mantiene la envidia espiritual y así siembra la discordia y desunión entre los servidores del Maestro. 

Alégrate cuando veas a alguien que es mejor que tú en cualquier cosa. Alégrate cuando escuches hablar bien de alguien. La mejor forma de disolver un costurero es hablando bien de alguien. 

 

EL CACHUDO ES TERRORISTA 

El cachudo es terrorista. Satanás domina a los hombres por el miedo. No pregones ni transmitas noticias negativas porque le haces eco a satanás. 

El cachudo bloquea e impotencia el alma, la inteligencia y la voluntad por el lado del miedo, para que nos quedemos paralizados y no pongamos los medios para combatir el mal que nos destruye. 

Nunca propagues un error, ni siquiera para combatirlo, porque el error le quedará gustando a alguien y en cambio los argumentos tuyos no. Enseña la verdad. Propaga la verdad a secas sin hacer mención al error. 

Nunca afirmes ni digas algo de lo cual no estás seguro. Di la verdad con seguridad porque tienes seguridad en la verdad: “Cuando afirmes que la perra es mona es porque tienes los pelos en la mano” 

No utilices expresiones como “se dice”, “se rumora”, “parece que”. Estas son las expresiones que utiliza satanás para difundir mentiras. 

 

MAS TÁCTICAS DEL CACHUDO 

El cachudo es mentiroso adulador y se le mete a los hombres por el lado de la vanidad. 

Cuando el cachudo ve que nada logra con nosotros por el lado de los ataques, injurias y calumnias, cambia de táctica y trata de vencernos por el lado de la vanidad y pone a los que antes te atacaban a que ahora te alaben y te digan que eres santo para que así dejes de luchar. 

El cachudo al pecador, hace que los demás lo alaben por su honorabilidad, honradez y por su gran corazón y generosidad. De esta forma lo mantiene en sus redes, en la trampa del pecado. 

El cachudo al bueno, que está en gracia de Dios, le dice que no exagere, que no hay que ser fanático extremista. Así lo mantiene en la tibieza que lo hace digno de ser vomitado por Dios. 

El cachudo, al que camina a la meta de Dios, por el esfuerzo en la perfección y las virtudes, le manda gente para que le diga que ya es santo y se llene así de soberbia y vanidad. 

¿Te das cuenta de la astucia del cachudo? Cuando te alaben di: ¡no soy mas que una bolsa de basura en la cual el Señor deposita su gran misericordia!.- Nos lo enseña El Maestro-. 

 

LA INJURIA Y LA CALUMNIA

No te defiendas ante una acusación injusta y más bien dale gracias a Dios en tu interior que eso que dicen de ti no es cierto. Pero no pierdas tiempo defendiéndote, que eso es precisamente lo que quiere el cachudo, que pierdas tiempo y te distraigas para no escuchar la voz de Dios. 

Cuando te busquen quienes te han calumniado y perseguido, recíbelos lleno de cariño y amor sin darles la menor muestra de resentimiento. 

Dios sabe sacar un gran bien de la injuria y la calumnia en beneficio de quien es ofendido, porque purifica el alma y nos humilla para luego podernos exaltar. 

Dios permite la calumnia para que nos desprendamos de nuestra propia honra, para enseñarnos a que no nos importe el qué dirán, para que nos miremos a nosotros mismos y no caigamos en el pecado que falsamente nos acusan y para que solamente nos importe darle gloria a Dios.

Pero cuando ataquen las verdades de la doctrina de la Iglesia o digan mentiras de una persona, defiende a la Iglesia y a la persona, nos enseña esto El Maestro. 

 

VÉNCETE A TI MISMO 

No seas motivo de mortificación para otros, por tu falta de mortificación con los defectos de los demás y por tu falta de tolerancia. 

Aprende a vencer tu mal genio y las dificultades de tu temperamento y tu carácter, con los cuales haces muy difícil la vida de los demás. 

Aprende a vencer tu exagerada susceptibilidad que te lleva a herirte fácilmente con las actitudes de las personas. 

No seas esa persona “difícil” con la cual los demás temen tratar. 

Aprende a ser manso y humilde de corazón y a tener cariño y comprensión con todas las personas. 

No pretendas imponer tus gustos ni tus ideas en cosas opinables. 

No seas terco, intransigente ni susceptible. 

Todo defecto que veas en los demás corrígelo en ti mismo. 

No seas criticón, ni regañón, ni murmurador porque El Espíritu Santo huirá de ti. 

 

LUCHA CONTRA TI MISMO 

La santidad no se adquiere haciendo cosas exteriores por mas santas y caritativas que parezcan.-nos lo advierte El Maestro-. 

La santidad se adquiere haciendo cosas interiores en el cuerpo y en el alma, luchando contra nosotros mismos. 

Es cierto que hay enemigos por fuera, pero el verdadero enemigo está por dentro. Hay que luchar contra las malas pasiones de nuestro cuerpo, los sentidos y los apetitos. Hay que luchar contra las malas tendencias del alma: La propia voluntad, el propio juicio, la vanidad, la soberbia, la pereza, la rebeldía interior y los apegos. 

Santidad no es hacer cosas exteriores, sino luchar; pero el que lucha hace grandes cosas sin darse cuenta. 

Satanás nos induce a hacer cosas santas exteriores y El Espíritu Santo nos lleva a centrar la santidad en la lucha callada y silenciosa contra nosotros mismos y contra la astucia del maligno enemigo. 

No busques la santidad afuera porque la santidad la quiere Dios dentro de ti. Por eso se llama vida interior a la lucha por vencerte y a permitir que habite El Espíritu de Dios dentro de ti. 

 

LA CIUDAD DE DIOS 

El Espíritu Santo nos dota de todas las armas que necesitamos para luchar contra: 

· Nuestros propios defectos

· Amigos y parientes

· Satanás y sus secuaces 

Cuando nos resolvemos seriamente a seguir el camino que conduce a la verdadera santidad, es satanás el que se presenta directamente a la pelea y ya no se fía de sus secuaces. 

Entonces El Espíritu Santo nos aísla y nos aparta de los amigos y parientes y de todas las personas conocidas, para que por medio de ellas no nos ataque el enemigo. Y nos hace entrar en una ciudad amurallada, Su Ciudad de la Oración, La Fortaleza del Altísimo. 

Dentro de la Ciudad la lucha es en medio del reposo, quietud y gran silencio. Aquí vencemos sin apenas darnos cuenta que luchamos, porque El Espíritu Santo nos lleva de la mano. 

El Espíritu Santo se recrea en mostrarnos la Ciudad que Él tenía preparada para nosotros y nos enseña las Instrucciones para vivir en su Cívitas, Instrucciones para escuchar la voz de Dios, Instrucciones para permanecer en el cuidado de su amor, libre de los ataques enemigos. 

 

LAS SANTAS INSTRUCCIONES DEL MAESTRO 

El Espíritu Santo nos enseña las Santas Instrucciones para escuchar la voz de Dios. 

Hay Instrucciones acerca del papel que la Madre de Dios juega en el campo de nuestra santidad y lo que Ella representa como: Comandante de la Ciudad de la Oración. 

Hay Instrucciones sobre la forma de orar y nos enseña lo que de verdad es la oración. 

Instrucciones sobre la Santa Voluntad de Dios, sobre el desprendimiento, humildad, confianza en Dios, amor y familia, culto de Dios, sabiduría, dolor, alegría; sobre lo que es La Ciudad de la Oración, el pecado y sus efectos, la Palabra de Dios, llamamiento y misión, sobre la forma como debemos hacer apostolado, sobre la muerte y lo que hay después de la muerte: cielo, infierno eternos. 

En total son veintidós Instrucciones que son como veintidós libros gruesos que debemos conocer y que nos servirán para mayor conocimiento de Dios y de nosotros mismos. Estas Instrucciones se pueden solicitar por correo electrónico. 

Nos pide El Espíritu Santo que no nos limitemos a leer las Instrucciones sino a copiarlas, porque al escribirlas El hace que las entendamos mas y El las explica y amplía.

 

AUTOENGAÑO 

Nos previene El Maestro contra el autoengaño, que es la forma como creemos que un defecto es una virtud y al creernos que es virtud, no corregimos el defecto. 

Por ejemplo una persona intolerable con los defectos de los demás, su soberbia le lleva a hacerle creer que su intolerancia es amor por la perfección y amor por la virtud. 

A una persona cobarde o miedosa, su soberbia le lleva a creer que su cobardía es prudencia. 

A una persona irreflexiva, la soberbia la engaña haciéndole creer que su irreflexión es espontaneidad. El terco piensa que su ceguera y terquedad es verdad y convicción. 

El ingrato que no aprecia el regalo ni los favores que se le hacen, su soberbia le hace creer, que su ingratitud es desprendimiento y por eso se siente humillado al recibir. 

El autoengaño, nos previene El Maestro, nos lleva a vivir en la mentira, a fabricarnos una careta de hipocresía y fingimiento donde no permitimos que nadie nos conozca. Pero en el fondo de nuestra alma nos damos cuenta que nos estamos engañando. 

 

DISTRACCIONES DEL CACHUDO 

La escuela del Maestro es la escuela de las Instrucciones de la guerra, de la batalla permanente que tenemos que librar contra el enemigo de Dios y de nosotros. 

Cuando satanás entiende que tú has empezado el camino que conduce a la Ciudad de Dios, a la verdadera santidad, ya no te deja tranquilo. Se dedica a estudiar la forma de distraerte del camino mostrándote otras cosas santas: ayunos, grandes sacrificios que atentan contra la salud del templo de nuestro cuerpo; te pone enfrente los enfermos y menesterosos, y te dice que estás perdiendo tu tiempo dedicándote a la oración de escuchar a Dios. 

Satanás te hace invitar a manifestaciones públicas de piedad que te distraen, a reuniones para que hables de Dios y así no lo escuches. Satanás pretende mantenerte en un continuo activismo espiritual para que perdiendo el tiempo en cosas espirituales, pienses tú que estás cumpliendo la Santa Voluntad de Dios que te quiere concentrado velando en oración. 

Satanás se vale de los amigos para distraernos, de nuestros gustos, sentimientos y deseos, y hasta con la misma santidad que deseamos, para tratar de distraernos de la tarea primordial de escuchar atentamente a Dios meditando Sus Instrucciones. 

 

COMPRENDER CON LA AYUDA DEL MAESTRO 

No es posible entender el Evangelio ni las Santas Escrituras sin la ayuda del Maestro. Conocer sí; pero entender y comprender la esencia de cada frase no es posible sin la ayuda del Maestro Divino.

Sin la ayuda del Maestro no es posible entender ni conocer a Jesucristo. 

Sin la ayuda del Creador no es posible entender la creación.

Sin la ayuda del Creador no se puede conocer a Dios ni el corazón del hombre y se engañan los psicólogos cuando reducen al hombre a una serie de conductas “conductismo” como si fuera un animal. 

Ni los mismos apóstoles, sin la ayuda del Maestro, pudieron comprender y entender lo que directamente les enseñaba Jesucristo y por eso Él deseaba morir en la Cruz para alcanzarnos al Espíritu Santo. 

Sin la ayuda del Maestro no es posible conocernos ni luchar contra nuestros defectos ni adquirir la verdadera humildad que consiste en el conocimiento propio y el conocimiento de Dios.

Sin la ayuda del Maestro no es posible conocer el engaño y la maldad de satanás. 

Sin el Espíritu Santo no tendría valor la creación del hombre, porque sin El no podemos conseguir el fin para el cual fuimos creados. Y sin El Maestro no tendría valor la redención porque su mérito no sería alcanzado por el hombre. 

Sin El Maestro de la Verdad no podemos llegar a conocer la verdad y viviríamos confundidos en la ignorancia y el error, como vive la gran mayoría de los hombres en la tierra y aún muchas de las almas consagradas. 

 

AMOR A JESUCRISTO

Amenos al Padre que nos creó, amemos al Hijo que nos redimió y amemos al Espíritu Divino que da la verdadera vida al alma, amemos a la Madre de Dios. 

Si amamos al Maestro que con su Divino Espíritu nos da la vida del alma, tenemos que amar a Jesucristo que con Su Sangre en la Cruz obtuvo para nosotros El Espíritu Santo. 

Las enseñanzas del Maestro van encaminadas a vivir la gratitud que hace parte de la virtud de la justicia. Gratitud debemos a Jesús que con Su Vida nos dejó la vida que alimenta el alma; gracias a María que es Madre de Dios. 

La escuela del Espíritu Santo es la cátedra de los amantes de Jesús, porque solamente los bañados con su Sangre Divina pueden entrar en esta escuela. 

La escuela del Espíritu Santo es la escuela de María Madre del Creador, Madre del Redentor, Madre del Santificador, Madre de Dios, asiento de la Sabiduría. 

Por amor fuimos creados, y por amor redimidos, por amor santificados, por amor justificados; para gozar eternamente del amor somos amados. 

 

DEFENSA CONTRA EL MIEDO 

El miedo es el arma con el cual satanás paraliza los espíritus, nos advierte el Maestro. ¿Cómo atacar el miedo? Esto me lo enseñó El Maestro: 

Me puso el ejemplo del hombre que en la selva se encuentra de frente una serpiente; si el hombre trata de correr es atacado. Pero si el hombre vence el miedo y se queda quieto y tranquilo, todos los animales huirán de él. 

Esto mismo es lo que hay que hacer con el enemigo de Dios: No mostrarle miedo, porque si le mostramos miedo estamos perdidos. Lo que hay que hacer contra el ataque de satanás es quietud, oración intensa. Paz del corazón y redoblar la oración que escucha la voluntad de Dios, es el remedio poderoso contra el ataque del enemigo. 

Jesucristo nos lo enseñó y ahora se entiende en esta escuela el no tener miedo. 

El temor es falta de amor. Teme el que no confía en el poder de Dios y el que no confía no cree. 

Paz y redoblar la oración ante el ataque enemigo. Con cabeza fría El Maestro nos dirá lo que debemos hacer para vencer. 

 

EL DON DE ESCUCHAR A DIOS 

El regalo, el don, el premio que El Maestro otorga a quienes se deciden a entrar de lleno en su escuela, en la escuela de santidad y vida interior, es el escuchar a Dios sin interrupción de día y de noche, aún durmiendo, porque Él vive en el alma. 

El don de escuchar a Dios en el corazón sin ruido de palabras, es una gran ayuda para cumplir a cada instante la Santa Voluntad de Dios y permitirle así que reine Dios sobre la tierra empezando en nuestra alma. Es arma para salir vencedores en todos los ataques de satanás porque El Maestro nos avisa de antemano del peligro. 

El don de escuchar a Dios en el corazón es uno de los dones más grandes que puede aspirar el hombre en esta tierra y es un don que en el cielo seguirá por los siglos de los siglos. 

Escuchar a Dios sin arrobamientos y sin cosas extraordinarias sino en la normalidad de la quietud del corazón es el regalo que El Maestro nos concede, porque habita Él en el alma, en gracia santificante.

El Maestro me ha enseñado que es tan gustoso a Dios la oración de un alma de oración entregada completamente a su escuela, que por cada segundo de oración de un alma de oración, Dios convierte en el mundo un pecador. 

Un alma de oración es un alma de salvación de la humanidad entera. Y por un alma de oración no destruye Dios el mundo. 

 

EL DON DE LA ORACIÓN ES SUPERIOR

 

El don de escuchar a Dios es distinto y superior a otros dones como el don de lenguas, el de sanación, visiones y apariciones, porque es El Maestro el que se da a sí mismo al alma.

Un alma de oración rumia como las vacas las hierbas exteriores y las analiza. Pide luces a Dios para asimilar, entender y vivir; luego produce leche pura que da a beber a los demás para nutrir su alma. 

Un vidente cuenta lo que ve o cree ver o presta su voz a Dios para que Dios hable; pero si el vidente habla para los demás y no rumia ni analiza lo de Dios para sí mismo, entonces de nada le aprovecha aunque se crea sabio y los demás lo tengan por santo. 

Un vidente transmite lo de Dios como un cable de teléfono. Un alma de oración transmite lo propio que ha recibido y asimilado de lo que recibe de Dios. 

El vidente ve cuando Dios quiere hacerse ver. El alma de oración escucha a Dios cuando el alma quiere, porque Dios le habla a toda hora, porque El Espíritu de Dios habita en su corazón. 

Un alma de oración da a otros lo de sí mismo, lo que en la quietud ha asimilado de lo que recibe de Dios a cada instante porque Dios vive en su alma. 

 

LA UNIÓN CON DIOS 

La unión con Dios es el regalo que Dios concede al alma cuando se practican todas Sus Instrucciones. ¡El Espíritu de Dios viene a habitar en nuestra alma! Y como donde esta Una de las Tres Personas, misteriosamente están las otras Dos, lo que viene a habitar en nuestra alma es la Trinidad Santísima, Un Solo Dios Verdadero. 

Y sentimos que en nuestra alma Reina El Padre Dios con Su Reino Celestial “Venga a nosotros Tu Reino”. Y sentimos y palpamos “que ya no soy yo el que vive, que es Cristo que vive en mi”; como lo experimentó el apóstol Pablo. Y sentimos y palpamos, saboreamos y gustamos que El Maestro Divino con Su suave voz está en nuestro corazón y a cada instante nos llama y nos habla con Su intensa luz que ilumina nuestra mente y nos impulsa a actuar. 

Es el Paraíso en la tierra. Es la posesión de Dios en esta tierra y con ella asegurar la posesión eterna en el Reino de los Cielos. Es la Nueva Jerusalén, la Ciudad de Dios, la Ciudad de la Oración, es la verdadera tierra prometida. Es el grado máximo del cielo que se puede alcanzar aquí en la tierra. 

Es la muerte a las cosas de la tierra para empezar a vivir las delicias del Reino de los Cielos. 

¡Muere aquí para que vivas allá! 

 

NO BUSCAR CONSUELOS

Nos enseña el Maestro a no buscar a Dios para obtener consuelos y alegrías porque esto es egoísmo. Debemos buscar a Dios porque Él es lo único digno de ser buscado y unas veces causa alegría y otras causa dolor y sequedad. 

Amar a Dios solamente porque Él es lo único digno de ser amado, con dolor o sin dolor. Cuando hay amor el dolor no se siente. 

Cuando hay amor el dolor se vuelve gozo, porque nos queda la alegría de no buscarnos a nosotros mismos sino a Dios. 

Cuando buscamos darle gusto a Dios a costa de darnos disgusto a nosotros mismos, es señal cierta que buscamos agradar a Dios y no a nosotros mismos. 

No nos preocupe que no sintamos nada cuando vamos a la Santa Misa y no sentimos ningún consuelo al recibir el Santo Cuerpo de Cristo en nuestro corazón. Nosotros no sentimos nada pero Cristo siente placer, consuelo y descanso en Su dolor. 

La prueba del amor es la obediencia porque la obediencia es el único sacrificio acepto a Dios. La prueba del amor es el sacrificio que llega hasta el holocausto de nosotros mismos. 

No busquemos a Dios por placer porque el placer en esta tierra es cosa de mundanos. Sufrir aquí para gozar eternamente allá.

 

EL ATAQUE DEL ENEMIGO

Pero en esta tierra el enemigo no deja de atacar y como en el Paraíso atacó a nuestros primeros padres para hacerlos expulsar de la posesión de Dios, ahora el enemigo prepara las últimas batallas. 

Nos ataca el enemigo por el lado de la fe y confianza en Dios. Nos ataca el enemigo por el lado de las flaquezas de la carne y podemos experimentar el pecado y el alejamiento de Dios por largo tiempo. El alma queda como abandonada en una noche oscura y triste. 

Pero al final Dios nos da la mano y el alma después de la derrota, queda fortalecida y llena de desconfianza en sí misma y confianza en Dios que da la fuerza. El alma queda más humilde y convencida que es una bolsa de basura donde Dios ha depositado sus tesoros. 

Y para que el enemigo quede aún mas humillado, como al hijo pródigo Dios nos vuelve a meter lleno de amor en Su palacio, en Su tierra prometida y nos da la mano, nos besa, nos limpia con la Sangre de Su Hijo y nos pone Sus vestidos. 

El alma arrepentida queda aún mas llena del amor de Dios y segura de su impotencia y pequeñez, se aferra a la omnipotencia de su Padre Dios, como lo hizo el hijo pródigo. 

 

LA SOBERBIA Y VANIDAD 

Cuando satanás ve que nada puede alejarnos del amor de Dios, ni siquiera nuestros grandes pecados porque volvemos a Dios mas arrepentidos y llenos de confianza en Él, entonces se aparta de la pelea para que no lo descubramos y nos manda a los amigos a que digan de nosotros alabanzas para fomentar la soberbia y vanidad. 

Dirán de ti que eres un santo, que haces grandes penitencias y milagros; que estás lleno de sabiduría y de poderes especiales. 

Y dirán de ti que ya has llegado, que tienes un cielo abierto asegurado, que no necesitas mas luchar. 

Pero tú debes alejar de ti las mentirosas alabanzas y recordar que eres bolsa de basura donde Dios ha depositado sus tesoros porque le dio la gana sin mayor mérito tuyo. 

Cuando te den gracias, di que no te den gracias a ti sino a Dios fuente de toda gracia. 

Satanás es un ladrón que trata de robarle gloria a Dios para darte gloria a ti y así llenarte de soberbia y vanidad como lo hizo él. Toda gloria es para Dios y de Dios viene la gloria. 

 

ARMA CONTRA LA VANIDAD

El arma contra la vanidad es ocultarnos como se oculta el gusano en la tierra. 

El gusano produce un hueco profundo y por ahí respira la tierra y se renueva su aire y el alma de oración renueva con su sabiduría las mentes de los hombres. 

No podemos ser como el avestruz que esconde sólo la cabeza ante el peligro y su cuerpo es presa fácil del enemigo. Tenemos que ser como topos escondidos a la gente; recluidos en nuestras casas sin que nadie nos distraiga, recogidos completamente en oración. 

No podemos ser como policías de tránsito que se pasan los semáforos en rojo y luego se ponen a vigilar para castigar a quien se pasa en rojo. El alma de oración no vigila a nadie ni castiga a nadie. El alma de oración está escondida silenciosa en oración. 

El anonimato y el silencio son armas potentes para atacar la vanidad, y así meternos seriamente en la vida de oración. 

 

COMBATE LA TRISTEZA 

Esta fue la visión que el Maestro me mostró a cerca de la tristeza: Pasaba yo por una casa donde cada semana se reúne un selecto grupo de personas que rezan el Santo Rosario y hacen obras de caridad con gente pobre. Por las ventanas de esa casa salía como una corriente de humo gris color tristeza. 

El humo gris es el estado del alma y las oraciones que no suben al cielo, porque las personas que las hacen no acaban de cumplir con exactitud la voluntad de Dios en ellos. 

Rezar sin obedecer produce gran tristeza y la oración se torna estéril 

Hacer obras de caridad sin ajustarse a la completa obediencia a los planes de Dios produce gran tristeza y la obra de caridad se torna estéril. 

La tristeza se combate ajustándonos plenamente a lo que Dios quiere de nosotros. Cumplir la voluntad de Dios causa gran gozo y plenitud al alma 

 

DÉJATE LLEVAR POR LA CORRIENTE 

Esta fue otra visión que el Maestro me mostró: 

Corría yo de noche por el pico de una montaña, sin luz de luna, en oscuridad total. Detrás de mí venían unos perros y yo huía. A la izquierda un precipicio y abajo se oía el fragor del Río Cauca. 

Di un traspié y caí en el abismo; pero alcancé a pegarme de una rama llena de espinas que detuvo mi caída. 

¡Pobre de mí! Miraba para arriba y los perros me mostraban sus colmillos y ladraban. Miraba para abajo y escuchaba el río. Miraba mi mano llena de sangre pegada a una rama llena de espinas. 

Así pasé largas horas y sudaba sin acordarme de Dios para invocarlo. Pero por fin me acordé de Dios y le grité con fuerza: ¡ Señor, sálvame! Y entonces la vara se rompió, rodé por el abismo y caí al río. 

El río me envolvió en sus remolinos. Me pegaba contra piedras, me metía en el fondo para volverme a sacar. 

En medio del río volví a acudir a Dios para decirle: ¡ No Te entiendo, acudo a Ti y la vara se me quiebra! 

Y la voz de Dios me respondió: “Acudiste a Mí y Yo te libré de las espinas, no tengas miedo; déjate llevar de la corriente de la vida que es Mi Mano que te lleva”. 

Las aguas y mi cuerpo se precipitaron río abajo, hasta que una ola con fuerza me arrojó a la orilla contraria. Me levanté y vi una Ciudad de gran belleza. 

“Aquí era hijo donde Yo quería traerte” - Me explicó la voz -. 

¡ Pobrecitos aquellos que se pegan a la vara de espinas que les chuza el alma!, oponiéndose así a la Voluntad de Dios para ellos. 

 

LA ULTIMA PRUEBA

El Maestro pone pruebas y quienes las pasan reciben la señal de la Cruz de Cristo en su frente y no serán borrados del número de los elegidos del Señor. 

Las pruebas suelen ser pequeñas y no grandes, para el Maestro confirmar nuestra humildad y obediencia en lo pequeño. 

La prueba del Rey David fue bien pequeña, le indicó Dios que contra Goliat usara una piedra pequeña y limpia y David obedeció. 

Moisés había sido fiel en todas las grandes pruebas; pero faltaba la última para ser confirmado entre los elegidos para entrar en la tierra prometida. Le dijo el Señor que con su vara tocara una vez la roca y brotaría agua en abundancia. Pero Moisés dudó y no tocó una sino dos veces la roca con su vara y fue rechazado para entrar en la tierra prometida. 

Pedro pasó la última prueba: “Rema mar adentro y echa tu red a la derecha”, Pedro tiró la red a la derecha y no a la izquierda y su barca se llenó de peces y fue confirmado como pescador de hombres y cabeza de la Iglesia. 

Vive cada día las pequeñas indicaciones que Dios te indique porque tu no sabes si esa es tu última prueba para ser confirmado o rechazado. 

 

FIDELIDAD A LA LLAMADA DIVINA 

Dice el Maestro: “Sé fiel hasta el final y recibirás la corona de la vida” 

Los que después de recibir la llamada de Dios a una entrega total, y no lo siguen, no son aptos para entrar en el Reino de los Cielos. 

Los que reciben la llamada de Dios no pueden mirar atrás porque quedan convertidos en estatuas de sal como la mujer de Lot, dice el Maestro. 

Jesús condena en vida a los habitantes de Corozain y de Betsaida, porque fueron llamados por Dios y no escucharon. 

Jesús maldice a la higuera que llena de verdor y vida no dio fruto. 

Jesús condena al joven rico que después de escuchar la llamada del Señor prefirió servir a sus apegos de la tierra. 

Dios promete el ciento por uno de lo que dejes en la tierra y por encima te da la vida eterna si lo sigues hasta el final de tus días en la tierra. 

 

NO TENER PREOCUPACIÓN ALGUNA 

Nos enseña el Divino Maestro a no tener preocupación alguna, ni por la salud, la comida, el vestido, ni nada que corresponda al cuidado del cuerpo. 

Si el cuerpo enferma recurrir al médico y poner los medios que él nos aconseje; cuidarnos sí pero no preocuparnos. 

Pero en lo que respecta a la comida y el vestido, no tener preocupación ni ocupación alguna. Porque para ser alma de oración hay que tener el alma quieta. 

Si tenemos muchas ocupaciones, muchas vueltas y revueltas; si la mente está ocupada en grandes planes y proyectos, no podemos escuchar ni poner atención a la voz del Divino Maestro que habla bajo, muy bajo, para exigirnos total concentración. 

Cuando nos matriculamos en una escuela humana tenemos que pagar; cuando nos matriculamos, consagramos y dedicamos a la escuela del Maestro Divino es Él el que paga y paga como es: como Dios y como Rey. 

Dios a los que se dedican a escucharle y a ejecutar las cosas que El les dice, tiene reservado para ellos lo mejor de los tesoros de la tierra y del cielo. 

El Divino Maestro no abandona a un discípulo suyo de su escuela, a un alma de auténtica obediencia, de oración. 

Si te dedicas a grandes construcciones nunca podrás construir el verdadero templo donde Él quiere morar: En tu propio corazón. 

Aprende de los niños que no se preocupan de qué van a comer o con qué se vestirán y sus padres, aunque pobres, los alimentan y visten; pero a las almas de oración nos alimenta, viste y cuida el mismo Padre Celestial. 

Dile al señor: Borra, Señor mi pasado, cuida mi hoy, prepara mi mañana. 

 

LIMPIAR LAS MANCHAS

Nos enseña el Maestro que el pecado deja manchas en el alma como la ropa a la cual le ha caído un frasco de tinta. No basta una lavada por mas arrepentidos que hubiésemos acudido al Santo Sacramento de la Confesión para sanar el alma. 

Una buena lavada limpia la ropa y limpia el alma. Pero la ropa limpia tiene manchas de tinta negra que exigen muchas estregadas con cepillo y cloro. 

A eso vamos a la confesión semanal, a darle brillo al alma. En la medida en que nos vamos adentrando en la escuela del Espíritu Santo, el Maestro nos hace ver pecados de los cuales no teníamos conciencia de pecado y no les habíamos dado ninguna importancia. 

Pecados pasados recordados, es el Maestro quien nos los hace recordar, llevarlos a la próxima confesión semanal. 

Esto no lleva al escrúpulo sino a la sanación interior de los pecados. 

Nos advierte el Maestro que busquemos a sacerdotes que usen sotana y se sienten en el confesionario. Las mujeres deben confesarse por la rejilla sin ser vistas del confesor. 

Nos advierte el Maestro que no hace falta, para los discípulos de su escuela, acudir al mismo confesor, para evitar que ellos nos traten de orientar y dirigir, porque el Maestro es muy celoso en lo que corresponde a la dirección espiritual, que la quiere llevar solamente El, directamente con la asesoría y guía de uno de sus discípulos de su escuela. 

 

NO DESTAPAR LOS TESOROS A OTROS

Nos advierte el Maestro que nos cuidemos de los amigos, porque se pueden volver enemigos, y que no tengamos confidencias de nuestra vida interior con nadie, salvo con el guía y nadie más. 

Nos advierte el Maestro que no pensemos que a alguien que creemos que es de Dios, podemos contarle los regalos y los dones que Él nos ha dado, porque puede esa persona recibirlos con incredulidad o incluso con envidia espiritual y puede convertirse en enemigo. 

Por eso no destapemos los tesoros a otros, porque el maligno está pendiente de esto para robárnoslos. 

Especial discreción y prudencia tenemos que tener con las personas que conviven con nosotros y las personas que nos conocen. 

Nos advierte el Maestro que tratemos a todos los de nuestra misma comunidad o grupo como a hermanos del alma a quienes amamos, pero que no nos apropiemos de su amistad particular para estar llamando o visitando porque esto proporcionaría el intercambio espiritual de nuestras experiencias o podría ser motivo para que el cachudo nos inculque dudas o se valga de nosotros para inculcar dudas a la otra persona. 

Solamente abrimos nuestra alma al guía y a nadie más. Con las personas que estamos haciendo apostolado hablas de las cosas de este; y con las demás de nuestro grupo hablamos de lo hermoso del alma y nada más. 

 

COMO ESTUDIAR LA DOCTRINA Y ENSEÑARLA

Nos enseña el Espíritu Santo, que cada enseñanza doctrinal de las verdades de la Iglesia es como una de las luminarias que brillan en el cielo. 

Pero que no podemos comportarnos como los astrónomos que observan las estrellas desde la tierra pero que no viajan a ellas, como si hacen los astronautas. 

Tenemos que ser astronautas que se remontan a la luna y la recorren y no teóricos que observan la verdad desde debajo de la tierra pero no la interiorizan, ni vibran con ella, ni la viven. 

Una cosa es conocer y otra cosa muy distinta es vivir 

Nos dice el Divino Maestro que no podemos ser como el burro que carga en su lomo la comida pero que no la come y por eso muere de hambre. Igual hace el teórico que no profundiza, ni hace vida lo que lee. 

La vaca come la verdadera y buena hierba; pero no le da a sus pequeñuelos la hierba en bruto que ella come, sino que después de rumiarla, asimilarla, largas horas en la soledad de la quietud, la transforma en carne y sangre de su sangre y luego produce leche pura que da a beber a sus pequeños. Pues por este mismo proceso de soledad en la oración debemos pasar nosotros todo lo que leemos, escuchamos, vemos o sentimos, para transmitir la blanca síntesis de la verdad pura de la doctrina. 

 

 

II. ORACIONES INSPIRADAS POR EL ESPÍRITU SANTO

 

INVOCACIÓN AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Padre Creador, y haz un mundo nuevo para todos los hombres de la tierra empezando en nuestros propios corazones 

 

Ven, Hijo Redentor, báñanos con tu Divina Sangre, líbranos en tu nombre del poder de las tinieblas, de la astucia y maldad de satanás. 

Ven, Espíritu Divino, entra en nuestros corazones, llénanos de tu Amor, para que del Amor que Tú nos das te podamos dar amor. 

Ven, Trinidad Santa, Un Solo Dios, a Reinar ya sobre la tierra para que lo hombres escuchando tu Divina Voz, alcancemos el fin feliz para el cual fuimos creados.

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

 

Voz Divina que estás en nuestro corazón y a cada instante nos llamas y nos hablas, ayúdanos a quitar todos lo obstáculos que nos impiden escuchar con nitidez tu Voz. Danos concentración para poder oírte, memoria para recordar tus Instrucciones y obediencia para cumplir de inmediato la Santa Voluntad de Nuestro Padre Celestial y permitirle así que Reine El sobre la tierra. 

¡Mater Civitatis, ora pro nobis! 

¡Jesús, María y José Mantened nuestra casa en pie! 

 

CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA 

Madre, nos consagramos a Ti con todas las fuerzas de nuestro corazón.

Te consagramos nuestra inteligencia para conocer a Dios y nuestra voluntad para amarlo

Ponemos en Tus manos nuestro pasado para que lo limpies con la Sangre de Tu Hijo. 

Ponemos en Tus manos nuestro presente para que lo protejas y sostengas. 

Ponemos en Tus manos nuestro futuro para que lo orientes hacia Dios. 

Especial protección te pedimos a la hora de nuestra muerte, para que nos lleves de la mano ante la presencia de Tu Hijo y así gozar de El eternamente en el Reino de los Cielos.

 

ORACIONES INSPIRADAS POR EL ESPÍRITU SANTO

Quiero, hijo, enseñarte esta oración que te dará confianza en Mí y Yo quiero que me la repitas con frecuencia: 

 

Señor, abre mí corazón para escucharte,

Fortalece mi voluntad para cumplir Tus mandatos,

Dame paz y perdón.

Acompáñame siempre para que no me sobrevenga

ningún mal ni nunca me falte nada.

 

Hijo, pídeme a Mí para Mis hijos: 

 

Señor, bendícelos y cuida de ellos

Míralos con agrado y muéstrales tu bondad.

Dales tu amor y paz.

Habita siempre en sus corazones para que

Puedan escuchar tu voz y cumplir la

Santa Voluntad de nuestro Padre Celestial.

 

 

 

Acude con confianza a Mí y dime: 

Señor, envía contra todos los que atentan contra mí

Tu ángel, para que los llene de temor y me proteja.

 

 

 

BENDICIÓN DE LA MADRE DE DIOS

Que Mi Hijo Dios te haga muy fecundo, te guíe, te proteja, te cuide y te sustente. 

Te haga fuerte contra satanás y te ayude a evitar todo pecado; te santifique, te de amor y lealtad, te reciba de Mi mano a la hora de tu muerte y te permita gozar de El eternamente en el Reino de los Cielos.

 

Dime hijo: Te pido, Señor, que bendigas mi trabajo, el trabajo de escucharte y enseñar que te escuchen, no me lo quites nunca, y me hagas digno de el.

 

Pídele a Dios: Señor, habla por mi boca, escribe con mi pluma y actúa por mis obras. 

 

Pídeme, hijo mío: aparta de mi mente lo que me distrae de pensar en Ti, y lo que me distrae para oírte a Ti.

 

Señor, no me concedas todo lo que pido porque yo no se pedir; pero concédeme que yo si te de todo lo que Tú me pides, porque Tú me pides lo que a mi me estorba para llegar a Ti.

 

Señor, no permitas que volvamos a caer en el pecado y si por nuestra debilidad volvemos a caer alguna vez, corrígenos Tú mismo con la blanda mano y no nos entregues en poder de los malvados.

 

Señor, en mi soledad quiero estar junto a tu Cruz contigo, en compañía de tu Madre y así ya no me sentiré nunca más solo.

 

Señor, si hallo gracia a tus ojos Tú me librarás, pero si no hallo gracia a tus ojos haz conmigo lo que bien te plazca.

 

Pídeme, hijo: Señor concédeme acabar bien mi vida, con alegría y Tu gran misericordia.

 

Pídeme, hijo: Señor escucha a los que te invocan y haz que todo el que te invoque te escuche a ti.

 

Señor, derrama sobre mi Tu inteligencia para que pueda conocerte y Tu Espíritu Divino para que pueda amarte.

 

Dime, hijo: Señor quítame todo, menos la alegría de confiar en Ti.

 

Dime, hijo: Gracias, Señor, porque no me salen las cosas como yo quiero sino como las quieres Tú.

 

Quiero, hijo mío Leomar, enseñarte esta oración que te dará confianza en Mí, y deseo que Me la repitas con frecuencia: 

Señor, abre mi corazón para escucharte; fortalece mi voluntad para cumplir tus mandatos, dame paz y perdón.

Acompáñame siempre para que no me sobrevenga ningún mal ni nunca me falte nada.

 

Dime, hijo: Dios mío, Tú das cuando quieres, Tú quitas cuando quieres. Mandas y retienes cuando quieres. Devuelves cuando quieres, haces pobres o ricos cuando quieres. ¡ Que se cumpla Tú Santa Voluntad!.

 

Hijo, abandónate en Mis brazos ante el temor de perder aquello que más amas y dime: 

Señor, lo que amo te lo entrego a Ti, que se haga Tú Santa Voluntad.

 

ORACIÓN DE CONFIANZA EN DIOS 

Borra, Señor mi pasado, cuida mi hoy, prepara mi mañana.

(Si rezas esto, tienes a Dios contigo, estás confiando que Dios es Tú Padre, que Dios es sabiduría, que Dios no te dejará nunca, que Dios siempre será tú guía, que siempre te mandará un ángel que te guíe y te proteja, ¡pero el principal ángel es el mismo Padre, el mismo Dios!)

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA DE DIOS

¡Señor, sálvame! 

(Puedes llegar a pecar porque no eres impecable, y entonces por el pecado verte en un hueco muy profundo; pero si desde allí gritas al Señor para que te salve, te llega de inmediato la gracia de Dios, porque aún tienes esperanza).

 

OTRA ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA 

Señor, no apartes de mis ojos la gracia con la que hallaste a María;

No apartes de mis oídos la gracia con la que Ella te escuchó;

No apartes de mis labios la gracia con la que Ella te respondió;

No apartes de mi corazón la gracia con la que Ella te amó.

Señor, concédeme la gracia y he de obtener la salvación.

 

ORACIÓN PARA ADORAR A DIOS Y DARLE GRACIAS 

¡Alabado sea el Altísimo, Benignísimo y Adorable en la Majestad de su Gloria! 

Tus cosas, oh Divina Majestad, los ángeles no han podido llegar a comprender, porque nadie conoce Tus pensamientos ni Tus planes; solo Tú Señor; solo Tú Dios; solo Tú Espíritu. 

Servidores tuyos somos ante Tu presencia.

Revístenos de la luz magnífica y eficaz que sale de la Majestad de Tu Gloria. 

No apartes de los hombres ni de los ángeles Tú rostro; no apartes de nosotros Tú esperanza. Los ángeles soberbios se rebelaron contra Ti en el cielo, y en la tierra también los hombres lo hemos hecho. No apartes de los ángeles del cielo ni de los hombres de la tierra Tú gran misericordia. 

Te damos gracias porque Tu Reinado se extiende a los puntos cardinales de la tierra. Los fuegos que prendes y las llamas que enciendes, en los cuatro puntos, es Tú Palabra de Salvación. ¡Te damos gracias!

Te adoramos, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos y te damos gracias, oh Benignísima Majestad, en todos los tronos de la tierra y en todos los Tronos y Principados celestiales; en todo cuanto hay y en todo cuanto habrá porque, Tú, lo crearás Majestad.

 

MENSAJE DE LA VIRGEN A LEOMAR 11-02-2000

Hijo mío, ¡ tu corazón salta de gozo ¡ Muchos no te comprenden. Sé que tu vida es difícil, pero en tu corazón está Mi hijo que es lo más importante para ti. Hay cosas que no comprendes, pero ten paciencia porque ya llegará ese día en que El Espíritu de Dios te iluminará en muchas cosas. 

Hoy te digo, hijo mío, vengo a bendecirte en nombre de Mi Hijo, para darte mayor fortaleza, para iluminar tu mente, tu corazón y tu vida para que hagas la Santa Voluntad de Dios. 

Por esas preocupaciones ten fe, hijo mío, sabes que la fe mueve montañas, por ella te salvarás, recibirás los dones de Dios, los bienes del Señor. 

Solo te pido hijo mío, que siempre Me invites a tus oraciones, como siempre lo haces. Invítame con mucha fe que Yo estoy delante de ti. 

Este obsequio es especial, y es una gracia especial; El te iluminará con muchas cosas, es la gracia del Espíritu Santo, por eso guárdalo en tu corazón. El Espíritu de Dios te acompañará. El Espíritu de Dios te dará Verdad para que seas testimonio para todos los hijos de Dios. 

Vete, pequeño y ten paciencia en el corazón; ¡ te amo mucho ¡ 

El Espíritu de Dios te iluminará en lo que estás confundido. El Espíritu de Dios te dará la Verdad para que seas testimonio para todos los hijos de Dios. 

 

MENSAJE DEL SEÑOR A LEOMAR Oct. 1999 

Hijo mío, que la luz de Mi Santo Espíritu alumbre siempre tu camino. Ama a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad que es tan incomprendida. 

No razones a cerca de Ella, simplemente trátala. Medita con frecuencia en Mi Santo Espíritu porque será Él quien renovará Mi Iglesia. Yo prometí al que al final de los tiempos salvaría. 

Solamente Mi intervención Divina enderezará el rumbo de este mundo y lo haré por medio de Mi Santo Espíritu. 

Clama a Mi Santo Espíritu para que desde el fondo de tu corazón te renueve, hijo. 

 
 

III. INSTRUCCIONES PARA ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

PRESENTACIÓN 

Publico estas notas de oración por obediencia, porque me lo ordenó a mí, en la oración, la Madre del cielo y Madre mía. 

El objetivo de mi Madre es hacer ver a sus hijos y a sus hijas, que en la oración que procura escuchar la voz de Dios, habla Dios y habla Ella, y dan consejos personales que pueden servir a muchos otros.

La que me enseñó a mí a escuchar a Dios, ha sido Ella, mi Madre, la Madre de Dios Santa María. 

¡A eso hay que ir a la oración: a escuchar para poder obedecer! 

¿Quieres saber como es la voz de Dios? Pues te cuento: es voz casera, familiar, coloquial, sencilla, amable, paciente, delicada, paternal y maternal. Lee y te darás cuenta.

Cuéntales a El y a Ella tus cosas y verás que te contestarán, como lo hacen conmigo. No te fijes en mí, en mis flaquezas, sino en la paciencia y sabiduría de ellos. 

Señor, si he escrito algo que no venga de Ti y no esté de acuerdo con la doctrina de tu Santa Iglesia, perdónalo Tú y que tu Iglesia lo enmiende y corrija según su sabiduría y santidad.

 

INSTRUCCIONES PARA ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

CAPÍTULOS 

I. INTRODUCCIÓN

II. MADRE DE DIOS

III. CONFIANZA EN DIOS

IV. VOLUNTAD DE DIOS

V. DESPRENDIMIENTO

VI. HUMILDAD Y OTRAS VIRTUDES

VII. PECADO Y SUS EFECTOS

VIII. LA VÍA DEL DOLOR, ES LA VÍA DE MI CRUZ

IX. CULTO DE DIOS Y SANTA MISA

X. LLAMADA DE DIOS – MISIÓN

XI. LA ORACIÓN

XII. SABIDURÍA

XIII. PALABRA DE DIOS

XIV. AMOR Y FAMILIA

XV. APOSTOLADO Y PREOCUPACIÓN POR LOS DEMÁS

XVI. MUERTE – CIELO- INFIERNO

XVII. EL JUSTO

XVIII. EL ARTE DE SER FELIZ

XIX. CIUDAD DE LA ORACIÓN

XX. MENSAJES DE ORACIÓN

XXI. EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA EN EL NIÑO

XXII. ENSEÑANZAS DEL EVANGELIO DE MATEO

 

 

INTRODUCCIÓN

1. Tú hijo mío, no eres vidente sino invidente y no eres oyente sino sordo. Pero tú, hijo mío, eres alma de oración que tiene fe y que escucha a Dios en la oración y Me gustas, Me sientes y Me palpas.

2. Si, hijo, “ Yo envío mis mensajes a la tierra” (como dice el salmo 147,15) pero necesito corazones receptores que Me escuchen, para que hagan correr velozmente Mis Palabras a mis hijos confundidos, atareados, distraídos. Esa es la misión tuya: escuchar a Dios y ayudarles a otros a arreglar el receptor de su propio corazón ¡ Para qué escuchen al Dios vivo que les habla! 

3. Dedica tu vida a aprender a escuchar la voz de Dios que te habla en la oración –nunca acabarás de aprender -, pero mientras te dedicas a aprender, sentirás que tu corazón lo está escuchando, es más, descubrirás que ya lo habías escuchado alguna vez y ahora te puedes dedicar a escucharlo a cada instante. 

4. A esto es lo más grande que puedes dedicar tu vida: ¡a escucharme! A esto se dedican las almas en el cielo. 

5. Dedícate a escucharme y a hacer que los demás Me escuchen. 

6. Hijo lleva Mis Palabras a los hombres. 

7. Diles a los que pregunten ¿Cómo lo haces?, Que no miren la botella sino el vino. 

8. Diles que una botella indigna y fea, quiere compartir con ellos, licores exquisitos de la sabiduría divina. 

9. Hijo, cuando ofrezcas mis licores, no hace falta que muestres el empaque. A Mí me gusta almacenar Mis joyas y tesoros, en bolsas de basura – como tú -, para que sólo los aprecien los humildes. 

10. Como el oro, Mis Palabras se conocen y comprueban por su propio peso. 

11. No te avergüence mostrarte como eres: un pobre e indigno pecador que Dios llama a su servicio, para que también ellos sientan Mi llamada. 

12. Diles que hablas Conmigo en la oración y que Yo necesito hablar con todos ellos y que a cada uno, llamo por su propio nombre. 

13. Te escogí a ti, porque a Mí me gusta trabajar con desperdicios, con las sobras, con los restos y residuos. 

14. Que vengan a Mí –como tú lo hiciste -, los que se sientan indignos y humillados, que Yo los aprovecho, los valoro y los exalto, los limpio y los perdono como a ti. 

15. Yo me encargaré de curarlos y sanarlos. Los perfumaré, los vestiré con Mis propios vestidos, los engalanaré con Mis joyas y tesoros, los llenaré de besos y los abrazaré contra Mi pecho, para que no Me dejen nunca, nunca más. 

16. Dirígete en primer lugar a los que aman a Mí Madre, porque quiero quemar sus corazones para Yo prender Mi fuego. 

17. Dirígete a las almas entregadas a Mi Santa Voluntad, para que hagan de la vida de oración su verdadero trabajo, que yo me encargo de su sustento. Si trabajan para Dios les paga Dios. 

18. Quiero hacerme “ un ejército de oración en orden de batalla ”, “ Mi Ciudad de la Oración ”, dirigida por mi Madre, para vencer a satanás y reinar Dios sobre la tierra. 

19. Que se alisten, que yo hablaré junto con Mi Madre, en el fondo del corazón a cada uno; sin prodigios ni señales, la única señal son Mis Palabras que Yo haré que resuenen en el alma de las que las mediten, relean y ejecuten. 

20. Yo quiero que a ti nada te distraiga, para que permanezcas a Mi lado, noche y día, escuchando Mis Palabras. 

21. Quiero valerme inicialmente de cada uno de los que aman a Mi Madre, para soltar al viento Mis Palabras, Mis consejos, Mis tristezas y alegrías y las Instrucciones para que se pongan a Mis órdenes. 

22. Di a los hombres sólo lo que Yo te diga. Préstame tu voz humana para Yo hacer oír Mi voz divina; préstame tu pluma para Yo escribir por ti. No hablarás en nombre Mío, sino que Yo hablaré por Mí. Tú limítate a copiar las ideas que Te inspiro; expresa Mis Palabras de siempre con palabras de hoy. 

23. ¿Qué pretendo?. Recordar Mi Ley, combatir el pecado y llamar a todos a la conversión y santidad. Que mis hijos cumplan el fin para el cual fueron creados: ser felices en el amor de Dios. Que los hombres quiten los obstáculos para dejarse amar de Dios y así poder Dios Reinar entre los hombres. 

24. Me valgo de ti porque llevas muchos años tratando de escucharme y lo haces con atención y gusto. 

25. A todos hablaré directamente – sin hacerlos esperar- si Me escuchan con gusto, atención y creen en aquello que les digo.

26. Dios habla a cada hombre a cada instante; pero muy pocos son los que están en capacidad de sintonizar Su voz, porque Dios exige absoluta y total concentración. 

27. Dios no habla en aquel que ve disperso. 

28. Dios se complace y da las gracias a todos los que quieren escucharle. 

29. Como hablaba con Moisés y los profetas, quiero hablar con cada uno, no para decirle cosas nuevas, sino para decirle que le quiero. 

30. Si los hombres sintieran el verdadero Amor de Dios, sentirían el temor de perder el Amor. 

31. Nadie cuida lo que no sabe que tiene. Muy pocos saben que tienen un tesoro: el tesoro del Amor de Dios. 

32. Quiero suscitar personas piadosas, llenas de doctrina y de verdad, porque saben escuchar la voz de Dios. 

33. Hay muchos que me captan, pero no expresan luego con exactitud las Palabras que les digo y satanás se vale de ellos para confundir a los demás. 

34. Todos los hombres tienen el carisma para hablar con Dios, porque todo hijo puede hacerlo con su Padre; pero no todos los hijos le escuchan con gusto ni están dispuestos a ejecutar lo que El les dice. Entonces el Padre, que aunque a todos sus hijos quiere igual, no les habla a todos con el mismo encanto. 

35. El Padre sabe que hay hijos que no entienden sus Palabras y que luego van a interpretar mal aquello que les dice. Pero el Padre a cada hijo le habla igual. 

36. También hay hijos que no escuchan a su Padre y ponen en su boca palabras mentirosas, producto de su imaginación y de sus sueños inspirados por satanás. 

37. Los hombres no escuchan a Dios porque se escuchan a sí mismos. 

38. El principio de la sabiduría es la atención y concentración; y el atender implica gran esfuerzo y docilidad de corazón. Inventar o imaginar cosas bellas o catástrofes, es fácil, porque se abre las alas a los sueños, y a los hombres les gusta soñar. 

39. La ciudad de los sueños, construida con la imaginación alentada por satanás; o la Ciudad de la Oración, construida con la atención de la mente que escucha con amor a Dios, sus Instrucciones. 

40. En la ciudad de los sueños habitan los profetas de satanás. En la Ciudad de la Oración habitan los hijos de Dios. 

41. Hijo, tú me hablas, Yo te hablo. El que quiera escuchar que escuche. Al que le sirvan Mis Instrucciones que las oiga y aproveche. 

42. Oración no es hablar con Dios: oración es entregarse a Dios.

43. Oración es entrar en contacto con Dios para ponerse incondicionalmente en Sus divinas manos. 

44. Por cada segundo de oración de un alma de oración entregada a Mi Santa Voluntad, que se dedique a meditar Mis Instrucciones, Yo voy a convertir un alma. No te maraville hijo, que un segundo para ti es un instante y para Dios es toda una eternidad. Y por cada minuto de oración de un verdadero hijo Mío, suscitaré en el mundo un alma de oración para Mis filas. 

45. No se trata de leer Mis Instrucciones y decir: ya me lo sé, ya lo leí. Se trata copiarlas, meditarlas y releerlas. 

46. Se trata de hablar Conmigo acerca de una frase que te impacte y que Me digas: “ Señor, trabajemos esta frase, ven Señor, dime aquí en este punto concreto ¿Qué quieres Tú de mí? Y sacar papel y lápiz y escribir, que es ahí donde Yo hablo a cada uno. 

47. Hijo mío, la guerra definitiva contra satanás ha comenzado. Que ninguno Me pierda el tiempo, distraído en cosas distintas que en meditar Mis Instrucciones. Instrucciones para implantar el Reino de Dios sobre la tierra para que Reine Mi Santa Voluntad, la de Mi Padre.

48. Que todos los que acojan Mi llamada se pongan en pie de guerra, guerreando día y noche como escuadrón de oración en orden de batalla, para luchar contra satanás y arrojarlo de la tierra, porque ahora Dios va Reinar sobre la tierra. 

49. El nuevo milenio inaugurará un nuevo orden: el Reino de Dios sobre la tierra. 

50. Estas Instrucciones te servirán de guía para conocer y amar a Dios, procura meditarlas cada día y ajustar tu vida a ellas. 

 

51. Recorrido turístico por Cívitas: 

 

Hijo te invito a hacer un recorrido por las amplias vías que conducen al corazón de Mi Ciudad. Yo seré tu guía turístico; cualquier ruta que cojas está conectada con las otras y debes recorrerlas todas, sin dejarme ni una sola. Estas son las Instrucciones que Yo te he dictado.

51.1 La vía de la Madre de Dios. A Mi Ciudad, Mí Cívitas, llegas de la mano de Mí Madre, esta es la primera vía, y sin Ella no es posible llegar a la Ciudad, ni permanecer en ella. Mí Madre es la Comandante de toda Mi Ciudad. 

51.2 La vía de la confianza en Dios. Mi Madre te enseñará a tener confianza en Dios. Si no tienes confianza en Dios no puedes vivir en la ciudad, y al menor pequeño ruido de satanás, saldrás corriendo lleno de preocupación y miedo.

51.3 La vía de la obediencia. A Mi Ciudad te llamo a sujetarte a la obediencia a la Santa Voluntad de Mí Padre Celestial. Es Mi Padre Celestial, quien dirige cada instante de la vida de los habitantes de Mi Cívitas, la Ciudad que ha hecho Mi Padre para Yo reinar en ella. 

51.4 La vía del desprendimiento. Tienes que dejar todo lo que tienes, lo que te ocupa y preocupa, si quieres venirte a vivir eternamente a Mi Ciudad. 

51.5 La vía de la humildad. Tienes que volverte humilde y dócil, como se vuelve el barro blando, en las manos del alfarero. Tienes que volverte blando para yo poderte hacer de nuevo. A Mi Ciudad no entran quienes no estén dispuestos a romper con sus adultos esquemas, porque Yo los necesito humildes como niños. 

51.6 La vía de la perfección y alejamiento del pecado. Si quieres vivir en Mi Ciudad, tienes que cortar con todas las ocasiones de pecado y conocer el mal tan grande que se deriva de un solo pecado. ¡No puedes venir a Mi Ciudad para ofenderme!. 

51.7 La vía del dolor, es la vía de Mi Cruz. Tienes que aprender a llevar el dolor con alegría, con la inmutabilidad y la paciencia que un guerrero se cura de las heridas, para volver con más ilusión a pelear. 

Tienes que perder el miedo al dolor y a las contradicciones de la vida; porque un guerrero no se asusta ante el fragor de los cañones. 

El dolor lo tendrás en Mi Ciudad o fuera de ella; pero en Mi Ciudad Yo mismo me encargaré de vendarte Mis heridas. 

51.8 La vía del culto de Dios. Te llamo a que me trates como Rey y que como tal me rindas culto, sin olvidarte nunca de que el Rey es Padre tuyo. 

51.9 La vía de la llamada de Dios. Te llamo, desde toda una eternidad ya te he llamado; te llamo para que me sigas y entres conmigo a Mi ciudad, a la ciudad que tenía preparada para ti. 

51.10 La vía de la oración. Es la vía de la acción, porque a través de la quietud omnipotente de la escucha a Dios, el Creador vuelve a hacer la creación entera para que te sirva a ti. Y entre todas las criaturas, la primera en ponerse a tu servicio es Mi Santa Madre, la Madre de Dios, Santa María. 

A Mi Ciudad vienes a trabajar día y noche, sin pausa; pero con un trabajo lleno de descanso: el trabajo de escuchar y copiar de inmediato lo que Dios te dice en tu propio corazón, para ponerlo en práctica. 

51.11 La vía de la sabiduría se adquiere con la escucha atenta a Dios en la oración. No es posible adquirir sabiduría sin ser alma de oración.

51.12 La vía de la Palabra de Dios, la recorrerás a gusto conociendo Mis Santas Instrucciones para escuchar a Dios. Conoce primero Mis Santas Instrucciones, que son la substancia, el compendio, de las Santas Escrituras y de lo que Yo de ellas quiero que tú vivas. 

Mis Santas Instrucciones están de acuerdo con todas las enseñanzas tradicionales de Mi Iglesia Católica, Apostólica y Romana. 

51.13 La vía de la familia y el amor. Es en tu casa donde Yo quiero construir Mi Cívitas, para llenar tu hogar de paz y gozo; de la felicidad del hogar que Yo tuve en la tierra, Mi Santo hogar de Nazaret. 

51.14 Vía del apostolado. Cuando estés lleno de Mí, querrás llenar a otros. Y quiero que tú traigas mucha gente junto Mí. Si amas a Dios, querrás traerle al Padre Dios todos sus hijos. 

51.15 La vía que te aparta del peligro del infierno. Es bueno que conozcas y lo tengas muy presente, que el infierno existe y que allí tengo un lugar reservado para ti, sino eres santo, sino perseveras en el camino que desde la eternidad Yo tengo destinado para ti. 

51.16 La vía de la muerte, es la vía de la verdadera vida, para los que han sabido vivir la vida en la tierra junto a Mí. No desees la muerte, porque quiero que tu vida Me produzca primero muchos frutos; pero no le temas a la muerte, porque es la vía definitiva que te lleva junto a Mí. 

51.17 La vía del cielo, es el fin último que Yo tengo destinado para ti si Me eres fiel, si recorres paso a paso, tramo a tramo, cada una de las vías de Mi Ciudad. Escúchame en la tierra, hijo, para que Me sigas escuchando eternamente en el Reino de Mi Padre, que Yo tengo preparado para ti. 

51.18 La vía del justo, es la vía de la perfección y santidad. Te invito a que seas perfecto imitándome a Mí que soy perfecto, porque Yo tengo la misma perfección de Mi Padre Celestial. 

Al cielo solo entran los que se hacen como Cristo, con semejante santidad a Mi Padre Celestial. ¿Te das cuenta, hijo, lo difícil que es entrar al cielo y la cantidad de gente que camina elevada a la eterna perdición? 

51.19 La vía de la felicidad es el estado del alma del que está dentro de Cívitas, Mi Ciudad amada. La felicidad y la paz de corazón solamente las doy Yo y nada ni nadie más es capaz de darlas. La felicidad en esta tierra, es la señal que doy Yo, para indicarles que van bien, a los que siguen Mi llamada, escuchan Mi voz y cumplen la Santa Voluntad de Mi Padre Celestial. 

La felicidad en esta tierra es el aperitivo, para luego celebrar con Dios, la gran fiesta en el Reino de los cielos. 

51.20 La vía de Mi Cívitas, es la ruta que te lleva a la Ciudad de Mis amores. Me he hecho una Ciudad perfecta, para Yo vivir con Mi Madre y los hijos de Mi Madre eternamente. Me he construido una Ciudad libre de ruidos y contaminaciones del ambiente, porque en Mi Cívitas reina el silencio y la paz del corazón. Me he construido una Ciudad alejada del bullicio de la gente, para que en ella se pueda escuchar con nitidez la voz de Dios. Me he construido una Ciudad sobre un monte, muy alto para que a ella lleguen solo los que son llamados a escalar su cumbre. 

52. Hijo de las cosas que te he dicho, no te autorizo a ti a quitarle ni una coma(,). 

53. Hijo, confía en Mí, que se cumplirán todas las cosas que Te digo. 

54. Hijo mío, tu trabajo silencioso, solitario y escondido, de escuchar a Dios, escribir lo que El te diga y enseñar a otros a escuchar Mi voz, será el trabajo de muchos. Y en tu soledad estarás acompañado y en tu anonimato brillará Mi voz. 

55. Tu trabajo, hijo, pondrá a trabajar verdaderamente a otros hijos de Mi Madre e hijos Míos, que en su aparente actividad no hayan que hacer. 

56. Mis Instrucciones para escuchar a Dios, son azúcar refinada, que Yo he extraído de la caña dulce de Mis Sagradas Escrituras. 

57. Enséñale a los hombres a escuchar Mi voz para que emprendan vuelo, Yo les daré las alas para elevarse al cielo. 

58. Hijo, tú no eres escritor, sino escribiente, secretario, que te limitas a copiar las cosas que Yo te indico; y si gustan, no eres tú el que gustas sino Yo; y si no gustan, es porque no gustan de Mí. 

59. Escribe, hijo, las cosas que te digo para proporcionar solaz al alma de aquellos que deseen escucharme. 

60. Escribe, hijo, las cosas que Te digo, con trabajo y desvelo, como quien prepara una fiesta para alegrar el alma a otros. Llama a los hijos de Mi Madre a la fiesta de la paz interior del corazón, que se celebra en Mi Ciudad, la Ciudad de la Oración. 

61. Formas de hablar Dios en el alma: 

61.1 Esa voz interior, es Dios que habla. 

61.2 Esa inquietud que sientes, esa intranquilidad interior cuando en apariencia todo está tranquilo, es la voz de Dios que algo te avisa. 

61.3 El corazón siente de inmediato si hay paz o turbación. Es Dios que avisa que vas bien o que haz actuado mal. 

61.4 Ese sinsabor que sientes después de hablar con alguien, es Dios que te indica que algo está mal. 

61.5 Se necesita tener el corazón sensible y concentrado para captar la onda divina e interpretar el mensaje. 

61.6 Amaneciste pensando en una persona, sin tú saber por qué, es Dios que acerca de esa persona te está indicando algo. 

61.7 Esa idea fija de tu mente, que se te viene con frecuencia, es Dios que avisa. 

61.8 Esa luz después de invocar a Dios, es la luz de Dios que te indica lo que debes hacer. 

61.9 El susto que algo te produce sin motivo, es Dios que te avisa del peligro. 

61.10 Esa corazonada es la voz de Dios. 

61.11 Esos hechos tan claros son la voz de Dios, que habla con hechos, acéptalos sin rebelarte contra ellos. 

61.12 Ese rechazo interior que sientes ante algo, es la voz de Dios. 

61.13 Esa oposición cerrada de alguien ante alguno de tus planes, puede ser la voz de Dios que te dice que por ahí no es. 

61.14 Esas palabras que te impactaron, son la voz de Dios que algo te dice. 

61.15 Ese comentario de un niño, es la voz de Dios que habla por boca de los niños. 

62. Parece que arriba brilla el sol, pero no, el sol brilla en tu interior cuando sabes captar la luz de Dios. 

63. En la oración calla y deja que te hable Dios. 

64. Hijo, enséñale a Mis hijos a escuchar a Dios y diles que tengan confianza en Mí, que si se dedican a escucharme tendrán todo de Mí. 

65. Estas Instrucciones para escuchar a Dios, te servirán de guía para conocer y amar a Dios. Procura ajustar tu vida a ellas y meditarlas cada día. 

66. No dejes escapar de tu corazón las cosas que Dios di